"Un papelón la seguridad en Mendoza"

El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, habló con Diario UNO en una entrevista exclusiva. Le pegó a Celso Jaque, explicó cómo creció su provincia en siete períodos consecutivos y confesó que quiere ser presidente en 2011. Ésta es la entrevista completa.
Con la vista puesta en su candidatura presidencial de 2011, el gobernador puntano, Alberto Rodríguez Saá, está empeñado en resaltar los logros del proyecto político que impera en la provincia cuyana desde 1983 y en criticar despiadadamente todo lo que huela a kirchnerismo. En la volteada cae la gestión del gobernador mendocino, Celso Jaque, y el aparato del Partido Justicialista que lo sustenta.

En medio de una agenda apretada entre la atención a sus colaboradores y la participación en el anuncio del Tour ciclístico, el mandatario sanluiseño accedió a responder las preguntas de este medio sin condicionamientos previos.

El gobernador esperó la entrevista lookeado de elegante sport, con un vestuario en el que se imponían las tonalidades del marrón. Llevaba un saco a cuadros, zapatos de cuero y gamuza con hebilla plateada a los costados y un pantalón negro.

–¿Va a ser candidato a presidente en 2011?

–Voy a ser candidato a presidente, voy a ser presidente y voy a ser un buen presidente.

–¿Por qué no le va a pasar lo mismo que a su hermano?

–Porque mi hermano apareció con una coyuntura de país que estaba en una crisis impresionante y fue el único gobernador que se animó cuando todos estaban un poquito asustados con lo que estaba pasando en el país. Durante el breve período que estuvo generó una esperanza enorme en los argentinos y después pasó lo que pasó.

–¿Les sirvió como experiencia?

–Por supuesto que sirve. Mi presidencia va a ser distinta,porque voy a llegar con la legitimidad de una elección, con previas elecciones internas y todo lo que exige la llegada a la presidencia.

–¿Cómo va a hacer para llegar?

–Yo quiero internas en el justicialismo, quiero un partido reconstruido. Si esto sucede, nosotros anhelamos que haya una elección como las primarias de Estados Unidos, donde cada región ve la presencia de los liderazgos y ve madurar y pensar los problemas de las regiones. Luego de recorrer así el país y de levantar todas las banderas regionales, se puede armar un proyecto de país mirando al futuro.

–En algún momento se creyó en Mendoza que Rodríguez Saá iba a desembarcar fuerte en la política local. Sin embargo, siempre se quedó ahí, en candidatos con poca suerte electoral.

–Es que en Mendoza no se animan a invitarnos, no se animan a conversar con nosotros.

–¿Quién no se anima, el Partido Justicialista?

–El Partido Justicialista (de Mendoza) ha estado muy comprometido con los K y le ha cerrado las puertas a todo el mundo. Esto ha sido bastante desastroso y el resultado está en la última elección. El Partido Justicialista de Mendoza deja mucho que desear, tiene que renovar los liderazgos, encarnar un proyecto progresista, un proyecto que abrace la justicia, el pleno empleo, la reconversión de toda la agroindustria que tiene una potencia. Debe mejorar la seguridad: es un papelón lo pasa hoy con la seguridad de Mendoza y la violación de los derechos humanos de las víctimas y de las personas que están en las cárceles, Mendoza tiene una de las cárceles que causan vergüenza al país.

–¿Usted tiene alguna relación con Jaque?

–No, lo he visto solamente en un programa de televisión. Yo quisiera hablar con él, porque tenemos problemas comunes que resolver. Uno de ellos son los humedales de Guanacache, que es un proyecto que la provincia está dispuesta hasta a poner los dineros para reconstruirlos.

–¿Cuál es el proyecto que tienen ustedes para los humedales?

–Hay que reconstruirlos, está desertizada esa zona. Cuando uno ve lo que han sido los humedales aparecen una flora y una fauna excepcionales, es un lugar que fue un paraíso que, además, pertenece a las culturas huarpes. Hay que reconstruirlo y hablar con los huarpes para entregárselo a ellos.

–Qué le cuesta más, ¿desembarcar en Buenos Aires o en Mendoza?

–En Mendoza no es que cueste desembarcar. Mendoza está reconcentrada mirando para atrás, por eso es tal vez más difícil.

–¿Siente que la clase política mendocina le pone una barrera?

–No… (se ríe con ganas).

–¿Por qué no pudieron capitalizar el triunfo que obtuvieron en Mendoza en la elección de marzo de 2003?

