El Papa debió explicar a los obispos porqué perdonó a Williamson

En una carta de siete páginas cuyo texto se conocerá hoy, el Papa explicó a los obispos de todo el mundo las razones por las cuales decidió a fines de enero levantar la excomunión de cuatro obispos cismáticos lefebvrianos ultraconservadores. Pero según las anticipaciones de dos diarios italianos de centroderecha, Benedicto XVI dijo que "quedé muy triste cuando supe que católicos que en el fondo deberían saber mejor que otros como estaba la situación, me golpearon con hostilidad, listos para el ataque".

Los Papas no dan nunca explicaciones en cartas abiertas acerca de sus decisiones y menos aún entran en polémicas internas.

La frase sobre los católicos hostiles está dirigida contra obispos que criticaron abiertamente al pontífice por su decisión sobre los lefebvrianos, y en particular por haber remitido el máximo castigo disciplinario de la excomunión al obispo pronazi Richard Williamson.

Williamson desde 2003 era director del seminario de los cismáticos partidarios del fallecido obispo Marcel Lefebvre en la localidad de La Reja, Moreno, cerca de Buenos Aires.

El gobierno argentino prácticamente lo echó después de que se hicieron públicas declaraciones de Williamson a la TV sueca en la que negó el Holocausto de los judíos por los nazis y la existencia de las cámaras de gas. El obispo inglés se encuentra actualmente en su país.

Cuatro conferencias episcopales europeas –las de Francia, Suiza, Alemania y Austria–, se mostraron críticas y hasta hostiles hacia las decisiones del Papa, cuyo prestigio se ha opacado por este conflicto.

La carta del Papa a los obispos de todo el mundo fue anticipada por los diarios Il Foglio e Il Giornale, en los cuales la familia del primer ministro Silvio Berlusconi tiene el control de al menos una parte de la propiedad.

La Sala de Prensa de la Santa Sede, que al principio se mantuvo en silencio, reconoció que la carta existe y dijo que hoy se dará a conocer su texto integral.

En la misiva a los 5.000 obispos católicos del mundo, el Papa dijo que había tomado la decisión de levantar la excomunión a los lefebvrianos "pensando ante todo en la unidad de los creyentes" y para evitar que la Fraternidad San Pío X, con sede en Econe, Suiza, "se fueran a la deriva, lejos de la Iglesia", con "491 sacerdotes, 215 seminaristas, 117 religiosos, 164 religiosas y miles de fieles".

Preocupado por el estado de asamblea interno de la Iglesia que ha estimulado las polémicas que envuelven su propia persona, el Papa reconoció según las anticipaciones periodísticas que "el alcance y los límites" de su decisión de perdonar a los obispos cismáticos, "no fueron explicados en forma clara y suficiente" antes de reintegrarlos a la Iglesia.

Un error, señaló, fue no detectar mejor la información que se difunde por Internet.

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