PANORAMA LOCAL. Alem otra vez Intendente y líos de José en Diputados El año que viene empezó esta semana

Esta columna de infoeme.com anticipó la semana pasada el pase de Gustavo Alvarez al eseverrismo, hasta con foto de tapa. Sigamos con los anticipos: en enero, Julio “Chango” Alem volverá a ser Intendente de Olavarría, por lo menos por 15 días. Y con ello marcará que en el 2009 electoral será el más interesante experimento de un opositor dentro de un oficialismo que se haya visto en Olavarría, incluso ejerciendo el mando del Gobierno. Pero ese modelo ya encendió la alarma total a nivel provincial, con un golpe para el Palacio San Martín: Patricio “Pato” López Mancinelli, el alter ego de José Eseverri y jefe de la bancada de radicales K, tuvo un motín a bordo liderado por cobistas sublevados y no pudo darle quórum a Daniel Scioli para aprobar una ley. Y su liderazgo (y el de José, que lo maneja a control remoto) quedaron en coma.
“¿Intendente, por favor podemos hablar de un tema…?”, preguntó a la pasada en un pasillo uno de los funcionarios más defendidos de la gestión actual, el secretario de Producción Sebastián Pené, justo en medio de un lío fenomenal por la aparición de vacas muertas en cadena sin explicación aparente.

-“No, no, no… ahora no: me tengo que ir”, le contestó un José Eseverri que estuvo toda la semana nervioso y tenso, al menos hasta el jueves cuando se relajó ante lo inevitable y volvió al ritmo normal.

¿Qué es lo que tuvo tan incómodo al mandatario local al menos dos días, según marcan varias fuentes internas del Ejecutivo? El problema de las vacas nunca tuvo tanta entidad, y menos después de que en Bromatología tuvieron una primera visión del tema.

Lo más probable es que el Palacio San Martín se haya visto en esos días sacudido por rebotes de lo que sucedía en la Legislatura provincial. Ese espacio, por varias razones, tiene un nervio múltiple que lo conecta directamente con Olavarría: a) el sciolismo tiene directa llegada al Ejecutivo local en un vínculo entre Gobiernos que muchas veces demoró al Intendente en temas y viajes no estrictamente vinculados con la Ciudad; b) el intendente José Eseverri no solamente colocó al radical saladillense Patricio “Pato” López Mancinelli al frente de la lista de diputados provinciales sino que luego lo instaló al frente de la bancada de ocho miembros de la Concertación Plural (radicales K, pero cada vez más cobistas), donde hay que hacer equilibrio para mantener a todos bajo el ala.

Este Diario On Line ya informó hace rato –foto mediante- que “Pato” estaba jugando a fondo y para los medios nacionales ya aparecía como un miembro encumbrado del cobismo de la Séptima Sección. El eseverrismo entiende que López Mancinelli sigue siendo K, pero se camufla de cobista para mantener el control de esa bancada y arriarla, cuando es necesario, hacia el corral del Gobernador.

Esos esfuerzos políticos por estar con Dios y con el Diablo terminaron de estallar esta semana, a medida que la relación entre la presidenta Cristina Kirchner y el vicepresidente Julio Cobos mutó del ninguneo a la guerra.

El jueves, el gobernador Daniel Scioli debía aprobar en Diputados un proyecto clave, que ya había sido sancionado por la Cámara de Senadores. Scioli le dio a una empresa, de modo directo, la concesión de la construcción y posterior explotación de una playa de contenedores en el puerto de La Plata.

Aunque la convalidación del decreto se aprobó en Senadores, en Diputados los cobistas que “conduce” López Mancinelli eligieron la votación como el momento justo para sublevarse. ¿Por qué? Porque sabían que el daño que le causaban al oficialismo era considerable. No letal, pero sí visible, y sobre todo marcaba una señal hacia la UCR y la Concertación, hacia el armado de un espacio común hacia el 2009.

La maniobra, dicen ahora, estuvo conducida por la diputada provincial integrante del bloque de la Concertación Julia García, quien responde al diputado nacional y ex intendente de Mar del Plata Daniel Katz. Una vez que detectaron que la UCR y la Coalición no iban a dar quórum, se negaron a entrar al recinto.

Algo de eso se olfateaba en los días previos, los del malhumor del Intendente. Eseverri es la cabeza política a la que responde Patricio López Mancinelli. Esa imbricación no solamente le da a Olavarría poder de referencia sobra la bancada: implica el manejo de varios millones de caja, esenciales para financiar un buen desempeño en las elecciones legislativas del año que viene, donde el eseverrismo deberá comandar el armado de una lista de senadores provinciales en la Séptima Sección.

Las informaciones indican que López Mancinelli se desesperó al verse impotente para conducir a los siete compañeros de bancada al recinto. Y que llamó varias veces para pedir instrucciones, y hasta ayuda operativa. Cuantan que José Eseverri tampoco pudo desarmar la sublevación cobista a pesar de sus contactos con los caudillos territoriales y referentes de varios diputados: Gustavo Posse (lidera a Horacio De Simone), Mario Meoni (maneja a los de la Cuarta, Rodolfo Arata y Silvia Crocco), Héctor “Cachi” Gutiérrez (referente de Rodolo Filpo) y Aldo Mensi (es el referente de Mirtha Calmells).

La sublevación referenciada en Julio Cobos y decidida por Katz era irreversible. En soledad, y como única salida para mostrar la lealtad incondicional de José Eseverri al Gobernador, López Mancinelli bajó al recinto, solito con su alma. No le alcanzó al oficialismo, que perdió la votación; y también quedó muy complicado el propio “Pato”: los cobistas lo reprendieron y ahora bajó un escalón en su liderazgo de bloque.

