El pago con reservas, un invento argento

El único caso parecido es el de Venezuela, que en 2005 reformó el estatuto de su autoridad monetaria para disponer de divisas para el agro. En el comienzo del nuevo año, el decreto de la Presidenta provoca una de las principales peleas con la oposición.
Como la birome, el dulce de leche y el colectivo, el pago de vencimientos de la deuda pública con reservas del Banco Central es un invento argentino. Según pudo corroborar Crítica de la Argentina, no se conoce un antecedente igual en el mundo, al menos durante las últimas décadas. El único caso parecido es el de Venezuela, que en 2005 reformó el estatuto de su autoridad monetaria para disponer de parte de sus divisas. Pero a diferencia del que pergeñó Amado Boudou, el manotazo a las reservas del gobierno de Hugo Chávez fue para financiar la modernización de su agro, clave para el autoabastecimiento alimentario del país. Y además salió por ley.

La polémica en Argentina se disparó el 14 de diciembre último, cuando la presidenta Cristina Kirchner anunció que avanzaría un paso más en la dirección que trazó Boudou desde que asumió en junio en Economía: la reconciliación con la City y las "señales" a los mercados para que le presten plata al Tesoro. Lo hizo al presentar el Fondo del Bicentenario, que se alimentará con u$s 6.569 millones de las reservas del Central y se usará para cubrir los vencimientos de deuda con organismos multilaterales y acreedores privados durante 2010.

La decisión gatilló una catarata de reclamos de la oposición, que denunció una violación a la autonomía del Central y un ataque al respaldo del peso. El Gobierno argumentó que usaba "reservas excedentes" que no hacen falta para respaldar la moneda, pero para eso tuvo que modificar por decreto el artículo sexto de la ley de convertibilidad, que sigue rigiendo pese a que se derogó la parte que fijaba el "uno a uno" con el dólar.

La discusión en Venezuela tuvo todos los ribetes y complicaciones que promete el debate parlamentario y judicial en Argentina. Los legisladores opositores amenazaron con recurrir al Tribunal Superior (la corte suprema del país caribeño) y denunciaron "una estafa al bolsillo de los venezolanos". Votaron en contra pero perdieron en la Asamblea Nacional (el congreso) y el Banco Central de Venezuela (BCV) tuvo que cederle a Chávez los u$s 6 mil millones que reclamaba para el Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden). También se dispuso que el BCV dejara de captar automáticamente los dólares de la renta petrolera y parte de ese dineral fluyera al Tesoro.

Pero en contraste con el de Cristina Kirchner, el gobierno bolivariano podía defender su decisión "por izquierda" frente a los antichavistas. El Fonden tenía por destino –como constaba en el artículo 113 de la ley– la "inversión en la economía real, equipos, maquinarias y tecnologías", especialmente para el agro, además de la construcción de 1.600 centros de salud primaria y el equipamiento de nuevos liceos y escuelas.

De todos modos, el fondo también estaba habilitado a cubrir pagos de la deuda. Y como terminó por hacerlo con parte del dinero que le entregó el BCV, la polémica se reavivó. Igual para la deuda no fue el total, sino una porción menor.

Otra diferencia importante está en el peso de la deuda pública en cada economía. Aunque en la Argentina los pasivos dejaron de superar el producto bruto (todo lo que el país produce en un año), como ocurría antes de la cesación de pagos de 2001, la proporción deuda/PIB araña el 60 por ciento. Lo superará una vez que termine el canje para los holdouts que arranca en enero, que engrosará la cuenta en unos 9 mil millones de dólares.

En Venezuela, en cambio, el ratio deuda/PBI no llega al 20 por ciento. Y las reservas rozaban los u$s 30 mil millones en 2005, un monto mayor en proporción a la deuda que los 48 mil millones que atesora hoy Martín Redrado en el Central.

Cerca de Martín Redrado miran la operación con desconfianza, pero sólo los economistas privados se atreven a analizarla críticamente, al menos en voz alta. "El pago con reservas sólo tiene antecedentes para el caso de los organismos internacionales. Varios de los países que pagaron junto con Argentina (entre fines de 2005 y principios de 2006) usaron reservas. Pero un fondo de estas características no tiene ningún antecedente", confirmó Maximiliano Castillo, director de la consultora especializada en finanzas ACM y ex investigador jefe de coyuntura del Central.

Según el especialista, la alternativa tendría escasas chances de prosperar en otros países de la región o de tamaño parecido al de la Argentina, debido a que "en la última década, desde el año 2000, los bancos centrales adquirieron muchísima más independencia que la que tenían antes".

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