Un país en caos

La impericia de las autoridades para encontrar una solución al conflicto derivó en piquetes que generaron numerosas dificultades en la autopista La Plata-Buenos Aires y diversas rutas de la Provincia y Capital Federal. Anoche sólo hubo avances en la negociación
Transitar por la autopista La Plata-Buenos Aires, como así también por diversos puntos de Capital Federal y del Conurbano, ayer fue una misión imposible. Y puso de manifiesto la incapacidad del Gobierno, no sólo para evitar que la situación de los trabajadores de Kraft (ex Terrabusi) desembocara en la intervención de las fuerzas del orden, sino también para garantizar que cientos de miles ciudadanos puedan circular libremente por las rutas.

Por un conflicto con 86 trabajadores despedidos, en un contexto donde la crisis produjo un sideral aumento de la desocupación (el INDEC reconoció que se perdieron más de 164.000 empleos durante el segundo trimestre del año, ver aparte), ayer volvieron a registrarse escenas de caos que incluyeron cortes de rutas y caminos en distintos puntos neurálgicos.

La situación derivó en intensas negociaciones que se llevaron a cabo en el ministerio de Trabajo bonaerense, en la que participó hasta el titular de la cartera de Trabajo nacional, Carlos Tomada. Hubo un impresionante despliegue de funcionarios, como si se estuviesen definiendo grandes políticas de estado. Eso no fue todo: en el conflicto hasta

intervino la embajada norteamericana, que mandó un claro mensaje a las autoridades bonaerenses, incluyendo al gobernador

Daniel Scioli que se encuentra de visita en Miami.

El encuentro duró seis horas y las partes se mostraron muy intransigentes. El encuentro culminó cerca de la medianoche y cerró con una serie de propuestas que, no obstante, no significa aún la finalización del conflicto, sino la predisposición de las partes a encontrar una salida a la disputa que paralizó la fábrica. A saber:

* La empresa depositó los salarios pendientes de cobro a sus trabajadores, incluidos aquellos adeudados hasta antes del inicio del conflicto.

* Kraft Foods se comprometió, además, a "revisar" los 86 despidos y las 36 suspensiones de sus trabajadores, y responderán al respecto "el próximo jueves".

* El gobierno bonaerense va a someter ante la Justicia el retiro paulatino de las fuerzas de seguridad que están apostadas en el interior de la fábrica. El gobierno exhortó a las partes a no tomar medidas de fuerza hasta que vuelvan a reunirse el jueves.

La representación de los trabajadores estuvo dividida. Por un lado, participó el secretario del gremio de la alimentación, Rodolfo Daer, que se mostró conciliador, pero por otro lado estuvieron los integrantes de la comisión interna de la fábrica que, distanciados de Daer, se retiraron sin hacer declaraciones. Hoy definirían los pasos a seguir, y no se descarta que sigan los cortes de ruta. "La empresa reconoció la existencia de los delegados, que pueden tener actividad fuera y dentro de la fábrica", dijo Daer.

Ayer, poco antes de las 8 y durante cinco horas, los trabajadores despedidos por la empresa alimenticia ya habían interrumpido el tránsito en la avenida Panamericana, a la altura de la localidad de General Pacheco, y bloquearon el acceso a Kraft. La medida de protesta fue planificada con otras similares implementadas, casi a la misma hora, sobre el puente de la Noria, que une Lomas de Zamora con Capital; la ruta 3, en Isidro Casanova; y avenida Gaona, a la altura del kilómetro 23, en Moreno. También hubo manifestaciones en ciudades de 13 provincias, entre ellas San Miguel de Tucumán, Rosario, Bahía Blanca, Córdoba y Mendoza. Y se realizó un festival artístico en la Plaza de Mayo, que finalizó a las 20.15.

La crisis que se está viviendo en nuestro país, donde el conflicto de la ex Terrabusi expresa sólo una minúscula parte, saca a la luz la ausencia de una verdadera política económica y productiva por parte de la administración K. En ese escenario, una empresa como Kraft debería ser una de las más beneficiadas en un país como el nuestro, que tiene un potencial para alimentar a unos 300 millones de habitantes. Y más en un mundo que demanda cada vez más alimentos. Pero nada de eso ocurre: el incentivo a la producción con valor agregado brilla por su ausencia, mientras que el campo sigue en pie de guerra ante la intransigencia del Gobierno.

No es casualidad que una empresa como la ex Terrabusi, que alguna vez fue uno de los baluartes de la burguesía nacional, ahora esté en manos de una multinacional: durante el Gobierno de los Kirchner se profundizó la desnacionalización de la economía, al punto tal que fueron vendidas a firmas extranjeras empresas como Loma Negra, Bagley, Canale y Quilmes.

Antes de la reunión en el ministerio de Trabajo bonaerense, Scioli se metió por primera vez en la disputa y pidió "una actitud positiva" a las partes involucradas en el conflicto de la empresa Kraft.

Scioli confirmó que "llamaron en su momento" desde la embajada de Estados Unidos para manifestar su inquietud sobre el conflicto y explicó que "escuchamos inquietudes y actuamos". Scioli participa en Miami de la Conferencia de las Américas que organiza el diario Miami Herald (ver página 3).

"Por eso hablé esta mañana (por ayer) con los directivos de la empresa para pedirles prudencia, responsabilidad, predisposición para que se consiga una solución en el marco de la conciliación", manifestó el gobernador. Y agregó: "Esto lamentablemente tomó una escala de tensión y de violencia no deseada, por lo que les pido a todos una actitud positiva, porque para nosotros cuidar el empleo es un tema central".

Consultado sobre la generalización de los cortes en distintos puntos del país a partir del conflicto con Kraft, Scioli consideró que "seguramente han generado mucha solidaridad en otras provincias, por aliados o gente que comparte el mismo espacio y se han expresado en otros lugares".

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