Esa situación de tensión permanente entre el kirchnerismo y el disenso interno tiene otro correlato local. A saber.

“Chango”, de nuevo Intendente

En Olavarría, la encarnación del disenso interno llevado al límite es el presidente del Concejo Deliberante, Julio “Chango” Alem. Hace semanas, durante la estatización de las Afjp, Alem le dijo a infoeme.com “con José está todo bien y en Olavarría lo voy a bancar en todo, pero a los Kirchner no les banco más insensateces”.

Esa diferenciación es más que el límite al que ha podido llegar el disenso interno en el eseverrismo de cualquier época, y es todo un dato que el primero en la línea de sucesión municipal se para tan lejos del pensamiento del Ejecutivo.

Sobre todo en una semana donde –como se vio más arriba- el propio Intendente mandó al único diputado que le quedaba alineado en el bloque que conduce, para adherir al mandato del Gobernador. Y separarse de la UCR y de la Coalición, pero también del otro diputado que entró por la lista del oficialismo y esta semana ya se mostró dentro del felipismo rebelde, Mario Cura, quien tampoco entró a dar quórum.

Alem, en tanto, puede darse ciertos lujos en Olavarría: marca un fuerte disenso con los Kirchner, se para en contra de “la locura” de estatizar las Afjp, defiende al campo, y no ha creído necesario cambiar ninguno de los planteos que sostuvo a la par de Helios Eseverri.

Ahora ¿están enfrentados o no están enfrentados con José Eseverri? Bien: juegan un juego que les conviene a ambos, pero no se llevan del todo bien. Es cierto que ambos perciben estratégicamente que mantener cierta tensión entre sus ofertas ideológicas ayuda a llegar a un arco electoral más amplio que si todo el grupo se recostara hacia uno y otro lado.

Pero hay un punto donde no entra ni lo personal (que entre ambos ha sido siempre más o menos bueno) ni lo ideológico (donde se respetan las diferencias) ni lo económico (Alem no vive de la política partidaria, aunque el cargo público le dé una influencia interesante como abogado particular). El problema que no se resuelve entre ambos es el del ejercicio del poder.

Alem fue Intendente. En verdad, fue el primer político de Olavarría que sustituyó a Helios Eseverri sin que la gente extrañara desesperadamente al caudillo. Esa suplencia, que luego se hizo reemplazo, le dio también pergaminos de gobernante, que no tenía.

Pero luego de las elecciones Alem fue sustituido por José Eseverri, con un estilo diferente. Y lo que se pensaba como una relación de mutua colaboración y participación, no lo fue: de a poco Alem entró en un cono de sombras, tal vez demasiado cargado por la imagen de cercanía con Helios Eseverri sostenida en el tiempo, como contraposición a la de José.

Allí donde Héctor Vitale no tuvo problemas en pasar de ser un hombre de Helios (bien de centroderecha) a un hombre de José (de centroizquierda al menos en el discurso y en varias líneas de acción, si bien no en todas), Alem se mantuvo como venía. Pagó costos: no integra la llamada “mesa chica” cercana al Intendente, donde ocupan sitial de consejeros como Vitale, Luis Mosquera y el subsecretario de Cultura, Eduardo Rodríguez.

Alem quedó subsumido a la tarea de gestor legislativo, que después de haber ejercido el máximo cargo de la Ciudad no es el destino más deseable, sobre todo ni bien se repasa el escaso nivel político medio de todas las bancadas, incluyendo la propia.

Ese es el nudo del diferendo entre ambos, cuando todo lo demás es coincidencia, algo obvio en dos tipos muy inteligentes.

Todo esta parrafada es a cuento de lo que sucederá en enero: Julio “Chango” alem volverá a ser Intendente de Olavarría durante unos 15 días, en reemplazo ahora de José Eseverri, quien a diferencia de su padre sí se tomará vacaciones con licencia de rigor.

Y el prólogo viene a cuento porque es obvio que lo que Alem viene diciendo ahora sobre el Gobierno nacional como presidente del Concejo Deliberante es una cosa, y exactamente lo mismo pero dicho como Intendente es otra.

Esos 15 días de ejercicio del mando –donde obviamente será buscado por la prensa para que hable de casi todo lo que haga la Presidenta, y marque diferencias- son la antesala del 2009 electoral, donde Alem será clave: no es candidato, pero su presencia en la campaña marcará diferencias frente a un electorado de microcentro que cada vez tolera menos a “los Kirchner”.

¿Es todo un simple juego? En enero se verá. Es la previa a una campaña donde el eseverrismo puede imponer al candidato a senador en primer lugar (¿hay otro posible candidato a una banca que no sea Héctor Vitale, por manejo y confianza directa del Intendente? Sí: el propio Intendente, pero hasta ahora no quiere serlo) y detrás tendrá que ponerle todo el arrastre local que pueda sumar en la Ciudad (¿la foto de Miguel Santellán con José Eseverri implica que la lista local del PJ será colectora de la del Frente para la Victoria en la Sección, para sumar junto con el eseverrismo pero en boletas separadas de candidatos concejales?)

Tal vez, pero falta mucho. Mucho menos, en cambio, resta para que Julio Alem jure de nuevo como Intendente. En un enero de receso político y escasas noticias, al menos para este cronista será un lindo plato periodístico para empezar a degustar el 2009.

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