El panóptico de Aníbal

Por: Ricardo Roa.

Aníbal Fernández no hace las cosas que se espera que haga. Como garantizar el paso por un puente internacional bloqueado hace casi tres años, que se abrió para hinchas de fútbol y seguirá cerrado para los uruguayos que vayan a votar.

Pero el jefe de Gabinete y megavocero kirchnerista ha decidido probar suerte como teórico de la prensa.

Y no sólo de acá: "La mayoría de los medios de Europa sostienen el discurso insaciable del neoliberalismo", disparó. No se sabe cómo sacó la cuenta. Cualquiera podría decirle que los medios no son homogéneos. Y que muchos cuestionaron, algunos temprano y otros tardíamente, las políticas que sacralizan al mercado.

También usó al "panóptico de Foucault" como una metáfora para sostener que los medios "vigilan y castigan". Foucault indagó en el sistema del poder. Y estudió un modelo arquitectónico carcelario, el panóptico de Bentham, en el que un vigía controla a todos sin ser visto. Si Fernández busca un ejemplo de eso lo tiene bien cerca: en la metodología que emplea su propio Gobierno. Como el video armado por servicios de inteligencia contra un periodista de La Nación y ventilado a través del canal estatal y de otros medios paraoficiales. Fernández se preocupa de que la prensa cree la imagen de que los pobres "son sucios, violentos y perversos" -un discurso que atrasa décadas- en vez de ocuparse de la pobreza misma. La pobreza pasa el 30% y está arriba de la que había en la plenitud del modelo neoliberal de los años 90.

"Los medios no son la realidad", dice. Y en eso tiene razón. Lo que no puede pretender es que cuenten sólo la realidad del Gobierno. Como las construcciones del Indec sobre la inflación y la pobreza. Que mal le pese, son las que son igual que el puente antidemocrático de Gualeguaychú.

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