Pakistán presentó las primeras acusaciones formales por los ataques en Bombay

Un fiscal de Pakistán presentó cargos contra siete hombres por los ataques islamistas del año pasado en la ciudad india de Bombay, que dejaron 166 personas muertas, informaron fuentes judiciales.
La acusaciones formales llegaron en vísperas del aniversario de los ataques y son el primer paso firme de la Justicia paquistaní en un caso seguido de cerca por India y Estados Unidos para ver si Pakistán cumple con su promesa de castigar a los responsables.

Los cargos fueron presentados en un tribunal especial para casos de terrorismo ubicado dentro de una prisión en la ciudad de Rawalpindi, y los siete sospechosos se declararon inocentes, dijeron el abogado Shahbaz Rajput y el fiscal Malik Rab Nawaz.

Los hombres son todos paquistaníes y presuntos miembros del proscripto grupo islamista radical Lashkar-e-Taiba (LeT), y podrían ser condenados a muerte si son hallados culpables de los ataques a un hotel, una estación de trenes y otros objetivos que aterrorizaron a la capital financiera india durante tres días.

El juicio a puertas cerradas es visto como una prueba clave del compromiso asumido públicamente por Pakistán de castigar a los autores de los peores ataques islamistas cometidos en India, que se extendieron desde el 26 al 28 de noviembre pasado.

Ni el fiscal ni el abogado dieron detalles sobre los cargos presentados contra los sospechosos, los primeros hombres acusados formalmente en Pakistán en relación con los ataques en Bombay.

"Los acusados se declararon inocentes porque la evidencia no sostiene los cargos" contra ellos, dijo el abogado Rajput, citado por la agencia de noticias Europa Press.

De visita de estado en Washington, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó el martes al mundo a presionar a Pakistán para que tome medidas contra el islamismo radical.

El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo creer que Pakistán está cumpliendo su promesa de combatir al extremismo.

El procedimiento judicial coincide con una ofensiva del ejército paquistaní contra la rama local del movimiento integrista talibán en el noroeste del país que es apoyada por Estados Unidos.

Los ataques elevaron súbitamente las tensiones entre India y Pakistán -dos potencias nucleares vecinas que libraron tres guerras desde su independencia, en 1947- y estancaron un frágil proceso de paz de cuatro años entre ambos países.

India acusó a "organismos oficiales" de la Pakistán de haber instigado los ataques, algo que Islamabad rechazó de plano.

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