Los países "débiles" generan dudas

Ya no se descarta que algunos integrantes del bloque deban abandonarlo por la gravedad de la crisis
PARIS.? Enfrentando la mayor tensión económica desde su creación, hace once años, la eurozona parece que se mantendrá unida por el momento, pero no se puede descartar la salida de algunos de sus miembros más débiles, en el largo plazo.

La caída en los mercados de renta variable y bonos en Grecia, España y Portugal esta semana ha acentuado los temores de los inversores a que los países fuertemente endeudados en el sur de la zona euro podrían ser incapaces de salir airosos con las exigencias fiscales y monetarias para pertenecer al bloque.

Muchos analistas esperan que la Unión Europea ?o el Fondo Monetario Internacional, que ha dicho que ayudaría a Grecia si lo pidiera? intervenga con algún tipo de ayuda para los miembros débiles si es necesario para mantener la zona intacta. Pero las economías están divergiendo tan fuertemente que aun cuando los miembros débiles fueran rescatados, sus problemas podrían dañar el crecimiento de la eurozona durante años y, posiblemente, provocar que abandonen el euro más adelante, en esta década, si los costos para permanecer en el grupo son demasiado altos.

"Por un momento, parecía que las cosas estaban bien, pero ahora vemos divergencia", dijo el economista jefe del FMI Olivier Blanchard. "Estamos viendo a España y Portugal, por un lado, y a Alemania en el otro extremo, y no hay un ajuste fácil."

La debilidad de los miembros del sur de la eurozona estuvo cubierta en años anteriores por un entorno global beneficioso, un crédito barato y el boom inmobiliario. En la crisis financiera de 2007-2009, la pertenencia al grupo protegía a los miembros de la peor turbulencia del mercado.

En los últimos meses, sin embargo, los costos y beneficios de pertenecer al grupo han cambiado. La cantidad de deuda pública y el desempleo han subido tanto que los países necesitan una explosión de crecimiento para reducirlos, pero, como miembros de la eurozona, los países ni pueden bajar las tasas de interés ni depreciar sus divisas.

La camisa de fuerza monetaria probablemente sólo se apriete cuando la recuperación económica entre los miembros más fuertes, como Alemania, aumente la presión para que el Banco Central Europeo (BCE) abandone su política ultraflexible este año o el próximo.

La segunda década de la unión monetaria será lo contrario de la primera, con una política sobre tasas de interés centrada esta vez en las grandes economías del corazón de la zona, según advirtió Daniel Gros, jefe del Centro para Estudios de Política Europea.

"El BCE hará política para el núcleo. La periferia se quedará aislada", dijo Gros, que si bien considera que la unión monetaria sobrevivirá, la salida de un país pequeño dejó de ser inimaginable. De todas formas, el proceso de abandono del euro sería tan doloroso y difícil, en la práctica y en la política, que se prevé que los gobiernos agotarán antes que el resto de opciones.>

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