El país de los conspiradores de siempre y la responsabilidad de informar que hace agua

La Argentina es un país generoso. Está permanentemente jaqueado por los conspiradores de siempre que se transmutan y reciclan como el camaleón, según la ocasión
El diario Clarín puede ser el ejemplo más elocuente porque representa y exhibe sin tapujos, cabalmente, lo que un medio es capaz de hacer si hay intereses oscuros en juego cuando en la Corte Suprema de Justicia se dirime un tema tan delicado como el ADN que debiera realizarse a los hijos adoptivos de la dueña de ese imperio mediático, Ernestina Herrera de Noble.

Una muy buena porción de los habitantes de nuestro país se nutren de los contenidos informativos del Gran Diario Argentino. Cualquier información lo es más si se publica en Clarín. Todos los programas de las radios líderes desayunan con este matutino en sus mesas de trabajo al punto tal que ha provocado la virtual desaparición de la labor de producción de las radios, porque son muy contados los programas que apelan a la originalidad y a la generación de temas propios. El ritmo y pulso de las mañanas radiales y televisivas los marca este diario.

Por eso, en tiempos en los que estar informados es tan importante a raíz de la delicada situación que vive el país como consecuencia de la grave crisis financiera y económica que afecta al mundo, la actitud del grupo editorial en cuestión es de una irresponsabilidad y animosidad supina.

Quienes han tenido la oportunidad de seguir día a día el desarrollo de la información generada en Clarín desde que la Presidenta efectuó el anuncio del proyecto de modificación del sistema previsional o reestatización del sistema de capitalización (AFJP), se habrán sorprendido por el resultado que arrojó la votación de la iniciativa del oficialismo en la Cámara de Diputados este último viernes entrada la madrugada. 162 a 75. En ese diario hasta el jueves último se preparó a los lectores para asistir a una compulsa reñida, a un desenlace voto a voto con un Frente para la Victoria al que le iba a costar lograr sumar las voluntades (129) que le permitieran obtener la media sanción de la norma.

Esta oscura y triste realidad del papel que juegan los medios se da cuando se mezclan los intereses y prevalece, por encima de la responsabilidad de informar, la actitud revanchista y conspiradora que tiene un correlato: la puja del Grupo Clarín con el gobierno explotó cuando ese multimedios sugirió a Cristina Fernández de Kirchner, luego de su triunfo en las urnas del 28 de octubre del 2007 y antes de su asunción presidencial, que adoptara una actitud que permitiera enfriar el avance de los Juicios por la Verdad que se sustancian en los juzgados federales de todo el país.

Como contrapartida, el 10 de diciembre del 2007, entre los puntos centrales de su discurso tras haber recibido la banda presidencial en el Congreso Nacional, la jefa de Estado redobló la apuesta respecto de la labor en materia de derechos humanos que desplegó Néstor Kirchner desde el 25 de mayo del 2003, y pidió con énfasis a la Justicia la aceleración de todas las causas contra los represores y, casi al mismo tiempo, el Procurador de la Corte, Esteban Righi, pidió a la Corte Suprema de Justicia que la causa por la que se investiga si los hijos adoptivos de Herrera de Noble son hijos de desaparecidos se dirimiera en audiencia pública.

Ambas actitudes desataron la ira de la dueña de Clarín, y comenzó una puja furiosa con el Gobierno donde el damnificado de turno es el lector de ese matutino y una gran parte de la sociedad que consume lo que informan los comunicadores ligados a la TV y las radios que retransmiten “en cadena” y jornada a jornada lo que publica el Gran Diario Argentino.

Lamentablemente, siempre impera en la sociedad argentina esa maldita manía por descalificar al que se atreve a ir contra la corriente. Esta apertura de paraguas pretende dar por sentado que no se están reflejando los detalles de esta pelea de titanes como resultado de haber optado por escribir a favor del Gobierno. Duele, da bronca y cuesta entender que exista gente que, en apariencia, suelen ser hombres y mujeres inteligentes y de análisis profundo de la realidad, y entren en la variable de prejuzgar que cualquier legislador de la oposición que pudiera estar de acuerdo con una iniciativa del oficialismo en el Congreso “ha sido comprado” de la misma manera que todo artículo periodístico que huela a supuesto coqueteo con el actual gobierno es el producto de una “pluma comprada”.

En medio de esta “caza de brujas” que impulsan los que no comparten nada de lo que hacen los Kirchner y los operadores de la vereda de enfrente concebidos como kirchneristas, hay detrás de las noticias generadas entre aquel 10 de diciembre del 2007 y la reciente votación en Diputados que favoreció al oficialismo en el tema eliminación de las AFJP datos por demás relevantes que marcaron el pulso de un año de furiosos desencuentros y pases de factura por doquier.

