Palos y paros en un conflicto debajo del asfalto

Palos y paros en un conflicto debajo del asfalto
Integrantes de la UTA buscaron impedir que los delegados de Metrovías realizaran un plebiscito para definir si se separan del gremio. Hubo tres detenidos. La consulta continuará hoy. La policía dijo que garantizará que pueda hacerse.
Los trabajadores de la línea D de subterráneos ya llevaban dos horas votando en el plebiscito convocado por los delegados de base enfrentados con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) cuando una formación se detuvo en la estación Congreso de Tucumán. Eran las 12.45 cuando el subte llegó a la cabecera de la línea, las puertas se abrieron y unos quince hombres provistos de palos bajaron justo donde se estaba realizando la consulta. En la plataforma única de la estación, sentado en una mesita y al lado de una carpa estructural que funcionaba como cuarto oscuro, se encontraba el delegado de la línea D Daniel Villavicencio. Conductor de subte, Villavicencio había sido elegido presidente de mesa. Su función era cuidar la urna. Los trabajadores estaban eligiendo a través del voto si querían formar un nuevo sindicato que agrupe a los empleados de Metrovías o si preferían seguir encuadrados dentro de la UTA. Antes de que Villavicencio se diera cuenta de lo que pasaba, los quince hombres con palos se le arrojaron encima. La incursión había sido ordenada por el secretario general de la UTA, Roberto Fernández. Quería impedir que siguiera la votación. A pesar de la sorpresa inicial, la UTA no logró su objetivo.

La pelea entre los delegados de base enfrentados con el gremio de la CGT y los hombres enviados por Fernández asustó a los pasajeros y atrapó a camarógrafos aficionados equipados con celulares que alzaron sus equipos para registrar el momento. Las imágenes mostraron un confuso y amable intercambio de palazos, piñas y empujones. Todo terminó cuando otro delegado de base, Jorge “Facha” Méndez, empleado de mantenimiento, tomó la urna y los padrones y salió corriendo para evitar que se los llevara el grupo de la UTA. Al mismo tiempo llegaban sus compañeros y otros trabajadores que simpatizan con el cuerpo de delegados de base. La superioridad numérica y la indignación de algunas personalidades que habían presenciado la incursión –estaba allí Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora– obligó a los hombres de UTA a retirarse tan rápido como habían llegado. Tres fueron detenidos por la Policía.

A medida que se fueron enterando del incidente, los trabajadores organizaron asambleas en cada línea. Así llamaron a un cese de tareas en repudio a la agresión. A medida que se iban sumando los distintos ramales, la medida terminó en un paro que paralizó a toda la red de subtes y al Premetro. Entre las 15 y las 16.45 el servicio estuvo totalmente interrumpido. Roberto “Beto” Pianelli, uno de los referentes de los delegados de base, anunció en una conferencia de prensa que se levantaba la medida de fuerza. También responsabilizó al consejo directivo de la UTA por la incursión de los hombres provistos con palos y apuntó directamente al secretario general. “Basta de patota y tipos que quieren imponerse a punta de pistola y palos”, exigió. El aludido era Fernández, quien asumió la conducción de la UTA luego de que diera un paso al costado el dirigente Juan Manuel Palacios.

A fines de los ’90, Palacios era considerado uno de los “cerebros” del moyanista Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA). Fernández no se le parece demasiado. Ayer a la tarde, cuando la imagen de Pianelli estaba en la pantalla de los canales de noticias, la UTA empezó a preparar su respuesta pública. No pasó mucho tiempo hasta que el sindicato que conduce Fernández difundió un comunicado que calificaba como “un grupo minúsculo de inadaptados” a los delegados y los acusaba, por el cese de tareas de ayer y otras medidas de fuerza del pasado, de haber realizado acciones “contra los usuarios y contra la democracia”. El comunicado de la UTA también le dedicaba un curioso párrafo a la empresa Metrovías. No le criticaba nada vinculado con salarios o condiciones laborales. Le reprochaba “cierta pasividad difícil de explicar, que permite un ambiente de indisciplina generalizado y facilita la realización de actos, como el plebiscito, que son una verdadera afrenta para los trabajadores”.

Antes de retomar las tareas, los delegados exigieron reunirse con la Policía Federal para pedir garantías en las próximas votaciones. El cuerpo de delegados tiene previsto seguir con la consulta en las demás líneas del subte. Hoy se votará en la E, el lunes en la B, el martes en los ramales A y H y el miércoles en la C. Desde el Ministerio del Interior se comunicaron con la Federal para monitorear qué recaudos habían tomado ante otro probable choque entre los hombres de la UTA y los delegados de base. Según la cartera que encabeza Aníbal Fernández, el comisario mayor Ricardo Farana, director de Seguridad del Transporte, prometió que hoy desplegará un importante operativo de seguridad para prevenir cualquier incidente.

El ministro de Seguridad había recibido varios cuestionamientos a lo largo de la jornada. “Aníbal Fernández es el responsable de las fuerzas de seguridad. Debe garantizar la normalidad de este plebiscito para que los trabajadores puedan expresarse”, lo retó la diputada Victoria Donda. Al igual que el dirigente de la CTA Fabio Basteiro y el diputado del SI Eduardo Macaluse, Donda estuvo en la estación Congreso de Tucumán para apoyar la realización del plebiscito. La votación en la línea D siguió sin nuevos inconvenientes. Dos escribanos supervisaron el acto para ratificar la validez del resultado. El cuerpo de delegados también solicitó veedores al Ministerio de Trabajo. A la noche, en conferencia de prensa, los trabajadores enfrentados con la UTA anunciaron el resultado de la línea D. Sobre un padrón de 420 empleados, 348 habían votado por el sí al nuevo sindicato y cinco por el no. La participación había sido del 75 por ciento.

El plebiscito continuará hoy en la estación Plaza de los Virreyes de la línea E. Prometieron su apoyo Cortiñas, diputados y dirigentes de la CTA. En los ocho años que tienen al frente del cuerpo de delegados, los rebeldes lograron que no haya ningún despido, redujeron la jornada de trabajo –con lo que se crearon 1500 nuevos empleos– e impusieron la incorporación de los tercerizados. El objetivo de crear un sindicato independiente va en la línea del reciente fallo de la Corte Suprema en favor de la libertad sindical. En noviembre, el máximo tribunal estableció que ya no será necesario estar afiliado a un sindicato con personería gremial para presentarse a elecciones como delegado. El pedido para inscribir un gremio de los trabajadores de subte está “en trámite” en el Ministerio de Trabajo. La solicitud no avanzó demasiado desde octubre.

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