El Papa expresó su respeto al islam

En su primera visita como pontífice a un país árabe, Benedicto XVI pidió la libertad de credos en Medio Oriente y paz para la región
AMMAN.- "A diferencia de los peregrinos de otra época, yo no vengo trayendo regalos y ofertas. Yo vengo simplemente con una intención, una esperanza: rezar por el regalo precioso de la unidad y de la paz para Medio Oriente."

Al llegar ayer a Jordania y pisar por primera vez un país árabe como papa, Benedicto XVI no sólo manifestó su "profundo respeto por la comunidad musulmana", sino que también indicó claramente cuál es el gran objetivo de su viaje a Tierra Santa, una de las zonas más calientes del planeta.

"Paz para los individuos, para los padres y los hijos; para las comunidades; paz para Jerusalén, para la Tierra Santa, para la región; paz para la entera familia humana", clamó el Papa desde el Centro Regina Pacis para jóvenes y discapacitados, primera etapa de su visita. "Una paz durable generada por la justicia, la integridad y la compasión; una paz que surge de la humildad, del perdón y del profundo deseo de vivir en armonía", puntualizó.

Ya antes de su llegada, Benedicto XVI había señalado que la Iglesia católica no era un "poder político", sino un poder espiritual que puede ayudar a lograr la paz en Medio Oriente. El gesto del Papa hacia los musulmanes es un paso más en la cicatrización de las heridas abiertas en 2006 por su discurso en la Universidad de Ratisbona, en Alemania, en la que había señalado que el islam se había propagado por el mundo "a punta de espada".

En un día muy ventoso pero soleado, el Papa, que comenzó el viaje más complejo de su pontificado, que lo llevará también a Israel y los territorios palestinos -epicentro del conflicto palestino-israelí, que ha ensangrentado la región- fue recibido con todos los honores por Abdullah II y su esposa, Rania. En la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto hubo alfombras rojas, salvas de cañón, un desfile de la elegantísima guardia real beduina, himnos y fanfarrias.

"Vine a Jordania como peregrino, para venerar los lugares santos", dijo a la hora de los discursos el Pontífice, que hoy visitará el monte Nebo, un sobrecogedor sitio a 800 metros de altura, con una vista espectacular hacia el valle del Jordán y las colinas desérticas que rodean Jerusalén (que queda a tan sólo 46 kilómetros), donde Moisés antes de morir vio por primera vez la Tierra Prometida.

Consciente de estar pisando un país de mayoría musulmana, con sólo un 3% de población cristiana, Benedicto XVI dejó enseguida en claro su "profundo respeto por la comunidad musulmana". Destacó, además, la "apertura" que hay en este reino de casi seis millones de habitantes, donde, a diferencia de lo que sucede en otros países árabes, hay libertad religiosa.

"La posibilidad de que la comunidad católica de Jordania pueda edificar lugares de culto públicos es una señal del respeto de este país por la religión", señaló el Papa, que elogió también el rol que ha tenido en los últimos años el rey Abdullah II en su intento de explicar las virtudes de un islam moderado a través del mensaje de Amman.

"Podemos decir que estas nobles iniciativas han obtenido buenos resultados para favorecer una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el musulmán, lo que desmiente las predicciones de aquellos que consideran inevitables la violencia y el conflicto", subrayó el Papa, que hoy visitará la mezquita Al-Hussein, la más grande de esta capital.

La cuestión palestina

El Santo Padre -que viajó acompañado por el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y algunos cardenales, entre ellos el argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales- también destacó el compromiso del reino de Jordania en la promoción de la paz en Medio Oriente y en "los esfuerzos para encontrar una justa solución al conflicto palestino-israelí".

A su turno, el monarca hachemita, hijo del fallecido rey Hussein -único líder árabe que estuvo en favor del primer viaje de un papa a Tierra Santa, que realizó Pablo VI en 1964, recordó la visita de Juan Pablo II en 2000, que también comenzó en Jordania, pero en un clima político totalmente distinto.

"Provocaciones, ideologías ambiciosas que apuntan a dividir, representan la amenaza de grandes sufrimientos. Debemos oponernos a esta corriente para el futuro del mundo", dijo Abdullah II.

En un país donde muchos son de origen palestino -incluso la reina Rania-, en su discurso, el monarca abordó esta cuestión. Así, llamó a "alejar las sombras del conflicto a través de negociaciones que puedan satisfacer el derecho de los palestinos a la libertad y a una nación, y el derecho israelí a la seguridad".

Acto seguido, no ocultó su "especial" preocupación por la suerte de Jerusalén, ciudad sagrada para musulmanes, cristianos y judíos. "Es necesario salvaguardar la ciudad santa como lugar de culto para todos", dijo.

Más tarde, el Papa, que desde el aeropuerto fue a visitar el Centro Regina Pacis, recibió una bienvenida triunfal de centenares de cristianos llegados desde toda Jordania e incluso de países de la región, como el Líbano. "¡Benedetto! ¡Benedetto", gritaba la multitud, en la que se destacaba una hinchada argentina, con inmensas banderas celestes y blancas, y hasta camisetas de la selección. Entre ellos había varias monjas argentinas, servidoras del Señor de la Virgen de Matará, la rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado.

Tras su discurso en el que habló de la necesidad urgente de paz en Medio Oriente, el Papa exhortó a los fieles a rezar cada día por el mundo, y también por él, durante este peregrinaje de una semana.

El Pontífice fue aclamado cuando unos jóvenes le pusieron sobre su túnica blanca la tradicional kefía a cuadros blancos y rojos, símbolo de la lucha por la liberación palestina. Fiel reflejo de las dificultades que vendrán y de los malabarismos que deberá hacer el Papa para que nadie en esta zona, donde la sensibilidad está a flor de piel, se ofenda, la kefía enseguida fue retirada por un atento ceremoniero pontificio. Pero la foto de ese instante ya estaba lista para dar la vuelta al mundo.

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