De la pelea de fondo de Clarín con el Gobierno ya nos ocupamos pero hay más, porque de la última compulsa en la Cámara baja con el debate sobre la eliminación de las AFJP subrayamos el inesperado resultado para una opinión pública que había sido preparada para asistir a un margen ajustadísimo, mucho más que el aplastante 162 a 75, y las opiniones a favor del proyecto del Gobierno vertidas por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y la mandataria de Tierra del Fuego, la arista Fabiana Ríos, que sorprendió e hizo atragantar a Elisa Carrió en su desayuno de vigilia en el Obelisco.

Y hubo una tercera opinión vertida por el piquetero y líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados Raúl Castells, al que se le tomó simpatía por ser abnegado antikirchnerista y hoy se ha vuelto a no escucharlo con seriedad porque se atrevió a aconsejar a los legisladores de la oposición que votaran favorablemente, en general, la iniciativa del oficialismo.

Son políticos y dirigentes a los que va a costar adjudicarles el mote de “comprados” con el que se acusa de manera descalificadora a los legisladores Claudio Lozano y Eduardo Macaluse, al que se ataca de manera permanente con un fogoneo que nace en los operadores de prensa de la Coalición Cívica.

“Hay que ir erosionando a este gobierno”

En otro orden, en los últimos siete días se dio la gran confesión que vino a poner las cosas en su lugar en el marco del conflicto del Gobierno con el campo: fue la del reelecto presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi. Según reprodujo en su edición digital el Diario Norte del Chaco, en un sorpresivo encuentro en el Salón del Consejo de la Cooperativa Agropecuaria El Progreso de la ciudad de Resistencia, Buzzi habló de la relación entre el Gobierno y el campo, que calificó de “complicadísima”.

“Por eso desde la Comisión de Enlace hay una actitud de ir desgastando y erosionando desde donde se pueda a este gobierno”; indicó, y explicó que esta estrategia está dirigida a que el año que viene “se puedan equilibrar las fuerzas políticas en el Congreso y en las Cámaras de Diputados Provinciales y para que en el 2011 se pueda lograr un cambio a esta lógica que desperdició una oportunidad histórica”.

Es bueno que, después de tanto conflicto por la supuesta crisis que afecta a los ruralistas como producto, dice la gente del campo, de los “aprietes” fiscales del Gobierno, Eduardo Buzzi haya sincerado de una vez por todas (aunque de manera inesperada) las razones de una estrategia que llevó a tanta locura y desmadre en 128 días de protesta agropecuaria.

Es bueno que quienes escribimos en pleno conflicto los panoramas provinciales y nacionales de Agencia NOVA entre el 11 de marzo y el 16 de julio, y advertimos que había oscuros intereses políticos detrás de esa unidad monolítica de la oposición con los ruralistas, hoy podamos respirar aliviados porque nos cansamos de recibir notas y correos desalentadores con infinidad de insultos que no pudieron publicarse en la página web de nuestro medio por el nivel de los mismos y la apelación a la descalificación por la descalificación misma.

Esa estrategia “de erosión y desgaste” para con un gobierno de turno le significó a pequeños y medianos chacareros quedarse con las manos vacías cuando emitió su voto “no positivo” Julio Cobos en el Senado aquella madrugada del jueves 16 de julio. Es que, con ese rechazo, el Vicepresidente les borró “de un plumazo” y pulverizó las 21 medidas que la Mesa de Enlace agropecuario había consensuado con el oficialismo en la comisión de Asuntos Agropecuarios que preside Alberto Cantero en la Cámara baja.

Por eso titulamos en nuestra columna de análisis del domingo 20 de julio del corriente año que “Los pequeños productores se quedaron con las manos vacías”, y el 24 de agosto (Panorama Político Nacional) que “La verdad no tiene remedio: Buzzi se alió con los poderosos y quedó con las manos vacías”, que nos significaron uno y mil dolores de cabeza.

No se trató de tomar partido por el gobierno de turno sino de pensar en la realidad de exclusión que viven cientos de miles de pequeños chacareros, y la peonada rural, quienes en un 60 por ciento trabajan en negro para producir materia prima que también en un 60 por ciento no es registrada.

Pero ahí quedaron pequeños y medianos productores como “patos de la boda” por la imbecilidad de un dirigente, Eduardo Buzzi, que se subió a un palco y a una pelea equivocada para servirles en bandeja la solución que requería la Resolución 125 a los poderosos nucleados en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA), cuyos titulares Mario Llambías y Luciano Miguens (¿recuerdan?) esa misma madrugada del voto “no positivo” de Cobos, cuando los periodistas les preguntamos sobre cómo seguía el conflicto, exclamaron a coro “¿Qué conflicto…? ¡El conflicto terminó!”.

