Más países cancelaron su presencia a la cumbre de la ONU

Alemania y Australia se sumaron a la negativa de los EE.UU. e Israel de apoyar una supuesta condena por discriminación al gobierno de Jerusalem.
Israel y Estados Unidos adelantaron la negativa a participar de la cumbre sobre el racismo que la ONU organiza en Ginebra este lunes y detrás de ellos se sumaron otros países como Alemania y Australia, cuyos representantes informaron este domingo que tampoco estarán en la conferencia.

La decisión de cancelar su presencia se basa en la supuesta condena al gobierno israelí por los ataques perpetrados en territorio palestino el año pasado. A eso se le sumaría, según trascendió, la amenaza de una dura intervención del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inaugurará el lunes la conferencia en Ginebra, que abordará la problemática de la discriminación y la intolerancia, mientras que Ahmadineyad dará una rueda de prensa por la tarde.

Según Israel, el presidente iraní respalda el terror y no reconoce el derecho de existencia del Estado israelí. Por eso, el embajador de ese país ante Naciones Unidas en Ginebra, Ronny Leschno Yaar, aseguró que si Suiza desoye los consejos de la flamante gestión del premier Benjamin Netanyahu puede "congraciarse ignominiosamente con un negacionista del holocausto y un país que odia a Israel".

El encuentro pretende reanudar la gran conferencia antirracismo de Durban, celebrada en 2001. En esa oportunidad, cerca de 170 países acordaron elaborar un programa de acción para combatir la discriminación. Sin embargo, la iniciativa terminó con un escándalo luego de que los representantes de Estados Unidos e Israel abandonaran indignados la cumbre por el aluvión de críticas contra el gobierno de Jerusalém.

Mientras tanto, Estados Unidos justificó su ausencia para este lunes con el argumento de que el borrador de la declaración final, estipulado el viernes por un comité preparatorio, se basa expresamente en los acuerdos de Durban. Además, asegura, hay nuevos apartados en el texto que podrían "contradecir el derecho a la libertad de expresión".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió la decisión de su país de no participar en la conferencia al remarcar que sería "inaceptable" que los organizadores del encuentro presentaran acusaciones de racismo contra Israel.

Por su parte, el ministro de Exterior alemán, Frank-Walter Steinmeier, explicó que se teme que esta conferencia, al igual que la precedente en 2001, sea utilizada como "plataforma para otros intereses".

En tanto el ministro del Exterior australiano, Stephen Smith, dijo que se teme que algunos participantes puedan mal utilizar la conferencia como "plataforma para expresiones escandalosas y antisemitas".

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