Un papá Xeneize.

Un papá Xeneize.
LIGA NACIONAL: BOCA 78 - PEÑAROL 74: Los yanquis y Espil les dieron una alegría a sus mil hinchas, que vibraron como en los años de gloria.
Hijos nuestros". Como pocas veces en los últimos tiempos, La Boca fue un infierno. La sentencia de los 1.000 hinchas xeneizes es unánime para despedir a 700 marplatenses. Peñarol llegaba como líder, agrandado tras el triunfo en el clásico, pero otra vez se cruzó con un karma en azul y amarillo. Porque así como el Milrayitas se infla cuando enfrenta a Quilmes, le ocurre lo inverso al toparse con Boca. El club que le arrebató la final de la Liga 06/07, le rompió el invicto en el Poli en esta campaña y lo tiene alquilado (44-27). Anoche, el equipo de Duró se dio un gusto grande ganando el quinto de los últimos siete y reventando los pronósticos con el 78-74.

"Estamos cansados", decía Tato Rodríguez en la previa. El capitán tenía razón. Entre la ausencia de Malara, que recién volverá en playoffs, y el desgaste por el clásico entresemana, el puntero se quedó sin gas en el cierre y lo pagó. Ahora, Atenas le respira en la nuca medio punto atrás.

Peña arrancó mejor con un Tato imparable más Román y Johnson dañando en la pintura. Un triple de Vega lo puso 19-9 a los 6m30. El local lucía desconcertado. Lo rescató Fernández, de gran tarea, con siete puntos. La visita perdió fluidez y nunca más fue el mismo del inicio. Edwards (siete) en llamas por un lado y Rodríguez (seis) en el otro mantuvieron la paridad en el segundo. Peñarol no tuvo más peso interno. ¿Jackson? Ausente. Maniatado por Sánchez y Aguirre, hizo apenas tres tantos en todo el PT.

En el tercero, los marplatenses se escaparon 52-44 con nueve del verdadero Jackson. Boca repuntó y pasó al frente en el cierre gracias a sus importados (15 tantos entre ambos). A los 2m del último, tembló Peña porque Jackson salió lastimado en la nuca. Pero el picante volvió y clavó dos triples seguidos. Allí apareció Espil y su bombazo. Jackson respondió con otro para igualar en 71. La Bombonerita vibraba. Rodríguez falló a distancia y a falta de 55s, Alston la luchó y estampó el 73-71. En la siguiente, Espil dobló con viveza a Jackson y le regaló el tiro a Picarelli, que falló. Luego, el vigente Juan asistió a Alston, quien lo liquidó cuando quedaban 22s. Gracias al pivote, Edwards (16 rebotes) y Espil, la Boca vibró de felicidad y sus hinchas demostraron que el básquet xeneize está más vivo que nunca. Por el equipo y el apoyo.

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