El Palacio 6 de Julio ya no es “ciudad”

En la planilla de sueldos de enero, la planta de empleados perforó el umbral de 10 mil empleados. Esto se produjo por el congelamiento de designaciones dispuesto al comienzo de 2008. Desde entonces a la fecha, hay 443 cargos menos luego de haber llegado, Juez mediante, a 10.197 personas.

El fuerte crecimiento de la planta de empleados de la Municipalidad de Córdoba durante la intendencia de Luis Juez, había llevado a calificar al Palacio 6 de Julio como “ciudad”, según los términos de la clasificación constitucional que eleva a esa máxima categoría a los asentamientos urbanos con más de 10.000 habitantes.

En este caso, se trató de una referencia propiamente descalificadora, no ya del status institucional del municipio cordobés, sino del notable y oneroso crecimiento de la planta de empleados municipales que, con justeza, tampoco trabajan todos en el Palacio 6 de Julio sino dispersos en todas las sedes que dependen de la comuna.

Esta irónica categoría de “ciudad” llegó cuando con el pago de los sueldos de abril de 2008 fueron blanqueados por Daniel Giacomino todas las designaciones que había hecho su predecesor pero sin los respectivos decretos de designación, que Juez le dejó como presente griego a su ex compañero de pensión y hoy enemigo político.

Aquel clímax del 30 de abril quedó reflejado en la planilla de liquidación de sueldos, colocando en el total de las diferentes categoría de agentes -Planta Política, Planta Permanente, Planta Transitoria y Contratos Artículo 8- a 10.197 personas.

Desde entonces comenzó a operar un congelamiento de designaciones dispuesto por ordenanza y un lento decrecimiento vegetativo -jubilaciones, por ejemplo-, empujado también por algunas cesantías de empleados por causas justificadas, según los argumentos del Departamento Ejecutivo.

El último registro de este lento achicamiento está impreso con el número 9.754 agentes de la liquidación del 31 de enero, según se puede advertir en la planilla de sueldos de la Dirección de Recursos Humanos de la Municipalidad.

El achique de 443 cargos representa apenas una reducción del 4,34 por ciento de la planta y una economía mensual de 1.772.000 pesos, una suma modesta comparada con los 870 millones de pesos que anualmente se destinan para pagar los sueldos. Pero el municipio ya no es “ciudad” y, al margen del cruce simbólico de ese umbral, la disminución de la cantidad de agentes abre razonables expectativas de que en algunos años la costosa planta de personal deje de ser un grillete para las finanzas municipales y, en consecuencia, para el desarrollo de la ciudad.

Por supuesto, esto requiere de que la medida sea sostenida, incluso más allá de los límites de la actual administración. Al ritmo de 500 agentes por año -una cifra sustentable en el tiempo por la alta edad promedio de los empleados-en cinco años más el municipio podría llegar a una planta de 7.000 agentes, una cantidad muy parecida a la que tenía el municipio cuando Ramón Mestre, al cabo de dos mandatos consecutivos, le entregó el Palacio a su sucesor, Rubén Martí, luego de su histórica administración.

En sus ocho años de intendente, Mestre hizo una dedicación promedio del 40 por ciento del presupuesto municipal a obras públicas, plantando un verdadero hito de racionalidad administrativa en la historia de la ciudad

Pero no fue la obra pública -ejecutada con recursos propios y sin créditos- su gran acierto, sino la decisión política que la hizo posible: Mestre recibió el gobierno en diciembre de 1983 con 6.500 agentes y ocho años después se la entregó a Martí con la misma cantidad. Esa fue la verdadera tesis de su gestión y por la cual, sobradamente, ya merecería el recuadro en la historia de Córdoba.

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