Padres argentinos para chicos haitianos

Padres argentinos para chicos haitianos
Muchos se presentaron ante la embajada de Haití y otros pidieron asesoramiento a la ONG Adoptar un Ángel. La Unicef lo desaconseja porque puede fomentar el trafico de menores. El terremoto dejó miles de huérfanos.
El brutal terremoto que azotó a la población haitiana diez días atrás generó que más de 500 argentinos manifestaran su voluntad de adoptar a los menores que quedaron huérfanos y desamparados entre los escombros del país más pobre de América.

"En estos días recibí cerca de 400 e-mails de gente que pregunta cómo hacer para adoptar a esos chicos. Lo que se ve en televisión es desesperante", dijo a Crítica de la Argentina Karina Klink, mamá de Kenson, un nene haitiano al que adoptó en 2007.

Klink es responsable de la página web Adoptar un Ángel, el único sitio web argentino donde se plantean casos de adopciones internacionales. En el mismo sentido, el ministro consejero de la embajada de Haití en la Argentina, Jean Augustave, reconoció haber recibido más de un centenar de consultas sobre la posibilidad de adopción de niños haitianos.

La Asociación de Residentes Haitianos en la Argentina calificó de "positiva" la posibilidad de que comiencen nuevos procesos de adopción de los menores que están indefensos en su país, ya que miles de ellos quedaron sin ningún familiar que los pueda contener. Para ello, la asociación solicitó la colaboración de la Cancillería argentina y sugirió que las gestiones para las adopciones se realicen en ese organismo nacional.

Tras conocerse la cantidad de voluntarios por adoptar, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió una advertencia: fomentar las adopciones en Haití podría ser la peor solución para esos niños.

Según el organismo, los llamamientos internacionales para adoptarlos puede causar que algunas familias sin recursos abandonen a sus hijos en los refugios y así se genere un negocio para el crimen organizado. Por eso, Unicef aseguró que la adopción debe ser el último recurso para solucionar la situación de los niños afectados por el terremoto.

Andrés Franco, representante de Unicef Argentina, explicó: "Se trata de un punto muy sensible, en el cual siempre debe primar el interés superior de estos niños que han sido separados de sus familias. Nosotros estamos trabajando para identificarlos, visitando hospitales y calles, y los llevamos a lugares de resguardo para evitar que sean traficados".

Además, Franco detalló que, una vez que los chicos tienen un refugio, el paso fundamental es buscar a sus familiares. "Ese proceso lleva un tiempo mayor. Hay brigadas policiales establecidas para proteger a estos niños y niñas, con un despliegue en el aeropuerto y en la frontera", precisó.

La de Unicef no es la única traba con la que se encuentran los voluntarios adoptadores. El principal obstáculo en este momento es la ley de adopción internacional, que impide que se puedan tramitar solicitudes en caso de conflicto bélico o de catástrofe natural. Hasta que el país no tenga una autoridad específica que controle la adopción, o hasta que no se den las garantías adecuadas para ello y no se respete el interés del menor, las adopciones quedan suspendidas, a menos que se hubieran gestionado antes del terremoto. La norma se basa en la dificultad que existe a la hora de verificar la situación personal y familiar de aquellos niños que parecen desamparados.

"Hemos solicitado la lista exacta de los trámites que ya habían sido surtidos antes de esta tragedia. