Los países emergentes tendrán más peso en las decisiones mundiales

Los países emergentes tendrán más peso en las decisiones mundiales
Las naciones más ricas aceptaron consensuar la economía mundial. Esto da más poder a Argentina, Brasil, México, India y China. Habrá más regulación y políticas para generar "empleo decente", una propuesta de Cristina.
Las naciones emergentes, entre ellas la Argentina, lograron este viernes en la Cumbre del G-20 asegurarse una mayor influencia en las decisiones futuras sobre la economía mundial, debido a que las naciones industrializadas aceptaron no continuar resguardándose esa prerrogativa en el G-8 que las nuclea.

Los gobernantes que deliberaron en Pittsburgh también consideraron que el sostenimiento del empleo genuino es uno de los instrumentos fundamentales para abordar la crisis y se pronunciaron a favor de que transferir desde los países industrializados a las naciones en vías de desarrollo mayor cuota de participación para en el FMI y el Banco Mundial.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner calificó como "muy buena" de la cumbre porque "tuvo resultados impensados" y evaluó como uno de los puntos más importante "la consolidación del G-20 como el grupo económico, que fue absolutamente reafirmado por todos los integrantes".

"Hay un nuevo orden económico que no estaba institucionalizado ni regulado. Esto se comenzará a trabajar ya desde las cumbres de Canadá y de Corea, en el 2010, sin que esto signifique resignar a las soberanías nacionales ni que haya injerencia económica en cada país", sentenció en declaraciones a la prensa al término del encuentro que se desarrolló en el Centro de Convenciones David Lawrence de Pittsburgh.

La jefa de Estado también consideró "un giro de 180 grados" el hecho de que se haya incluido la necesidad de aplicar medidas para garantizar el "empleo decente", tras recordar que en la anterior cumbre de Londres "cuando terminamos peleando para que no se incluyera el término flexibilidad laboral" en el documento final.

Además resaltó que a partir del año próximo se incorporarán formalmente los ministros de Trabajo a los grupos decisorios del G-20, cuando hasta ahora intervenían los cancilleres y titulares de Finanzas, y destacó el hecho de que por solicitud argentina esté participando del foro la Organización Internacional del Trabajo.

Durante las deliberaciones, que se realizaron a puertas cerradas, hubo críticas de varios mandatarios, entre ellos Fernández de Kirchner, hacia los bancos por no transferir apoyo financiero al sistema productivo para asegurar la reactivación económica que sirva para salir de la crisis.

El francés Sarkozy denunció que "los bancos habían engañado a los presidentes en cuanto a que si no hacían una total desregulación se iban a otras jurisdicciones, tratándolos directamente de mentirosos", según relató la jefa de Estado.

Justamente sobre la cuestión financiera, se acordó en esta cumbre de Pittsburgh que a partir de ahora los ministros de Finanzas del G-20 y el FMI se deberán abocar a la regulación de los capitales.

En el debate, los representantes de Australia, Canadá y la India llamaron la atención de que la crisis financiera no sólo se debía a falta de regulación internacional sino también a la falta de vigilancia de las autoridades de los países que tuvieron caídas de los bancos, como en Estados Unidos.

En cuanto a los organismos internacionales de crédito, la declaración final sostiene que las naciones ricas transferirán a las emergentes una cuota de participación activa del 5 por ciento, en el caso del FMI, y del 3 por ciento para el caso del Banco Mundial. Esto responde a los reclamos de "democratización" que hacía la Argentina especialmente del Fondo.

Al hacer un balance del resultado de la cumbre, la Presidenta destacó que "hubo mucho protagonismo del tema trabajo decente" y afirmó que "fue notable porque en las dos primeras reuniones (en Washington y Londres) todo el mundo hablaba de los problemas de los bancos, de los créditos y del financiamiento".

"Nosotros habíamos sostenido que este tema no era el vital porque aún en aquellos sistemas que no habían tenido problemas crediticios, no había un financiamiento del sector productivo que era un modelo de acumulación diferente", remarcó.

Fernández de Kirchner concluyó que "fue una cumbre diferente que va reencauzándose sobre qué tipo de crecimiento queremos".

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