En el país cada año se registran unos 1.100 casos de melanoma Para saber si los lunares son peligrosos

Los lunares son malformaciones circunscriptas de la piel consistentes -por lo general- en la acumulación localizada de melanocitos, células donde se fabrica el pigmento que colorea la piel. También se llaman ´nevos´. Se trata de lesiones benignas, y por lo tanto no son peligrosas en sí mismas.
Sin embargo en algunos casos esas manchas se pueden asociar con alteraciones clínicas que deben ser estudiadas, descartadas o tratadas adecuadamente. Los nevos pueden ser congénitos y aparecer en la infancia o pueden ser adquiridos a partir de la pubertad.

El autoexamen de los lunares sigue siendo de utilidad, aunque lamentablemente para lesiones muy pequeñas no es muy útil y también puede inducir a errores en lesiones pigmentadas no melanocíticas (queratosis seborreicas, carcinomas basocelulares, dermatofibromas entre otros). Sin dudas la persona más capacitada para controlar los lunares es el dermatólogo.

La dermatoscopía es una técnica no invasiva que mejora el diagnóstico clínico de las lesiones pigmentadas alrededor de un 25%. Se realiza con un aparato especial llamado dermatoscopio.

Los dermatoscopios pueden tener luz artificial o luz polarizada. ´Con estos equipos se logra hacer transparente la piel y visualizar estructuras cutáneas que no se ven a simple vista. En los cursos de especialista en dermatología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) está incluida la dermatoscopía en la currícula -asegura el dermatólogo Horacio Cabo, miembro del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD)-. Obviamente esto no es suficiente, pero aquellos dermatólogos que se interesan en practicarla disponen de métodos para aprenderla. Es muy importante estar bien entrenado en el uso de esta técnica ya que se ha comprobado que cuando es usada por personas sin experiencia el diagnóstico de certeza es peor que el realizado con el ojo desnudo.´

Los lunares o nevos aparecen más frecuentemente en el tronco y en especial en la espalda. Ahora bien, ¿la aparición de un lunar nuevo debe causar alarma? Según explica el especialista, quien es además profesor adjunto de Dermatología de la UBA, actualmente muchos dermatólogos creen que los lunares no derivan en un melanoma -cáncer de piel-sino que el melanoma puede crecer dentro de ellos (en un 20% de los casos).

En el 80% restante, los melanomas aparecen de un novo, es decir, directamente sobre la piel y no en un lunar previo. ´Algunos lunares son llamados atípicos por sus características clínicas y dermatoscópicas, y pueden ser difíciles de diferenciar del melanoma. La mayoría de los dermatólogos los considera marcadores de melanoma y no verdaderos precursores´, señala Cabo. ´Marcadores´ implicaría que su presencia significa un riesgo mayor de melanoma.

Si el especialista sospecha de la naturaleza de la lesión, es decir que tiene indicios suficientes para considerar que es un melanoma, esta debe ser extirpada con urgencia, pues los melanomas crecen y se pueden diseminar. El pronóstico de este tipo de cáncer cutáneo depende sobre todo de la profundidad de la lesión. Cuando antes se realice el diagnóstico, mayores serán las probabilidades de curación o de sobrevida.

Pero, ¿qué es lo que deben observar las personas en sus lunares? Un método es usar la regla ´ABCD´: Asimetría en la forma, Bordes irregulares, Colores diferentes y Diámetro mayor de 6 milímetros. También son motivos de alerta la picazón y el posible sangrado. No obstante, los especialistas aclaran que esta regla ha demostrado no ser de gran utilidad en lesiones semejantes al melanoma, pero benignas, y en lesiones pequeñas.

Por eso la sombra de una duda debe ser suficiente para consultar al dermatólogo. Es más: debe hacerse una inspección anual de lunares dado que, en caso de que se encuentre un melanoma en su primera etapa de desarrollo, su extirpación quirúrgica es la indicación adecuada.

Bronceado no es sinónimo de saludable

Hoy se sabe que existen determinados factores de riesgo para la aparición del melanoma o cáncer de piel, entre los cuales se encuentran la presencia de múltiples nevos, los nevos atípicos, el fototipo I y II con pieles claras e incapacidad para broncearse, los ojos claros y pelo rubio, los antecedentes de melanoma en la familia, el antecedente de cáncer de piel, algunos cuadros genéticos y la excesiva exposición a las radiaciones ultravioletas.

Es importante que se utilicen protectores solares de factor 30, 15 o superiores, según la indicación médica.

