El País Vasco, por primera vez en 30 años sin gobierno nacionalista

Lograron un acuerdo socialistas y populares para compartir la administración local.
Socialistas y populares, la extraña pareja, llegaron a un histórico acuerdo para desplazar del Ejecutivo vasco a los nacionalistas que gobiernan hace 30 años. El martes próximo las gestiones habrán culminado y se firmará el acuerdo definitivo que permite al líder socialista Patxi López ser presidente del gobierno de Euskadi y al Partido Popular acceder a la presidencia del Parlamento. Es un vuelco enorme en la vida vasca en lo político, económico y cultural.

Para muchos ciudadanos de a pie es por lo menos muy desconcertante que dos fuerzas de izquierda y derecha que se han enfrentado furiosamente desde que José Luis Rodríguez Zapatero llego al poder en marzo de 2004, lleguen a un pacto político en el País Vasco, que fue el tema donde el conflicto alcanzó sus cotas más enconadas.

Lo menos que dijeron los conservadores es que los socialistas habían traicionado a las víctimas y lo más, que eran cómplices de ETA. Además, el acuerdo en Euskadi llega cuando la dura pelea entre el PSOE y el PP alcanza un nivel de alta crispación con mutuas acusaciones de corrupción, maniobras sucias y, por parte del PP, la tentación ya hecha pública de pedir a Zapatero que dimita si pierde las elecciones parlamentarias europeas del próximo 1° de junio.

El pacto en Euskadi le complicará la vida a Zapatero en el Parlamento, donde no tiene mayoría absoluta y debe echar mano a pactos puntuales para sacar adelante quince proyectos de leyes que tiene previstas. El PNV era uno de los participantes en los consensos pero ahora anunció que rechaza toda colaboración con el gobierno. Los nacionalistas catalanes de Convergencia y Unión han proclamado lo mismo. Los populares han atacado al PSOE denunciando su soledad y vaticinándole que tiene sólo "unos seis meses de vida" antes de ser derrocado por una moción de censura.

Todo lo anterior parece no importar demasiado a Zapatero ante la alternativa de que el Partido Socialista Vasco sume sus 25 votos obtenidos en la última elección parlamentaria de la comunidad autónoma a los 13 legisladores que lograron los populares. Los 38 diputados permiten llegar a la mayoría absoluta y que el líder socialista Patxi López suceda a Juan José Ibarretxe como "lehendakari" (presidente).

Ibarretxe ha reconocido que esta alianza es "legítima", España es un régimen parlamentario donde prevalecen las coaliciones si no hay mayoría absoluta, aunque políticamente le parece una estafa a los electores que le dieron 80.000 votos más que a los socialistas. Para el Partido Nacionalista Vasco, perder el poder después de tres décadas es una catástrofe política.

El preacuerdo que se alcanzó ayer va mucho más allá que el baile de cifras parlamentarias para relevar al PNV y le da un contenido político a través de un consenso sobre nueve bloques temáticos, definidos como "objetivos prioritarios del cambio", sobre lucha antiterrorista, Tren de Alta Velocidad (al que se opone violentamente ETA), economía, educación, sanidad, política lingüística y economía entre otros.

La negociación se hizo a través de distintos niveles de contactos y para los negociadores, "lo mejor de todo ha sido la recuperación de un clima de confianza", un logro sorprendente luego de una confrontación tan encarnizada tanto a nivel regional como nacional. El pacto asegura que en octubre próximo el nuevo presidente socialista, Patxi Lopez, tendría asegurada la aprobación del presupuesto. Rencoroso, el vocero parlamentario del PNV fustigó duramente el pacto: "Que les aproveche el banquete. Tal y como se ven las cosas desde el exterior puede acabar indigestándoseles a ambos e incluso convertirse en una gastroenteritis para toda la sociedad vasca en lo económico, en lo social y en lo político", fulminó.

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