Los "padres virtuales" de Internet

Por: Ricardo Roa

No es novedad que la revolución Internet, con su traza de "un antes y un después" en nuestras vidas, es imparable. Un estudio de Cartoon Network a tres mil chicos argentinos de 6 a 15 años, de las clases alta y media alta, dice que 4 de cada 10 de ellos tienen Internet en su cuarto, en tanto 7 de cada 10 también disponen allí de un televisor

Otro reciente relevamiento, éste de Google para América latina, nos informa que en nuestro país el 89% utiliza la Red para comunicarse y, dentro de este segmento, 94% usa la vía del e-mail.

Hace 50 años la televisión empezó a sacar a los chicos de la calle. A los chicos con techo y familia propios, aclaremos, porque otros fueron quedando a la intemperie para siempre. Y ahora Internet insinúa aislar a los chicos del contexto familar. La TV impulsaba un ritual compartido, donde cena y tele constituían un espacio de encuentro familiar. No fue mejor aquello que esto. Sólo fue diferente: la realidad que construyó la tele fue acotada, la de Internet, en su virtualidad, no tiene límites.

El límite deben ponerlo los padres.

No los padres compinches que se desentienden de la palabra "no", porque sienten que sus hijos están seguros en la virtualidad del cuarto privado antes que "afuera", donde los peligros que acechan son "reales". Giovanni Sartori, en su conocido ensayo "Homo videns, la sociedad teledirigida" afirma que esta nueva forma de civilización puede atrofiar la capacidad de entender, esencial en los humanos. Y allí los "padres virtuales" tienen mucha responsabilidad. Internet nos comunica y es bienvenida, pero no mejora los vínculos y, como la tele, entretiene pero no educa. En esa tarea padres y docentes siguen siendo más necesarios que cualquier "www...com"

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