PALPITAR COMUNAL: La cosmética cibernética

Desde la irrupción del lunghismo al poder comunal, mucho se habló -y se habla- sobre la transparencia de las cuentas municipales.

Por Guillermo Liggerini

Pasaron los años y los cuestionamientos continúan, con mayor o menor intensidad. La oposición con su insistente desconfianza a cuestas, legitimada ante el rechazo sistemático de responder los informes oportunamente presentados. Incluso por momentos cimentadas por las propias observaciones que el Tribunal de Cuentas ventila (como en este semana). Desde el oficialismo, en tanto, se jacta de los pasos dados en materia de transparencia. Y si el acecho se pone pesado, no se hace más que endosar el respaldo popular que se tuvo en las cuatro instancias consecutivas en las urnas.

A propósito de transparencia, también durante los siete días que se esfumaron el Ejecutivo se encargó de promocionar una nueva distinción de entidades que premian las páginas de internet, en este caso el municipio lunghista.

La distinción destaca el aporte que la web del municipio realiza para la transparencia de los actos de gobierno, sobre lo que el intendente Lunghi sostuvo que se apuesta a "permitir un mayor acceso a los vecinos a la información pública, brindar transparencia a los actos de gobierno y ofrecer y entregar más y mejores servicios a la ciudadanía", entre otras yerbas.

Entre las variables tomadas en cuenta para la evaluación se incluyeron: la información de interés para el ciudadano que brinda, la información socioeconómica, los mecanismos de interacción con los vecinos, los trámites y pagos en línea que ofrece, la participación ciudadana y la información sobre declaraciones juradas de los funcionarios, sobre compras y adquisiciones y presupuesto.

Desde hace cuatro años, se dijo desde prensa comunal, el municipio lleva adelante un proceso continuo de desarrollo de su portal oficial, "incorporando servicios y herramientas tecnológicas para facilitar la realización de trámites por parte de los vecinos, promoviendo el acceso a la información pública y al control ciudadano de los actos de gobierno, propiciando a la vez un espacio abierto y plural de comunicación".

Ahora bien, aquel ciudadano que aceptó el convite y se introdujo en la "transparencia" que propone el Ejecutivo, se topará con un jeroglífico sólo apto para especialistas.

De qué sirve colgar datos imposibles de descifrar o, en el peor de los casos, resultan de dudosa credibilidad. Una mera pantalla para decir que no hay nada que ocultar, cuando en verdad, es poco lo que se devela en la página en cuestión, a no ser que se trate de los logros.

Está claro que la gestión ha dado algunos pasos positivos, pero aún escasos para semejante pretensión de levantar las banderas de la transparencia. Un funcionario condenado por pagar horas extras y algún que otro affaire aún irresuelto (tesorería, licencias, caso formol, etc.) debiera implicar guardar cierta prudencia.

No se está poniendo en duda la honestidad de sus integrantes, pero al menos debieran no abusar de semejante eslogan.

Comparado con otras gestiones e incluso con otros municipios, seguramente se supera la media, pero no debiera conformar, y especialmente desde el Concejo Deliberante se debiera bregar por ello.

La folclórica discusión sobre los haberes de la planta municipal, que de tanto en tanto el Sindicato acecha –también por éstas horas- , es un botón de la muestra. Allí está, colgado en la página los algo más de mil legajos con sus respectivos sueldos. Legajos, no nombres propios que claramente identifique de quién se trata y, básicamente, poder así discriminar aquellos colaboradores cuya colaboración precisamente está en duda.

DECLARACIONES

Y si se habla de nombres propios, tan solo repasar las declaraciones juradas publicadas en el portal al menos genera cierta mueca irónica. De ser confiable la contabilidad de cada uno de los funcionarios y ediles, el Sindicato debiera repensar seguir demandando por una mejora salarial para evaluar brindarles un préstamo a las autoridades.

Prácticamente ninguno de los protagonistas, a pesar de estar años en la función pública, logró incrementar su patrimonio. Incluso más, algunos debieran evaluar su continuidad ante la economía deficitaria que están evidenciando.

Se subraya, la herramienta motorizada por el propio oficialismo de la mano del concejal Gastón Morando e implementada desde Economía, resulta plausible, y un buen número de funcionarios ha especificado con claridad su patrimonio. Pero la iniciativa queda hueca si no hay sanciones -la norma lo establece- para aquellos pícaros o concretamente indiferentes a lo que se exige por ordenanza.

El paradigma resulta el concejal Raúl Escudero, en cuya declaración jurada patrimonial lo único que confirma es que precisamente es edil, con un ingreso anual de 58 mil pesos.

Si embargo, dichos ingresos –los únicos que describe- parecen no haberle permitido contar con inmueble, vehículo, alguno. En la página oficial, no declara nada. Tampoco sus familiares.

Otros casos llaman la atención, aunque no resulta tan curioso como lo del mutualista. El concejal Hugo Escribano, que bate todos los récord en una banca concejalicia, mantiene su auto modelo 91, con un 50 por ciento de su propiedad estimada en 12 mil pesos. Otros bienes muebles y electrodomésticos, apenas el 50 por ciento de 4.900 pesos.

Sobre propiedades, un depósito valuado en 19 mil pesos y una casa de 17 mil pesos, será su patrimonio. Con una caja de ahorros que suman 3 mil pesos, calculando que por su sueldo de edil, percibirá 49.742 pesos al año. Su familia no cuenta con ningún otro ingreso.

El director de Ceremonial Héctor Llorens, por citar otro ejemplo, no declara bienes muebles, inmuebles, ni títulos y acciones. Tiene 4 mil pesos en una caja de ahorro y percibe 32.381 mil pesos anualmente por su cargo.

El director de Tránsito, Mario Montani, presenta una –flaca- declaración similar.

Se dijo, hay otros casos, varios, que informan otra realidad patrimonial, más cercana a lo que al menos se observa en el movimiento de sus vidas cotidianas. El ejemplo claro es el propio intendente, que detalla sobre un auto valuado en 30.600 pesos y propiedades varias con montos "normales" frente a la descripción.

En tiempos de crisis y demanda, la mirada parece nuevamente posarse sobre los gastos políticos. El municipio ha instalado herramientas tendientes a acercarse al ciudadano, sería bueno que dichas herramientas sean aplicadas, de lo contrario sí se podrá hablar de cosmética, ahora tecnológica.

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