El Papa almorzó con 150 pobres en Roma

Hubo lasaña, albóndigas de carne y lentejas con puré. Del postre se encargó el mismo Benedicto XVI, quien compartió ayer una comida con 150 desamparados en la comunidad romana de Sant'Egidio, en Trastevere.
Un brindis con vino espumante selló el encuentro, en el que el Papa incluso repartió algunos regalos entre una decena de niños presentes. Durante la comida, el jefe de la Iglesia Católica tomó asiento junto a un refugiado de Afganistán, musulmán. Ante los presentes comparó nuevamente la situación de los pobres y refugiados de hoy con la de Jesús y su familia, quienes se vieron obligados a emigrar y no encontraron hospitalidad. "Quienes están aquí saben de qué hablo", dijo el Papa.

Tras saludar a los fieles reunidos, sin alterar su modo de contacto pese a la agresión que sufrió el jueves, el Papa ingresó al edificio donde fue instalado el comedor. Las personas recibieron a Benedicto XVI con un largo aplauso y algunas gritaron "Viva el Papa", quien antes de sentarse a la mesa rezó un Padre Nuestro. El Pontífice se ubicó junto a un refugiado afgano de 34 años, Qorbanali Esmaili, un musulmán shiíta que vive en Italia desde hace 10 años como refugiado.

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