–Porque la elección de presidente es una cosa, la de gobernador es otra y la de diputados e intendentes, otra. Nosotros estamos muy distantes de los intendentes y demás dirigentes que están en sus partidos. Nosotros podríamos entrar a través del Partido Justicialista o de un partido nuevo. Vamos a intentar que sea el PJ, que es nuestro partido, y si el partido hace lo que tiene que hacer, sin dudas vamos a estar en Mendoza muy bien posicionados. Ahora, si el justicialismo insiste en esta conducción que entró por la ventana, fraudulenta, tramposa como es la de los Kirchner, nosotros vamos a tener que trabajar distinto.

–¿Le gusta el modelo de Santa Fe de elecciones internas unificadas?

–No es el modelo que aspiramos el de elección única, liquidando el problema en un solo día. Nosotros aspiramos a que el candidato se vea obligado, por ejemplo, si hubiera una primaria en Mendoza, a ir varias veces a esa provincia y que estén todos los candidatos y debatan allí todos los problemas mendocinos y de la región, los problemas de la vitivinicultura, de la agroindustria. Si todo esto se discute, después el liderazgo es del que encarna mejor las ideas y los intereses de la región.

–¿Ustedes tienen previsto ir por afuera si no consiguen insertarse en el Partido Justicialista?

–Claro, nosotros lo tenemos armado, bueno, estamos armándolo, se llama Partido Es Posible.

–Entonces, ¿van a usar Es Posible si no van por el justicialismo?

–Pero yo soy presidente del Partido Justicialista de San Luis. En los distritos las conducciones están legitimadas y representan la voluntad de los afiliados, no el partido a nivel nacional. La conducción nacional del Partido Justicialista, que es la que tiene que dar la elección interna, está usurpada.

–¿Qué le genera la reaparición de Eduardo Duhalde y su ganancia de escena?

–Duhalde es un dirigente de la provincia de Buenos Aires que merece mucho respeto. No me gusta cuando mete el dedo, para mí lo mete mal, y bueno, le ha traído graves consecuencias al país, como con el caso de Kirchner. Duhalde tiene que estar en el armado de un peronismo reorganizado, democrático, inserto en el país con conceptos claros sobre inclusión social, inclusión digital, volviendo a levantar las banderas que son fáciles de entender: la justicia social, el progreso y la unidad nacional. Si Duhalde participa en este proceso pidiendo que el peronismo vaya a elecciones, bienvenido.

"El Adolfo sacó a la provincia"

–La democracia incluye recambio de liderazgos, ¿cómo se explica lo de San Luis?

–Yo se lo explico: Adolfo Rodríguez Saá fue gobernador cinco veces elegido por la gente. Sacó a la provincia que estaba en el último lugar en todos los índices, con índices horrorosos, y la colocó en un lugar espectacular de progreso, justicia, haciendo la reforma del Estado sin costo social. Esto es único en la historia argentina y para la provincia de San Luis no sólo es único, sino que es maravilloso. Había una habilitación constitucional, aprobada por radicales incluso para la reelección indefinida, pero Adolfo tuvo la grandeza de presentar la renuncia. Y fue gobernadora la señora Alicia Neme. Después vino otra situación política y yo me he presentado, a mí me entregó la banda de gobernador la señora Alicia Neme, así que yo no soy heredero del Adolfo. Y yo he propiciado la modificación de la Constitución eliminando la reelección indefinida y adaptándola a la reelección de la Constitución nacional, lo que me parece muy bueno en calidad democrática e institucional. Si a mí me dicen que un gobernador va a estar cinco períodos y se llama Adolfo Rodríguez Saá, no tengo dudas de que lo voto, porque el Adolfo ha sido el mejor gobernador de la historia de San Luis.

–¿Y por qué limitó la reelección entonces?

–Y bueno, porque no siempre te va a tocar un gobernador como el Adolfo. Entonces, la otra norma me parece de mejor calidad.

–¿Qué rol cumple hoy Adolfo Rodríguez Saá en el gobierno de San Luis?

–Está siempre que necesitamos un consejo desde su experiencia, y siempre se necesita.

"Los K no hicieron nada bien"

–¿Nada de lo que hizo el Gobierno nacional desde el 25 de mayo de 2003 le parece bien?

–La verdad... (piensa en silencio) No, no encuentro nada para rescatar, me parece que los K no hicieron nada bien.

–¿Qué piensa de las retenciones?

–Hay que eliminarlas completamente, como a los superpoderes.

–¿Y de dónde sacaría los recursos que significan las retenciones?

–Del Impuesto a las Ganancias. ¿Por qué los recursos tienen que ir a la Nación? ¿Por qué no los pueden manejar directamente las provincias?

