PALPITAR COMUNAL: Hay que pasar el invierno

Terminada la campaña electoral, cual situación inesperada, las autoridades se acordaron que había una pandemia, primero, y una crisis económica, más luego.
Hay que pasar el invierno, pareciera ser el mensaje que por éstas horas destila insistentemente el lunghismo, quien de buen modo reconoce una situación delicada en las arcas municipales, pero aún favorable comparativamente con otros distritos prácticamente quebrados.

El repetido escenario y/o diagnóstico que ensaya con números en mano el Ejecutivo deja un halo de sospechas para algunos sectores, quienes interpretan que la insistencia radica en un mensaje claro para la latente demanda salarial de los municipales. Si incluso se animaron a frustrar la participación de los torneos bonaerenses -acontecimiento sensible para muchos jóvenes y abuelos-, cuando a todas luces pareciera una exageración frente a los dineros que supo y aun maneja la administración.

Si no, no se entiende porqué instalar el tema, acusar el impacto y luego recurrir a gestiones que tranquilamente se podían haber realizado de antemano a la decisión unilateral tomada.

En dicho contexto, era dable esperar la reacción verborrágica del titular del Sindicato de los municipales, Roberto Martínez Lastra, quien fiel a una verba belicosa no hizo más que asestar otra vez sobre un asunto que no por viejo (desde éstas páginas oportunamente se señaló) deja de ser costosamente real: la abultada incorporación de personal que de 2003 a la fecha el lunghismo supo cosechar.

También vale subrayarlo, los nuevos cargos como la caterva de colaboradores que sostienen las arcas municipales, no son más ni menos que el que sostiene cualquier otro organismo oficial. Con revisar los colaboradores que rodean a un legislador y/o funcionario provincial, con apenas cruzar la plaza Independencia se podría tomar nota de lo que costea la casa de altos estudios.

Otro dato a tener en cuenta: el ciudadano desde el 2003 a la fecha escuchó y leyó sobre el incremento de personal y las urnas no parecieron responder a esa queja. Todo lo contrario, la mayoría de la población respaldó con su voto a la actual administración y en cuatro veces consecutivas, para más datos.

DIALOGO SI, DECISIONES NO

Un ítem positivo dentro de la crisis, reviste la convocatoria a sectores que desde hace años trabaja en la contención de los más necesitados. Juntos se trabaja en la asistencia crítica, creciente por estos días. Ahora bien, la apertura del diálogo también debiera infringir escuchar al otro y aceptar alguna idea que permita mejorar lo que un gobierno propone.

"No vamos a co gobernar", se anticipó a aclarar el jefe de Gabinete Carlos Fernández. Empero, si las demandas serán compartidas, porqué no las decisiones, al menos cuando se traten de asuntos sensibles como frustrar sueños de vastos sectores, abortar determinadas políticas y/o priorizar acciones.

Nadie puede desentenderse que quienes fueron elegidos por el voto son lo que en definitiva pondrán la cara en las buenas y en las malas, que claramente si recibieron el apoyo popular fue porque se supo interpretar lo que la mayoría demanda, pero en tiempos de crisis como la que se enuncia, merecería la apertura de un diálogo sincero y, principalmente, con voluntad de escuchar y aceptar que puede haber equivocaciones detectadas por otros sectores que pueden corregirse, sin más.

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