El país sigue atrapado en el dilema entre consumo y exportación

El parto viene de cola. Hoy se concretará, si no hay cambios de último momento, la esperada vuelta al diálogo entre el Gobierno y la dirigencia ruralista. Pero ayer, el tablero de ajedrez se sacudió con un inesperado movimiento de la reina. A media tarde, la presidenta Cristina Kirchner aterrizó en Villa María, un fuerte polo lechero, y realizó anuncios que involucran precisamente a uno de los principales focos de conflicto. La cuestión a despejar es si esta jugada apunta a descomprimir, o es una vuelta de tuerca más en las hostilidades.
La movida consistió en aumentar el auxilio de precio que se viene otorgando a los tamberos. Pasó de 10 a 20 centavos. El gobierno anunció que esta ayuda estuvo acordada con el Centro de la Industria Lechera, que involucra a las principales usinas lácteas, y una pequeña organización regional de limitada representatividad. El grueso del sector tambero se nuclea en una mesa nacional, que le otorgó mandato explícito y por escrito a la Comisión de Enlace, para la reunión que hoy con el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández. El petitorio plantea otro mecanismo para inyectar recursos en un sector que está operando a pérdida: créditos a las empresas lácteas que les deben facturas viejas por la leche, créditos para que paguen al contado la que reciben ahora, y créditos para los tamberos para "baipasear" el mal momento.

También quieren que se transparente la cadena comercial, en la inteligencia de que ha sido el manoseo desde la secretaría de Comercio lo que acentuó la crisis del sector. Nadie desconoce que la crisis actual, que está llevando a la quiebra o la liquidación a muchos tambos, en general pequeños y medianos, es consecuencia de la caída de los precios internacionales. Pero también todo el mundo tiene en claro que el año pasado, cuando los precios internacionales eran excelentes y se podía exportar sin problemas, se cerró la exportación de quesos. Y ahí sobrevino la gran crisis.

Para quienes prefieren ver la copa medio llena, lo que se anunció ayer no deja de ser un reconocimiento a que la situación del agro amerita respuestas urgentes. Sin embargo, el camino elegido insiste en una teoría que ya se demostró ineficaz para resolver la ecuación central: la cuestión del "desacople". La propia Cristina dijo ayer que "los acuerdos nos permiten que podamos seguir teniendo tarifas y servicios con precios desacoplados". La sociedad ya sabe lo que está pasando con las tarifas. Los tamberos saben que siguen recibiendo 70 centavos por litro de leche (más 20 centavos del subsidio), pero en las góndolas está cuatro veces más cara, una relación jamás vista.

El gran desafío para el agro y el gobierno es encontrar otra solución para "la mesa de los argentinos". Es difícil de entender que el país que se ufana en producir alimentos para 300 millones de habitantes, siga atrapado en el círculo vicioso de la opción "consumo vs. exportación". Resolver esto es la llave para recrear el flujo productivo.

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