Papá se enojaba mucho cuando venía el boletín

ENTREVISTA A RICARDO ALFONSIN: El dirigente recibió a La Tecla en su casa de Chascomús. Recuerdos de padre, su infancia, candidaturas y acuerdos en una entrevista exclusiva
La calma de la laguna de Chascomús recibe a tempraneros bañistas. Enfrente, una casa que todos en el lugar conocen y saben guiar hasta ella. Ricardo Alfonsín está en la puerta. Pasa una pareja y saluda: "¿Cómo le va?". "Bien, gracias", responde, y por lo bajo asegura: "Estos no son de acá, porque acá nos conocemos todos".

En la sencillez del living Ricardito habla de todo: las reservas, Cobos, el partido y su negativa a confirmar algún deseo de candidatura futura. También aparecen recuerdos de la infancia, como los retos de su paDre cuando el boletín no traía las notas es-peradas. Y una defensa jugada a favor de Raúl Alfonsín en aquellas cosas que más le criticaron, como las leyes del perdón y el pacto de Olivos. "Yo hubiera hecho lo mis-mo", dice. Vuelve a negar que lo imite en algún aspecto, aunque por ahí se le escapa un "desde luego".

-¿Les va a tocar gobernar en 2011?

-Nos va a tocar gobernar, y nos va a tocar en un contexto internacional mucho mejor, gracias a Dios para los argentinos y para el partido. El contexto internacional ya se es-tá modificando, de manera que no tenemos que esperar a 2011, y estamos dispuestos a colaborar y acompañar al Gobierno en todas las decisiones que tengan que ver con aprovechar estas oportunidades, para no repetir lo que nos pasó hace dos años.

-¿Con quién van a buscar esa victoria?

-En el marco del Acuerdo Cívico, que vamos a tratar de ampliar a otras fuerzas de centroizquierda que, creo, deberían estar juntas con nosotros. Deberíamos estar conformando una fuerza progresista. Que no crea la sociedad que el progresismo es esto que está implementando el Gobierno, porque si no la salida va a venir por derecha. Pero se da la paradoja de que quienes piensan igual o parecido compiten entre sí, y ahí se confunde al adversario. Se da a partir de esta paradoja una relación de confrontación entre quienes piensan parecido.

. -¿Ve más cercano un cargo nacional o algo en Provincia? hay quienes lo ven más cerca de un camino provincial.

-He leído eso y, concretamente, se refieren a la candidatura a Gobernador. Pero yo no he planteado en ningún momento eso. Lo que diga mi partido, o los sectores mayoritarios de mi partido, es lo que haré. Pero no hay un consenso acerca de eso.

-Es difícil el consenso en la UCR.

-Eso habla bien del partido. La UCR es un partido horizontal, que discute, que debate. Cuidado con los partidos que son muy disciplinaditos y ordenaditos, porque son partidos que no practican la democracia interna, y después esas cosas se expresan también en el gobierno.

-¿No va a decirme si quiere ser candidato a Gobernador o Presidente?

-No, porque no es una cosa que esté en mis planes. Haré lo que diga el partido. Y por supuesto que voy a tratar de influir en lo que diga el partido. Hoy nadie tiene pensado que yo pueda ser candidato a gobernador en la Provincia, ni en algún momento candidato a Presidente. Veremos qué dicen las circunstancias.

-¿Cómo ha sido la política para usted desde que falta su padre?

-Ha sido un año políticamente muy difícil: hubo campaña, después vinieron las discusiones por la integración de la Cámara, los proyectos que se sometieron antes del 3 de diciembre. Lo que me puede pasar a mí les debe de pasar a muchos dirigentes: siempre teníamos en Raúl Alfonsín una instancia última de consulta. Hoy no podemos hacer eso, y lo extrañamos.

-¿Cómo es el Ricardo Alfonsín pos Raúl Alfonsín?

-Igual. Exactamente igual. Con mayores responsabilidades, porque asumí como diputado, y asumí mayores responsabilidades en el partido. El no vio eso, pero quería que yo fuera diputado nacional, y además quería que me dedicara a desarrollar una tarea intensa para recuperar el partido, en el marco de mis limitaciones personales. Estamos trabajando en esa dirección, y creo que podemos aportar mucho.

-¿Qué les responde a quienes dicen que lo imita?

-(Pone gesto adusto) Me parece una cuestión sin relevancia. Ni vale la pena contestar ese tipo de cosas. Me lo han dicho desde que empecé en la política, y no me preocupa, ni me interesa.

¿Qué significa venir a Chascomús?

-Significa venir a mi infancia, a mi vida, mi biografía, mis amigos; al lugar al que quiero venir a vivir cuando deje de hacer política. Tengo acá los recuerdos más lindos, es el lugar más lindo de la provincia de Buenos Aires para vivir. Si sacás los pueblos con mar, no hay un lugar más lindo en la Provincia.

-Me parece que me mintió, porque los políticos nunca dejan de hacer política.

-Es probable, pero seguramente no tendré una actividad tan intensa, dispondré de un tiempo más libre para leer. Y algún día me gustaría escribir algo, no sobre teoría política, sino sobre la práctica. Un libro en el que se contestaran muchos lugares comunes que se repiten y dañan a la política.

-¿Cómo cuáles?

-Como por ejemplo que existe una tensión entre ética y política, entre el ser y el deber ser que se da de manera especial en la política. Para mí esa tensión

se da en cualquier actividad. La política para mí es la ética de lo colectivo. La política sin moral es basura.

-¿Qué lugar de Chascomús lo llena de nostalgia?

-La calle Lavalle 227, y probablemente Chacabuco, en el barrio de la estación, que es donde pasé la infancia. A partir de los 9 años cambiamos a la calle Lavalle, donde viví hasta los 20. Esos lugares me hacen acordar a cuando Ricardo Alfonsín era un chico.

-¿Cómo era de chico?

-Dicen que muy callado, introvertido, manso. Como estudiante era normal.

-¿Normal para arriba o para abajo?

-No era muy buen estudiante, y me arrepiento de eso. No era muy disciplinado. Me arrepiento de no haber estudiado en la escuela un poco más de literatura, historia, filosofía.

-¿Qué decía el viejo cuando venía el boletín?

-Papá se enojaba muchísimo. Era de las cosas que de peor humor lo ponían.

-¿Cuál era el peor castigo?

-Castigo no te daba, era el reto, nomás, y el miedo a que se enterara del bochazo o de la amonestación. El reto era duro, muy duro. Era lo peor que le podíamos hacer. Nos decía: "Lo único que les voy a poder dejar en la vida es que estudien".

-¿Invitó a alguno de sus hermanos a que lo acompañara en la política?

-Mis hermanos son muy solidarios conmigo y les encanta la política, pero no se dedican a ella. Somos todos muy apasionados y muy radicales, pero con uno en la familia… Yo creía, hace diez años, que con uno en la familia bastaba, y después me metí yo, y acá estoy.

-¿Y habrá herencia?

-Los chicos míos tienen mucha inquietud política, pero no sé. Marcos tiene militancia en la Franja, y tengo un sobrino, Francisco Alfonsín, hijo de Javier, que sí va a ser político; le encanta, es militante de la Franja.

Comentá la nota