El Papa llamó a "deponer las armas y abandonar la violencia"

Benedicto XVI, en su clásico mensaje de Año Nuevo y en coincidencia con la Jornada Mundial de la Paz, hizo un llamado a "deponer las armas" para lograr un mundo más digno. Desde 1967, la Iglesia católica celebra el Día de la Paz el 1° de enero.
El Papa, de 82 años, mencionó el sufrimiento de los niños afectados por las guerras en varias partes del mundo y lo definió como "una apelación silenciosa a nuestra responsabilidad". Estaban presentes los embajadores de los países que tienen representación ante el Vaticano.

El Pontífice se dirigió en particular a "los que forman parte de grupos armados de cualquier tipo" e imploró "a todos y cada que se detengan, reflexionen y abandonen el camino de la violencia". El llamado fue interrumpido por un largo aplauso.

En el Angelus de la Plaza San Pedro agregó que ese paso podrá parecer imposible, "pero si tienen el coraje de darlo Dios los ayudará y sentirán volver a sus corazones la alegría de la paz, que tal vez han olvidado desde hace tiempo".

Más tarde, confió el llamado a María, Santísima Madre de Dios, y dijo que "la imagen de su ternura encuentra su trágico contrario en las dolorosas imágenes de tantos niños y sus madres presas de guerras y violencias". "Benedicto XVI relanzó en esta ocasión el concepto de "ecología humana". "Hay un nexo estrechísimo entre el respeto al hombre y la salvaguarda de lo creado. Administrar con justicia y sabiduría los recursos naturales de la Tierra es condición indispensable para la paz", subrayó el Papa, quien recordó la cumbre reciente de Copenhague,

Tras el Angelus, el Papa dirigió un "cordial saludo" a las aproximadamente 10.000 personas que participaron ayer por la mañana en Roma de la Marcha por la Paz promovida por la Comunidad de San Egidio. Luego formuló los saludos y augurios de Año Nuevo en francés, inglés, alemán, español, portugués y polaco.

El Papa terminó el 2009 con la misa vespertina de Año Nuevo, el jueves, en la Basílica de San Pedro a la que le siguió el Te Deum de agradecimiento. Luego realizaó en el papamóvil, bajo una intensa lluvia una visita al pesebre que representa el Nacimiento colocado en la plaza frente al templo.

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