Si bien hay melanomas que no tienen que ver con el sol, la inmensa mayoría está relacionada con el abuso de exposición a sus rayos (especialmente los de la gama ultravioleta). Por eso tampoco es recomendable el uso de las llamadas camas solares.

El Registro Argentino de Melanoma Cutáneo (RAMC), que puede ser consultado por Internet. Se estima que todos los años se detectan en la Argentina unos mil cien casos de melanoma.

Estos son infrecuentes en la infancia y la pubertad, e inciden con mayor frecuencia entre los 40 y 60 años de edad, por eso es importante proteger la piel durante toda la vida ya que los daños de los rayos ultravioletas son acumulativos y la epidermis posee una suerte de memoria que se activa en esa franja etaria.

´Los nevos adquiridos, que son aquellos que se desarrollan en la pubertad, están relacionados con la exposición solar intermitente y con alteraciones genéticas producidas por la radiación ultravioleta. La exposición a camas solares tendría un efecto similar. Las personas tienen que tener en claro que deben colocarse protectores solares cada vez que se expongan al sol´, advierte Cabo.

Carolina Stegman

La persistencia de la memoria

No todo lo vivido se recuerda, ni tampoco todo lo vivido se olvida. El proceso inconsciente que da lugar a la creación de los recuerdos es fundamental para el ser humano, pero... ¿quién lo gobierna? ¿Quién decide qué recordar y qué no? Es más, ¿es posible manipular ese proceso para seleccionar aquello que queremos recordar y descartar aquello que preferimos olvidar? Un reciente estudio de investigadores argentinos y brasileños ha hallado respuestas para estas preguntas.

´El objetivo fue estudiar la principal característica de la memoria, que es su durabilidad, porque mucha gente publicó en los últimos veinticinco años estudios sobre los mecanismos de la formación en la memoria, pero nadie estudio por qué las memorias duran o cual es le mecanismo que hace que duren o no´, dijo el doctor Jorge Medina, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet) y profesor titular de fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El doctor Medina y sus colegas acaban de publicar los resultados de sus más recientes estudios en la prestigiosa revista Science, pero estos hallazgos tienen una historia que se remonta algunos años atrás. En estudios publicados en 2007 y 2008, Medina y el doctor Pedro Bekinschtein, también de la UBA, demostraron la existencia de una nueva fase de la memoria llamada ´fase de persistencia´, que es que deben atravesar nuestros recuerdos para persistir más allá de una decena de horas.

Ahora, el nuevo estudio va un paso más allá. ´Lo que no se conocía es quién gatilla este mecanismo, quien controla este mecanismo que ocurre en la región cerebral llamada hipocampo, y que permite que las memorias duren. En otras palabras, quién determina cuánto va a durar la memoria´, agregó el doctor Medina. ´Lo que mostramos en la revista Science es que es la dopamina en el cerebro la que activa esta fase de persistencia, que ocurre en el hipocampo, y que sirve para que la memoria dure o no dure.´

Cuando la persona experimenta una vivencia o experiencia no relevante para ella, es decir que no es saliente o novedosa, la activación de dopamina (dopaminérgica) es tan débil que esa vivencia o experiencia tiende a olvidarse en cuestión de 3 o 4 días, explicó Medina. ´Pero cuando el sistema dopaminérgico se activa porque la experiencia es relevante, el sistema dopaminergico capta eso y activa el sistema esta fase tardía de persistencia. Y lo más interesante es que esta fase no ocurre en el preciso momento de la experiencia vivida, sino que ocurre muchas horas después.´

El proceso se activa en el momento de la experiencia, pero recién diez horas después, como si fuera un circuito reverberante, se activa tardíamente al hipocampo, para que libere proteínas que harán que las memorias duren. Esa demora en el inicio del proceso que permitirá que un recuerdo perdure es lo que abre la ventana temporal para que se pueda incidir sobre la fase de persistencia. O, en otras palabras, para tratar de manipular la duración de los recuerdos.

´En lo modelos de animales con los que realizamos los experimentos, bloqueamos el sistema dopaminérgico en el hipocampo, y hacemos que la memoria que tenía las característica para perdurar por mucho tiempo le dura uno o dos días -contó Medina-. Por el contrario, a una memoria que no dura porque es intrascendente, nosotros pudimos manipularla en forma positiva en el sistema dopaminérgico en el hipocampo para hacerla durable. En otras palabras, podemos manipular la duración de nuestra memorias.´

Agustín Biasotti

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