Papeleras: Timerman desmintió haber ocultado informes ambientales

El canciller argentino, Héctor Timerman, desmintió a través de su cuenta de Twitter haber ocultado informes ambientales sobre la planta papelera de UPM (ex-Botnia). Además mantuvo un cruce en esa red social con el diputado uruguayo, Javier García, quien lo acusó de meterse en los asuntos de su país "con impunidad".
Previamente, Timerman había afirmado en Twitter que "La Nación (Argentina) y El País (Uruguay) creen que sus nombres representan a Argentina y Uruguay". Agregó que ambos medios "consideran sus intereses información oficial" y acusó a los medios de permanecer "en el pasado colonial".

García le respondió: "Colonial es usted que cree que puede meterse en asuntos de mi país con impunidad. ¿Por qué esconde el informe sobre UPM?".

El legislador uruguayo lo criticó por "atacar a medios uruguayos que dicen que Argentina oculta informe sobre UPM reclamado por Uruguay" y finalmente le preguntó qué dice la información "que Ud. esconde".

Timerman respondió a García que lo "acusa sin saber". Además expresó que no ha "recibido ningún informe" y ni ordenó "ocultar nada". "Le pido el mismo respeto que tengo por su país y su cargo", sentenció el canciller.

Todo había comenzado después de que la prensa uruguaya asegurara que Argentina se negaba a divulgar los resultados de los informes ambientales realizados en la planta papelera de UPM (ex-Botnia) y en su zona aledaña, pese a las peticiones de su contraparte uruguaya en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU).

Según dijo el presidente de la delegación uruguaya en la CARU, Gastón Silbermann, al diario El País de Uruguay, los argentinos "no aceptan" la petición de su país de dar a conocer los resultados de las muestras tomadas en UPM y en el río Gualeguachú, afluente del Uruguay en la provincia de Entre Ríos, disponibles desde el mes de agosto.

Silbermann no informó sobre los motivos por los que la delegación argentina en la comisión bilateral no quiere difundir los resultados.

Hasta el momento existen dos informes sobre las muestras tomadas por técnicos de ambos países el pasado julio en la zona de la papelera.

Por su parte, el presidente de la delegación argentina en la CARU, Hernán Orduna, se limitó a declarar que "cuando haya algo oficial para informar, se informará. Todo lo demás no, porque lo único que hace es menoscabar el trabajo del comité técnico".

El pasado 20 de agosto una filtración al diario El País del primer análisis bilateral de la planta de celulosa apuntó que sus vertidos a las aguas del río Uruguay se mantienen dentro de lo permitido, mientras que los que proceden de Argentina presentan parámetros contaminantes.

Esta filtración señalaba que los análisis realizados en Canadá para determinar el nivel de contaminación de la polémica planta apuntaron a que la empresa no contamina las aguas del río fronterizo, mientras que su afluente el río Gualeguaychú, adonde van a parar los residuos del Parque Industrial de la ciudad argentina homónima, superan "levemente" los límites legales.

La instalación de la planta papelera de UPM, entonces propiedad de la empresa finlandesa Botnia, en el río fronterizo entre ambos países, desató la mayor crisis en décadas entre Uruguay y Argentina.

En protesta por su puesta en funcionamiento, grupos de ecologistas de la ciudad de Gualeguaychú iniciaron un bloqueo del principal paso fronterizo entre los dos países que se prolongó durante más de tres años, mientras que Argentina presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El tribunal internacional emitió un veredicto en 2010 en el que señalaba que si bien Uruguay había incumplido parte de los acuerdos con Argentina al no consultar la instalación de la planta, que supuso la mayor inversión en la historia del país con 1.800 millones de dólares, no se podía pedir su desmantelamiento porque no estaba probado que contaminara.

Poco después ambos gobiernos acordaron desarrollar un plan para controlar la situación ambiental en la región y dentro de la planta de celulosa, que incluía la visita de técnicos y científicos de ambos países para tomar muestras.

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