–¿La experiencia de gobernar una provincia pequeña como San Luis le alcanza para demostrar que sería capaz de gobernar un país con la complejidad de Argentina?

–La escala es la misma. San Luis tiene el presupuesto más chico del país, si con eso podemos hacer tanto, como se ve en la provincia, por qué no vamos a poder hacerlo en la Nación.

–¿Qué medida o acción de gobierno implementada en San Luis llevaría al orden nacional de ser presidente?

–De inmediato trasladaría el plan de inclusión social (ver detalles del programa en la página 8) que tenemos en San Luis. Es un programa que se ocupa de los excluidos a partir de una definición de éstos que no abarca a los desocupados. En San Luis no abandonamos a aquellos que no tienen contención en la economía formal.

–En décadas pasadas gozaron ustedes de beneficios como la promoción industrial. Hoy, comparando la situación de San Luis con el contexto de las provincias, San Luis no está en una posición privilegiada.

–Es así, nosotros tuvimos promoción industrial desde el ’72, se ratificó en el ’83 en la época de Alfonsín y nos la quitaron a fines de la década del ’80. Continuaron sólo algunos cupos que ya existían. Así es que nosotros nos hemos manejado sin ningún beneficio nacional.

–¿Pudieron mantener las empresas instaladas sin la promoción industrial?

–Se fueron y nosotros estamos ahora trabajando en una publicación que explicará exactamente qué pasó, empresa por empresa. Yo diría, a modo de ejemplo, que más o menos unas 40 terminaron los beneficios y se fueron y unas 60 se quedaron en San Luis. Por qué se quedaron las que ya estaban instaladas: por ventajas comparativas que empezó a dar la provincia, la bonhomía de los trabajadores y un excelente marco competitivo que empezó a dar San Luis para desarrollarse.

Los secretos para seguir estando en el poder

–¿Cuál es el secreto del proyecto Rodríguez Saá para mantenerse y proyectarse a nivel nacional?

–Son dos cosas distintas. Para mantenerse, el poder es muy difícil. El secreto es cambiar y cabalgar sobre los tiempos. Hay una maldición china que dice: "Que te toquen tiempos interesantes". Y es una maldición. Nos han tocado tiempos interesantes, y si uno sabe cabalgar sobre ellos logra cambiar y que la gente vea que uno maneja bien el timón. El otro secreto, que es el más importante, es el que tiene un buen padre de familia: nunca gastar más de lo que entra por mes, ésa es toda la clave. Entonces, nosotros en San Luis, como una norma cuasi constitucional, tenemos la regla de no gastar nunca un peso más de lo que autoriza el presupuesto y entonces la provincia nunca está endeudada. La segunda parte, que puede ser la más importante, es dedicar una parte del presupuesto –puede ser el 50%– a las cuentas de inversión. Ahí están las autopistas, los diques, las viviendas, la inclusión social, la inclusión digital, la educación, la cultura, las culturas originarias, todo esto que estamos haciendo nos lo permite tener un presupuesto equilibrado y destinar el 50% a las cuentas de inversión.

–Ustedes tuvieron poco apoyo del Gobierno de la Nación en los últimos años.

–La relación con Argentina, con la Nación, no ha sido buena. Nosotros hemos tomado las previsiones de no endeudarnos para preservar las finanzas de la provincia pensando que la relación con la Nación no iba a ser buena. La relación ha sido mala. Nos ha hecho mucho daño porque nosotros podríamos tener mucho mejores números y más obras.

–¿San Luis creció más en la década pasada que en ésta?

–No tengo los números, según en qué. Con relación a la Nación nosotros crecimos más en la década pasada y a fines de los ’80. Ahora, según el índice que se tome, debemos estar más o menos siguiendo los niveles nacionales. A veces mejor nosotros, a veces mejor la Nación.

–¿Han blindado a la provincia de la dependencia nacional?

–Yo no sé si blindarla de la dependencia nacional, lo que nosotros tenemos sería soberanía política, que es una de las banderas del justicialismo. Esto es, decidir lo mejor para la provincia, aunque la Nación no esté a favor de esto. Nosotros decidimos a favor de la provincia, esto nos ha dado resultados en muchas de las políticas económicas en las que la Nación ha ido en un sentido y nosotros en otro. Por ejemplo ahora, en esta crisis, la Nación dijo: para favorecer el consumo, electrodomésticos. Nosotros dijimos no, para favorecer el consumo: inclusión digital. Ésta va a ser una enorme ventaja nuestra una vez que salgamos de la crisis.

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