PALPITAR COMUNAL: El potro que quiere galopar

Horas decisivas en el armado electoral atraviesa el justicialismo local. Ya prácticamente lanzado al ruedo vernáculo el senador Néstor Auza, ha deparado la mayor atención semanal.

Por Guillermo Liggerini

No es casual las reacciones, repercusiones. Se trata del hombre que ha marcado agenda más allá de la prepotencia lunghista. Que en medio de sus vaivenes y contradicciones dentro de su corta pero intensa carrera política partidaria se ganó un lugar en la consideración de la gente, en definitiva del electorado.

Después del intendente Miguel Lunghi vendrá él, dicen las encuestas más serias que se trazaron en el pago a la hora de medir imágenes. Muy por debajo luego, apenas sobresale algún secretario lunghiano, precisamente el que pisó más el barro que el resto y supo instalar al radicalismo en tierras extrañas, más allá de las fronteras intangibles de las cuatro avenidas, que no es otro que Julio Elichiribehety y su majestuosa estructura de desarrollo social.

Sondeo en mano, entonces, al kirchnerismo no le hace falta manosear más la institucionalidad e imponer candidatos testimoniales (otro invento argentino). En Tandil le alcanza entonces con aceptar a quien no se pone el traje k, pero que a pesar de los amagues, intentonas y diferencias, no sacó los pies del plato, el hombre de los mil convenios universitarios y centenares de subsidios del senado, el veterinario que se mantuvo en el candelero a fuerza de su impronta y no siempre siguiendo los designios que marca el lógico ritmo de un oficialismo, en este caso radical.

Está claro que el desafío del ex rector no sólo estará centrado en mostrarse como una alternativa superadora de la actual administración (que sigue manteniendo la adhesión ciudadana), tendrá mucho que maniatar y timonear puertas adentro, con un justicialismo viciado de internismos y mezquindades, capaces de gozar con el fracaso interno con tal de mantener su pequeño espacio de poder.

RECETAS PARA SER CANDIDATO

Por necesidades propias como externas, Auza se encamina a exponer su imagen en el lodo electoral. No le quedaba demasiado margen en la Provincia y sus legítimas ambiciones por la intendencia lo llevarán a ser concejal. En Olivos entendieron que ya sin Lunghi para cosechar votos tijera en mano, es el hombre a apelar para sumar voluntades para una contienda en las urnas por demás incierta, y que la fotografía de hoy muestra a Kirchner arrancando en el tercer lugar para la carrera electoral frente a la consideración ciudadana (primero el PJ disidente y detrás la Coalición Cívica-Radicalismo).

Se insiste, Auza deberá pergeñar una estrategia muy finita, caminando por la cornisa a la hora de especular con chances para pelear palmo a palmo la elección. Los primeros consejos oídos para con el futuro candidato versan sobre la imperiosa necesidad de dedicarse a abordar temas netamente locales. Acotar la campaña a las problemáticas tandilenses. Paradójicamente, el hasta ayer cuasi vecinalismo lunghista, se recostará en la estrategia contraria. Sin negar el accionar local, tenderá a que la campaña se nacionalice. Ayer se daba la vida por una foto y una consideración de Kirchner, hoy resulta casi mala palabra.

Se le susurra insistentemente al veterinario que tendrá casi terminantemente prohibido debatir con Lunghi (con la imagen impoluta). "Lunghi no es el candidato", le insisten. Está claro que la mirada radical será exponerlo una vez más al pediatra quien deberá llevar de la mano –y si es necesario alzarlo a upa- a su candidato, Marcos Nicolini.

En el medio, el veterinario deberá conformar a las fieras. Esto es aquellos justicialistas que se sienten desplazados y/o con derechos por el sólo ítem de llevar la etiqueta kirchnerista desde ayer hasta hoy, sin titubear. El amago de una colectora no es una mera estrategia para presionar. En Olivos están dispuestos a dejar jugar siempre y cuando sirva al propósito final, juntar votos de donde sea, sin distinción, y a pesar del daño que provoque en el mejor candidato que presentan en el pago.

Con algunos de esos acertijos Auza se lanzará al ruedo. Con el lastre de ser candidato K, pero convencido que con votos de su cosecha personal, sumado a la posibilidad de polarizar la elección y aglutinar incluso algunos votos de lo que resulta el PJ disidente, está con chances de pelear una elección.

EN EL 2006

Hace tres años y rumbo a las elecciones por la intendencia, desde éstas páginas se aludió a la figura de Auza y se recurrió a una frase ricotera para intentar graficar sobre las potencialidades del hombre que parecía estar predestinado a quedar engrampado en sus propias ambiciones como la de terceros, aquella latente sospecha de resultar el candidato de todos, incluso del propio lunghismo a la hora de medir al próximo contrincante en las urnas por venir.

"Se mueren potros sin galopar", se titulaba la nota referida a su indudable protagonismo como virulentos como controvertidos cambios en su vertiginosa carrera política, movimientos que si no generaron un rotundo rechazo, al menos aportaron más confusión sobre sus verdaderas intenciones.

Vertiginosa carrera, se decía, sobre lo que muchos entienden se está frente a un dirigente preparado, sagaz, pero especialmente oportunista, que sabe anticiparse a los tiempos que vienen y aprovecha, aunque le faltaba lidiar en la arena política.

Tras sus idas y vueltas, tal vez llegó su hora tras aminorar la marcha, aplacar la ferocidad y repensar aquello de que se mueren potros sin galopar. Aquellos años se advertía que podía terminar desgastado antes de iniciar el principal tramo de su carrera. Hoy los vaivenes de la política lo vuelven a colocar en el candelero, habrá que esperar y ver si aquel potro ahora está dispuesto -y lo dejan- galopar.

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