Paquetazo de obra pública en Brasil

El presidente brasileño no adelantó una cifra pero sí dijo que se invertirá en favelas, rutas, vías ferroviarias, puertos e infraestructura para el Mundial de Fútbol de 2014, que volverá a tener como sede Brasil después de casi 60 años.
"El año que viene quiero lanzar un Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) para el período 2010/2014. Será una góndola con proyectos aprobados que dejaré para mi sucesor", anunció ayer Luiz Inácio Lula da Silva en una entrevista con la revista Epoca. No adelantó una cifra pero sí dijo que se invertirá en favelas, rutas, vías ferroviarias, puertos e infraestructura para el Mundial de Fútbol de 2014, que volverá a tener como sede Brasil después de casi 60 años.

Lula quiere dejar todo en orden antes de abandonar el Palacio Presidencial. Los números de las encuestas no le están dando bien a su candidata y jefa de gabinete Dilma Rousseff, así que el mandatario brasileño se aseguró que el próximo gobierno que será elegido el año próximo mantenga, aunque sea en parte, su proyecto de país.

Hace dos años Lula había anunciado el primer PAC. Un paquete de 250 mil millones de dólares de inversiones públicas y privadas para obras de infraestructura en todo el país para su segundo mandato. Fue una de sus mayores apuestas políticas. A pesar de algunas denuncias de corrupción y desvío de fondos, el PAC funcionó. Por primera vez el gobierno brasileño invertía en la favelas, no aumentando el número de soldados, sino urbanizando los barrios, construyendo escuelas, hospitales e iluminando las calles.

Según explicó el presidente brasileño, el segundo PAC sería similar al primero. El plan es lograr que el Congreso lo apruebe el próximo año, antes de que Lula deje la presidencia, el 31 de diciembre de 2010. De esta manera, quien quiera que sea su sucesor tendrá ya pautado una hoja de ruta de inversiones para todo su mandato. "Quiero que quien venga después de mí, deje a la vez el país más preparado para 2022, cuando se cumplirán 200 años de independencia", aseguró Lula.

Sus dos posibles sucesores son el gobernador de San Pablo y dirigente socialdemócrata José Serra y la delfín de Lula, Rousseff. "Estoy feliz porque Brasil tendrá en 2010 una disputa entre Serra y Dilma. Son personas que tienen divergencias, concepciones diferentes pero son dos personas que tienen pasado político", señaló el mandatario, cumpliendo su palabra de mantenerse al margen de la contienda electoral.

Los ánimos de la prematura campaña presidencial se recalentaron en las últimas semanas después que un legislador aliado volviera a pedir la re-reelección de Lula. Las últimas encuestas sumado al estado de salud de Rousseff tienen intranquilos a los lulistas. Hace dos meses los médicos le diagnosticaron un cáncer linfático a la virtual candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), y la semana pasada tuvo que ser internada con fuertes dolores en las piernas, un síntoma de las sesiones de quimioterapia.

El viernes, por segundo día consecutivo, Lula respaldó a su funcionaria y su candidatura. "En la enfermedad, cuando uno se queda en casa, se enferma más. Hay que espantar a cualquier tipo de enfermedad. Y en eso, las mujeres son especialistas", dijo, desde Turquía, su última parada de la gira internacional que comenzó hace una semana. Rousseff volvió a Brasilia el viernes y, según anunció el Planalto, retomó con normalidad su agenda de trabajo.

En el mismo tono distendido y amigable, Lula dejó la puerta abierta a un posible retorno, eso sí, recién en 2014. "Es una tontería hablar de tercer mandato. En 2014 no sería un tercer mandato, eso sería contemplado por la Constitución. En 2014 sólo quiero ver el Mundial en Brasil. Pero sólo Dios sabe lo que ocurrirá para esa fecha", señaló el mandatario brasileño desde Ankara.

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