En suma, hay una realidad que abruma. En el Gobierno siguen sordos y mudos y apostándolo todo a la división de la sociedad y, sobre todo, de la oposición. Tienen uno y mil motivos por donde entrarles críticas y cuestionamientos, sobre todo cuando se falsean los datos del Indec y se dibujan las cifras de pobreza y exclusión, y de desocupados y subocupados que se acrecentarán por la actual y preocupante crisis derivada del derrumbe del sistema económico y financiero mundial como producto de la caída estrepitosa de la “burbuja inmobiliaria” estadounidense.

Pero hay una responsabilidad a la hora de informar que debe ser asumida sin tener que cargar sobre las espaldas con los prejuicios de unos y otros que leen con lupa y califican con absoluta liviandad todo lo que enmarcan como de tinte oficialista o anti K, como si en el medio de la puja no hubiera grises y verdades que no se pueden ocultar.

Como que, en medio del conflicto del Gobierno con el campo y en los últimos 30 días, hubo una feroz y virulenta campaña por la vía de los correos electrónicos para que los argentinos retiraran sus depósitos de los bancos; y como que hubo dos rumores de feriados cambiarios que hicieron agua.

Y, en lo que tiene que ver con el dólar, el Gobierno salió “a la caza” de los empresarios que quieren embarrar la city porteña con la compra compulsiva de esa moneda estadounidense, y el Central les termina asestando golpes furibundos con la modalidad de la fluctuación administrada de su valor que en diciembre no superará los 3,35 pesos, además de obligarlos a volver a inyectar en la plaza los dólares adquiridos; y como que se desinfló al mismo tiempo que fue originado el rumor de que el Gobierno iba a ir tras los depósitos de las cajas de seguridad.

Ahora quedó al descubierto una de las tantas mentiras de Clarín (y van…) con la votación del proyecto anti AFJP, tras haber impulsado, ese multimedios, una feroz campaña contra la iniciativa del Gobierno; mientras que desde el Senado llegan voces que debieran advertir sobre el panorama que asoma en el debate que se iniciará este lunes, porque, desde la UCR, el titular de la bancada, Ernesto Sanz, admite que el oficialismo "tiene los votos" para convertir en ley ese proyecto anti AFJP, y Julio Cobos asegura lo mismo.

Además de este tema, que ganará los titulares de las portadas de los diarios, los argentinos debemos reparar en que hay una cumbre del G-20 en la que el Estado argentino está representado por el ministro de Economía, Carlos Fernández, y el titular del Banco Central, Martín Redrado, en el marco de la cual acaban de remarcar que "los países de América Latina no son inmunes a la crisis" internacional, aunque destacaron que "al igual que otras economías en desarrollo, se encuentran comparativamente menos expuestos a esta crisis que a experiencias similares anteriores, especialmente en relación con los mecanismos de transmisión financieros".

En la Argentina preocupan despidos y vacaciones adelantadas en numerosas industrias, sobre todo en la automotriz; y seguirá la áspera discusión por la inseguridad entre quienes quisieran “meter bala” a los menores pero vivieron aplaudiendo las políticas económicas neoliberales de los ’90 por aquel argumento tan egoísta e insolidario de “a mí me fue bien”, que provocó la catástrofe social de diciembre del 2001 (como describió el juez Eugenio Zaffaroni) y dejó este legado de exclusión y marginalidad social entre los pibes.

Se seguirá hablando en los medios de la victoria de Barack Obama en los Estados Unidos, cuando, en medio de la euforia, muy pocos medios recuerdan que el electo mandatario estadounidense votó a favor del envío de tropas a Irak y el aumento del presupuesto de seguridad para esa causa; y respaldó el salvataje al empresariado que provocó la peor catástrofe financiera y económica mundial después de aquella de 1929-1930.

Pero, sinceramente, en este Panorama Político Nacional sólo queríamos abocarnos a escribir sobre la responsabilidad social de informar que tenemos los medios, y que en más de una ocasión es atravesada por oscuros intereses, por ejemplo, a la hora de concebir los derechos humanos. Y, sobre todo, cuando hay resistencia a comprender que a la hora de toda etapa de revisión en la materia, la misma debe estar ligada, de manera irremediable, a la búsqueda de la justicia pero sólo por la vía de la memoria y la verdad. (www.agencianova.com)

Comentá la nota