El Papa condena a Irán, pero igual recibe críticas israelíes

El Vaticano condenó ayer como "inaceptables y extremistas" las expresiones del presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, quien acusó de "racista" a Israel. Pero el Papa vio comprometidos los preparativos finales de su viaje a Tierra Santa entre el 8 y 15 de mayo, cuya parte final se centrará en Jerusalén, al ser atacado duramente en Israel y las comunidades judías del mundo por defender la conferencia internacional de la ONU contra el racismo y negarse a abandonar las deliberaciones.
"Intervenciones como la del presidente iraní no van en la justa dirección", dijo el portavoz pontificio, Federico Lombardi, en declaraciones a la radio Vaticano, de la cual es director. Lombardi señaló que la Santa Sede quiere "apoyar el esfuerzo de las instituciones internacionales" y que la conferencia es "una ocasión importante para llevar adelante la lucha contra el racismo y la intolerancia".

El discurso del presidente de Irán y la batalla entablada entre Israel, apoyado por un grupo de países occidentales que no fueron a la Conferencia -entre ellos, Estados Unidos-, y una parte de los países musulmanes que quieren condenar al Estado judío por racismo y discriminacion contra los palestinos, ha hegemonizado el escenario y el clima de la asamblea internacional de Ginebra.

El vocero del Papa dijo que el compromiso de la Santa Sede es afirmar "con claridad el respeto a la dignidad del ser humano contra todo racismo e intolerancia". El Pontífice reclamó una acción "firme y concreta para prevenir y eliminar cualquier forma de discriminación e intolerancia".

"La participación de la Santa Sede en la conferencia, de la cual el mismo Santo Padre subrayó la importancia, está motivada en el peso dado por la Iglesia a los temas de la discriminación racial y la intolerancia", sostuvo el portavoz papal.

La posición de la Santa Sede aparece equilibrada, pero difícil de gestionar por los ataques cruzados que sufre. Mientras se retiraban ayer de la sala de la asamblea los delegados de las naciones de la Unión Europea cuando hablaba el presidente iraní, la delegación del Vaticano encabezada por monseñor Silvano Tomasi "no se fue", según dijo el portavoz Lombardi.

El domingo, Benedicto XVI calificó de "importante" la reunión de Ginebra, lo que desató intensas reacciones contrarias de Israel y de las comunidades judías.

El rabino jefe de Roma, profesor Riccardo Di Segni, declaró al diario La Stampa que "la situación alarma y preocupa". "No logro interpretar el gesto del Papa, que exalta una declaración final que contiene frases agresivas de tipo antisemita", sostuvo el religioso. Di Segni dijo a continuación que estas "señales preocupantes" deben ser "atentamene evaluadas".

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