El papel de Lula será de "mucha ayuda", dijo Insulza.

Afirmó que puede ser un puente entre EE.UU. y América latina.
Si se quiere ayudar a Cuba, lo peor que se puede hacer es "intentar presionar" al presidente de los Estados Unidos para que levante el embargo que, hace casi cuatro décadas, castiga a la isla. "Porque si alguien cree que puede empujar [al inquilino de la Casa Blanca], está profundamente equivocado."

Tal el juicio del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, al analizar la expectativa que la inminente Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago ha abierto sobre un posible final de la guerra fría caribeña.

Insulza pidió esta semana un esfuerzo a los 34 países que forman el organismo multilateral para lograr un consenso en durante el encuentro, que fortalezca la unidad en el continente.

En diálogo con un reducido grupo de periodistas, entre ellos LA NACION, Insulza consideró que en la dinámica de esta cumbre se incorporará, de algún modo, "el fuerte liderazgo regional" de Brasil y el reconocimiento que, en tal sentido, hizo el presidente norteamericano Barack Obama sobre su par Luis Inacio Lula da Silva. Pero también señaló que hay un límite.

"Lula puede ayudar mucho en la región, pero eso no debe reemplazar el necesario diálogo directo que Washington debe tener con varios países del bloque, entre ellos, la Argentina", opinó Insulza.

Lo que aún no se sabe es cómo se hará para dejar contentos a todos los presidentes ?Cristina Kirchner, entre ellos? que quieren una reunión a solas con Obama.

-¿Por qué hay tanta expectativa con la cumbre?

-En buena parte, por la presencia de Obama, un presidente querido por todos. Y porque los latinoamericanos también han cambiado mucho. Lo que sí espero es que la promesa de Obama de hacer política "con América y no para América" se cumpla.

-¿Estarán más tranquilos en su oratoria los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales?

-Que yo recuerde, Chávez nunca se dirigió al ex presidente [George W.] Bush de manera irrespetuosa durante la cumbre de Mar del Plata. Nunca. Una cosa son los discursos públicos y otra, lo que sucede adentro. Todos nuestros presidentes hacen discursos para la galería.

?¿Es el momento de un diálogo político entre Estados Unidos y Cuba, y para el retorno de la isla a la OEA?

-Estamos en mejores condiciones que nunca para que eso ocurra. Pero no hay que apresurar las cosas; eso sería lo peor. Porque si alguien cree que puede empujar al presidente de Estados Unidos en una cumbre, creo que está equivocado. Y tampoco le hace ningún favor a Cuba, que lo que quiere es que se termine el embargo. Si se empuja y se presiona, no se le hace ningún favor a Cuba. Por eso no quiero hablar más del asunto.

-Obama acaba de reconocer el liderazgo brasileño. ¿Será esto reflejado en la dinámica regional y en la de la cumbre?

-La posición de Brasil en el plano regional y global es fuerte y sólida. Pero creo que la política exterior de Brasil nunca ha sido estridente, sino, más bien, discreta.

-¿Puede Lula desempeñar un papel de puente entre Washington y la región para cuestiones específicas?

-Lula le puede facilitar mucho las cosas, siempre que Washington no supla de ese modo el contacto directo y permanente que necesariamente tiene que tener con un conjunto de países de la región. Entre ellos, la Argentina.

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