El Papa llamó al diálogo para resolver la crisis hondureña

En la misa del Angelus, expresó su "viva preocupación" y pidió "reconciliación".
El papa Benedicto XVI expresó ayer su "viva preocupación" por la situación en Honduras después del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, y llamó a los seguidores del mandatario derrocado y a los del gobierno de facto "al diálogo y la reconciliación" para llegar a una solución a la crisis.

"Sigo en los últimos días con una viva preocupación los acontecimientos en Honduras. Me gustaría invitarlos hoy a rezar (...) para que los dirigentes de ese país y su población tomen pacientemente el camino del diálogo, de la comprensión recíproca y de la reconciliación", declaró el Papa tras el rezo del Angelus ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.

"Eso será posible si, superando las tendencias particulares, todos se esfuerzan por tratar de lograr el bien común con tenacidad: esa es la condición para asegurar una cohabitación pacífica y una verdadera vida democrática", agregó el Pontífice, antes de bendecir "al amado pueblo hondureño".

Durante el Angelus dominical, Benedicto XVI también se refirió a otros temas de la agenda política internacional y consideró inaceptables las "desigualdades sociales y las injusticias estructurales" que se dan en el mundo.

En tanto, mientras Honduras recuperaba ayer cierta normalidad, con el levantamiento del toque de queda que regía cada noche desde el golpe del 28 de junio, no se veían avances en las negociaciones entre los colaboradores de Zelaya y los enviados del presidente de facto, Roberto Micheletti, que iniciaron un diálogo la semana pasada con la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias.

El diálogo entre delegados de ambos bandos se reanudaría dentro de una semana, luego de que la primera ronda de conversaciones en San José de Costa Rica culminara sin avances, indicó el presidente costarricense, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1987 por su rol en la pacificación de Centroamérica.

Arias dijo el sábado que espera convocar a San José en "unos ocho días" a los delegados de Zelaya y de Micheletti, sin dar detalles.

Una primera ronda de conversaciones entre ambas partes, avaladas por Estados Unidos, concluyó el viernes pasado en la residencia de Arias, con el único acuerdo de seguir dialogando, pero sin una agenda ni plazos definidos.

El jueves, Zelaya y Micheletti estuvieron en San José reunidos con Arias, pero por separado. No se dio el anunciado encuentro cara a cara entre ambos, con el que se había esperanzado el mandatario costarricense, quien en un comienzo pensó que "en un par de días" podrían llegar a un acuerdo.

El mandatario derrocado exige volver a ocupar su puesto hasta el fin del mandato, en enero de 2010. El propio Zelaya no descartó incluso la posibilidad de anticipar las elecciones presidenciales pautadas para noviembre, pero remarca que sólo él tiene la autoridad para llamar a comicios anticipados, y no el gobierno de facto.

Zelaya volvió a reunirse ayer en Washington con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien en estas dos semanas impulsó con fuerza el regreso de Zelaya al poder. No trascendieron detalles de la reunión.

Los delegados de Zelaya sugirieron que el próximo diálogo se efectuara en Honduras, donde el gobierno de Micheletti ha impedido regresar al mandatario depuesto, al que amenaza con detener si vuelve, acusado tras el golpe de 18 cargos, entre ellos "traición a la patria" y "abuso de poder". Pero Arias considera que el mejor lugar para negociar es Costa Rica. Hasta ahora, sin embargo, el presidente costarricense chocó con la intransigencia de ambos bandos, que no han cedido en sus posturas.

Zelaya, un ganadero rico de histórica militancia en la derecha y que llegó a la presidencia en 2006 de la mano del Partido Liberal -del que también es miembro Micheletti-, dio en su mandato un fuerte giro a la izquierda y se alió al venezolano Hugo Chávez.

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