El país (no) quedó mudo

Por Osvaldo Bazán.

La muerte jamás ha podido hacer callar a Mercedes Sosa. Aquel pedazo de tiempo en que nos la quitaron hoy aparece refulgente en internet.

Habrá algunas casas en Argentina en donde, por más que uno busque, no encontrará grabaciones de Mercedes Sosa en ningún formato. Qué pena. Qué gran pena por sus habitantes que no pudieron, no quisieron o no supieron compartir la suerte que tuvimos de ser contemporáneos y conciudadanos de esa artista que es tan raro nombrar en pasado.

Pero hay muchas, millones y millones de casas en donde sí están los discos de Mercedes Sosa. Discos definitivos, discos entrañables, discos que sobrevivieron la censura y las mudanzas, las tecnologías y los desamores. Quizás empujados por eso que repite la televisión y la radio, hayan salido esos discos de sus sobres, de sus cajitas de casetes o CD. Quizás entonces, en un pequeño rito privado, aquellos que fueron alguna vez hasta la disquería llevados por la profundidad sonora de la tucumana más internacional escuchen esa voz. Y, como todos ahora, suelten alguna lágrima. Y entonces la magia de las canciones, la voz más clara y más pura de un país que hoy, es raro decirlo, está mudo.

Es que fue por esa voz por donde pasaron las alegrías, tristezas, esperanzas y amarguras de todos nosotros; y de nuestros padres, y de nuestros hijos. Y esa voz, habrá que decirlo hoy, no se va a callar por eso que repite la televisión y la radio a cada rato. La muerte jamás ha podido hacer callar a Mercedes Sosa. Aquel pedazo de tiempo en que nos la quitaron hoy aparece refulgente en internet.

Las actuaciones que algún dictadorcito pensó que no íbamos a poder disfrutar, están ahí, en la red de redes. Eso si sólo nos fijamos en lo concreto de los videos. Pero si pensamos en todos aquellos lugares a los que entró aquella voz, en todas aquellas almas en las que esa voz se quedó a vivir, sabremos que no, que no habrá muerte que la haga callar. Que Argentina sigue teniendo su voz.

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