El Papa recibió en Jerusalén duras críticas por su pasado y el nazismo

Autoridades judías le reprocharon no haber condenado con fuerza el horror nazi cuando habló en el monumento al Holocausto. Y aludieron a su paso por las juventudes hitleristas. "El fue parte de ellas", dijo el líder del Parlamento israelí.
El Vaticano salió ayer en defensa del Papa Benedicto XVI, ante las crecientes críticas que rodean su visita a Israel por sus expresiones sobre el Holocausto. En una conferencia de prensa, el vocero del Papa, padre Federico Lombardi, dijo que para aclarar "las mentiras en la prensa israelí e incluso internacional" era necesario reiterar que el Papa alemán "nunca perteneció a la juventud hitleriana". Sin embargo, otros testimonios, algunos del mismo Joseph Ratzinger, señalan lo contrario.

El portavoz señaló que el Papa de 82 años tenía sólo 16 cuando "fue enrolado contra su voluntad como auxiliar de la defensa antiaérea para la defensa de las ciudades y que nunca estuvo en ese movimiento juvenil educado ideológicamente en el nazismo". Lombardi dijo que después el joven Joseph Ratzinger pudo volver a su seminario y que cuando terminó la guerra "permaneció un tiempo detenido por los norteamericanos".

Pero la agencia France Presse informó en un despacho que las declaraciones del padre Lombardi contradicen las que hizo el mismo Benedicto XVI en 2005. Señala que, en una larga charla con el periodista germano Peter Seewald, contó cómo se había vinculado a la juventud hitleriana. "Al principio no entramos, pero cuando se volvió obligatorio entrar en la Hitler-Junge, en 1941, a mi hermano (Georg, tres años mayor) lo obligaron. Yo todavía era un niño. Pero después, cuando ya estaba en el seminario, me enrolaron".

El padre del actual Papa era un gendarme de pueblo que no simpatizaba con los nazis debido a su intensa adhesión a la Iglesia Católica. No hay dudas de que Joseph Ratzinger no se incorporó voluntariamente a la juventud hitleriana sino que fue enrolado por la fuerza. Pero ese dato de su pasado ha originado muchas fricciones con la comunidad judía y con la prensa internacional, que dio abundante información acerca de lo que era la juventud hitleriana.

Pese a que Benedicto XVI ayer pronunció una enérgica condena del antisemitismo y llamó a luchar contra este monstruo "de cabeza repugnante" en todo el mundo, y a su condena del Holocausto de seis millones de judíos por los nazis, en Israel muchos sostienen que el pontífice "se quedó corto" y cunde la decepción, en especial por su discurso del lunes en el monumento nacional a las víctimas del Holocausto Yad Vashem.

Por ejemplo, el presidente del parlamento israelí, Reuven Rivlin, acusó ayer al Papa de ignorar el genocidio cometido por la Alemania nazi durante su mensaje. "El Papa habló como un historiador, como alguien observando desde afuera, sobre cosas que no deberían suceder. Pero, ¿qué podemos hacer? El fue parte de ellas", dijo Rivlin. "Con todo el respeto a la Santa Sede, no podemos ignorar el equipaje que él carga", afirmó. A su vez, el ex gran rabino de Israel y actual presidente del consejo del Yad Vashem, Martin Lau, lamentó que Ratzinger no hubiese mencionado a los seis millones de víctimas judías: "Se perdió una oportunidad histórica", dijo. También los medios reflejaron el descontento. El diario de mayor tirada, Yediot Ahronot tituló en portada "No se disculpó", mientras que Maariv abrió con "Sin disculpas" y Haaretz calificó el discurso de conmovedor pero insuficiente.

El recelo de los judíos hacia la sinceridad del pontífice se vio multiplicado luego de que el 21 de enero Benedicto XVI levantó la excomunión de cuatro obispos ultraconservadores pertenecientes al movimiento del obispo Marcel Lefebvre. Entre ellos se halla el obispo inglés Richard Williamson, quien negó el Holocausto y fue director del seminario de los lefebvrianos en La Reja, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires.

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