Sin "padrinos" y con tablones "ñemoá" pueblo arrancó momo en la "capital nacional"

Corto de presupuesto, sin el padrino Arturo en el poder y sin la madrina Josefina en diputados, José "agua ras" Affur colocó tribunas de cinco escalones. Los corsos venidos a menos. El "sonido remendado" que enoja a cada comparsero. Los 35 "pei" para pagar los generadores, que no están. En el ocaso del empresario, "ex mantenido con plata del estado", se nota el retroceso de un espectáculo que era envidiado.
Sólo resta mirar algunas noticias que llegan desde Monte Caseros, Paso de los Libres o Mercedes para darnos cuenta que en capital este año se terminó de rifar una fiesta que en otras partes del país solía ser envidiada. La pasión por suerte sigue intacta. Como siempre ocurre en Corrientes, se delega por acomodo, por apellido o como en este caso por padrinazgo político, la organización de un evento trascendental. El problema ocurre cuando el personaje disfrazado de empresario incluso por los medios, ve el negocio solamente para su bolsillo. En ese tren el ex asesor de Josefina en la legislatura volvió a "improvisar con un escenario nuevo". Aunque la historia y los delincuentes políticos ya nos dieron "dos corsódromos" bien pagos en un mismo lugar.

La última jugada de ajedrez surgió cuando merced a la desidia política Corrientes se quedó a oscuras. "Los carnavales nunca estuvieron en dudas, aunque el costo de los generadores propios se trasladará al bolsillo del carneado espectador", se dijo. Efectivamente así ocurrió. La cuestión fue que al día de hoy "los generadores" no aparecieron, aunque las entradas no bajaron. En este juego de "negocios" el momo debió soportar, hasta una semana antes del inicio, cómo el grueso de las comparsas "peleaba por un mejor cachet". La extorsión, jugando con la fecha de inicio impostergable, sin dudas fue parte de la negociación.

Sorteado "el inconveniente" la fiesta arrancó con más sombras que luces. Las colmadas tribunas a un costo de 35 pesos la más barata tienen como ubicación el primer pilar del puente. En ese lugar las comparsas no bailan. Se organizan para salir a escena.

Se nota que el "padrinazgo" del empresario desapareció. Los pobres escalones no se comparan a las gigantescas estructuras de otros tiempos "en la tres de abril". A esa altura la policía ya andaba deteniendo a "contravencionales" que desperdiciaban sus necesidades fisiológicas a los costados. Los baños químicos tampoco fueron suficientes. Para colmo los comparseros "gritaban" a los cuatro vientos las fallas del "sonido unificado". Otra mentira. Por suerte este es el último año que "organiza" Affur. Ojala entonces todos depositen aunque sea una vez, en cada comparsero la organización de un evento que necesariamente debe recuperar la magnitud de una fiesta popular, genuina y nuestra.

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