Palacios, una víctima muy particular

El jefe de la Policía Metropolitana, elegido por Mauricio Macri, presentó los patrulleros y las motos que tendrán los 850 efectivos porteños, pero tuvo que contestar sobre todas las causas judiciales que lo tuvieron como imputado.
Poco pudo decir de su nuevo rol como jefe de la flamante Policía Metropolitana. A la hora de sus primeras declaraciones, el comisario retirado de la Policía Federal Jorge "Fino" Palacios denunció una campaña en su contra. Dijo que los fuertes cuestionamientos que recibió desde que se conoció su nombramiento son de "carácter político" y tienen la intención de desprestigiarlo. Palacios admitió que está involucrado en la causa AMIA, pero dijo tener la "conciencia tranquila", porque si bien "todos están en su derecho de reclamar, es la Justicia la que tiene que expedirse". El ex jefe de la Unidad Antiterrorista cuando la AMIA voló en pedazos, que supo ser hábil lobbista en los despachos de los tribunales federales de Retiro tanto como violento interrogador de testigos, sostuvo que "en la Ley de Seguridad Pública se habla de condena, por lo tanto hasta que no resuelva la Justicia yo voy a seguir al frente de la Policía Metropolitana".

Antes de participar de una reunión del gabinete porteño en la que presentó equipos de la nueva fuerza, Palacios dijo: "No sé por qué soy tan importante para algunos políticos, para hacer esta campaña de desprestigio, realmente no lo entiendo". Acto seguido comenzó a replicar uno a uno los principales cuestionamientos en su contra. "La única causa que actualmente tengo es la de la AMIA (la voladura de esa mutual judía, en 1994), en la cual presté declaración indagatoria en diciembre del año pasado, y estoy tranquilo porque sé que no encubrí a nadie", dijo. En ese expediente el fiscal federal Alberto Nisman pidió su procesamiento por encubrimiento en la llamada "pista siria", vinculada al sospechado empresario Kanoore Edul. El domingo, Página/12 reveló que el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, contrató en forma directa a la fábrica de los Edul para la provisión de uniformes. Y que en su despacho de los tribunales de Retiro estaban las cámaras ocultas fijas de la SIDE para filmar declaraciones, algunas de ellas cuestionadas en la causa AMIA. Montenegro ayer volvió a respaldar a Palacios al asegurar que es el "mejor jefe de policía que puede tener la ciudad en este momento".

Pero no es AMIA la única mancha que se le adjudica a Palacios. "Con respecto a las otras dos imputaciones, en la del 20 de diciembre de 2001 (represión de manifestantes durante la caída del gobierno de Fernando de la Rúa), fui sobreseído definitivamente por la Cámara Federal, y en la segunda (supuesto encubrimiento en el secuestro seguido de muerte de Axel Blumberg), es un invento, como lo reflejó el padre (Juan Carlos Blumberg), quien lo desmintió", dijo el comisario retirado. Durante su gestión al frente del Poder Ejecutivo, Néstor Kirchner lo desplazó de su cargo tras conocerse una escucha en la que Palacios hablaba con Jorge Sagorsky, uno de los trece detenidos en el marco de la investigación del crimen. Al respecto, dijo que él "fue parte del personal que investigó juntamente con la policía de la provincia de Buenos Aires" y que en el juicio declaró como "testigo", en su calidad de superintendente de Investigaciones. Además, Palacios recordó que fue "una decisión" de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno porteño, designarlo al frente de la nueva fuerza. "Lo he escuchado y voy a seguir sus directivas", añadió el funcionario policial que aceptó hablar sobre estas denuncias en la puerta del cine 25 de Mayo, ubicado en Triunvirato 4444, en donde se desarrollaba la habitual reunión de gabinete de los lunes. Ante Macri y demás funcionarios, el jefe de la Policía Metropolitana indicó que la fuerza ya posee 850 efectivos "con experiencia", 50 patrulleros, 50 móviles de investigaciones y 35 motos, todos los vehículos con GPS y cámaras, y estaría lista para actuar a partir del 1º de octubre, con un total de 1300 hombres. Una decena de ellos estuvo ayer para las cámaras, junto a cinco patrulleros. El ministro Montenegro explicó que la nueva fuerza va a "compartir la seguridad en la calle" con la Policía Federal y en distintas oportunidades remarcó que "no habrá competencia sino complementariedad: si hay un delito in fraganti actúa el que llega primero y luego se transfiere la competencia al juez que corresponde".

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