Palos y zanahorias en el discurso de Hillary

La diplomática apenas mencionó a los países de América latina. Destacó, por un lado, el papel de los poderes emergentes como Brasil para avanzar en la agenda global y, por el otro, la expansión de los carteles del narcotráfico en México.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, pronunció ayer su primer gran discurso sobre política exterior y en él trazó las líneas maestras de lo que será la estrategia internacional de la primera potencia mundial. Los blancos de Washington quedaron bien identificados: Corea del Norte, Irán, Irak, Afganistán, Pakistán y Medio Oriente. Para América latina, en cambio, la atención fue menor.

La diplomática apenas si mencionó la región, y ello fue para destacar, por un lado, el papel de los poderes emergentes para avanzar en la agenda global, para lo que mencionó a Brasil, y, por el otro, para aludir al rol que asume Estados Unidos en problemas como el tráfico de drogas y el combate contra el crimen organizado en su frontera común con México.

"Nuestra voluntad de dialogar no es una señal de debilidad que se puede explotar. No dudaremos en defender enérgicamente y, si fuera necesario, con el ejército más fuerte del mundo, a nuestros amigos, nuestros intereses y, por encima de todo, a nuestra gente", sintetizó Clinton su política exterior para el mundo.

De este modo, al comenzar a delinear sus prioridades en el Consejo para las Relaciones Exteriores en Washington, la jefa de la diplomacia estadounidense apuntó directamente al programa nuclear de Corea del Norte. Sobre éste, Clinton insistió con la firmeza frente al régimen de Pyongyang al tiempo que remarcó que una desnuclearización completa y verificable del país comunista sólo se producirá mediante una diplomacia multilateral y a largo plazo que logre comprometer a las principales potencias regionales, en lo que se interpretó como una clara alusión a Rusia y China.

La mención al régimen de los ayatolás, claro, no tardó en llegar, y respecto a Irán la jefa de la diplomacia norteamericana reiteró la voluntad de su país de dialogar, aunque advirtió que la mayor apertura y predisposición del actual jefe de la Casa Blanca tiene fecha de vencimiento. "La elección es clara. Continuamos estando preparados para entablar contactos con Irán, pero el tiempo para la acción ha llegado ya. La oportunidad no estará ahí indefinidamente", advirtió Clinton, tras lo cual, sin embargo, subrayó que su gobierno "no se hace ilusiones" de que eventuales conversaciones con la República Islámica vayan a generar resultados espectaculares.

Luego fue el turno de Afganistán y Pakistán, y en estos dos países de Asia Central la funcionaria centró la estrategia de Washington de combatir al terrorismo islámico. Clinton reiteró que Estados Unidos quiere desmantelar y derrotar a Al Qaida y sus aliados extremistas, pero que, para ello, y en clara sintonía con la nueva estrategia para Afganistán delineada hace algunos meses por Obama, su país está preparado para demostrar una mayor cuota de pragmatismo y así sentarse a negociar con aquellos que estén dispuestos a abandonar las filas talibán y sumar sus apoyos a las tropas estadounidenses.

"Para eliminar a Al Qaida tenemos que combatir a los talibán. Sin embargo, comprendemos que no todos los que combaten al lado de éstos apoyan a los terroristas ni comparten las políticas extremistas que los talibán aplicaron cuando estaban en el poder", aclaró. "Y hoy, con nuestros aliados afganos, estamos listos para saludar a cualquier persona aliada a los talibán que renuncie a Al Qaida, deponga las armas y quiera participar en la sociedad libre y abierta prevista por la Constitución afgana", agregó.

Irak, a su turno, también mereció la atención de los estrategas del Departamento de Estado, y sobre el país de la Mesopotamia donde las tropas norteamericanas se encuentran desde hace seis años, Clinton se concentró en los programas de cooperación diplomática y de desarrollo económico y social para, de ese modo, dejar en claro que la etapa más intensa de los combates ya habría quedado atrás, tras el inicio del proceso de evacuación del ejército estadounidense de las ciudades iraquíes hace algunas semanas. Por último, la secretaria de Estado abordó el conflicto palestino-israelí, y, para ello, eligió resaltar que la política exterior requiere tiempo, paciencia, pero también persistencia.

En consecuencia, Clinton reafirmó la alianza de su país con Israel y exigió medidas concretas por parte de los países árabes. "Los Estados árabes tienen la responsabilidad de apoyar a la Autoridad Palestina con palabras y hechos, de dar pasos encaminados a mejorar las relaciones con Israel y de preparar a su población para que respalden la paz y acepten el sitio de Israel en la región", aseguró.

"Aquellos países que entienden lo que es la democracia, encontrarán un amigo en nosotros", señaló.

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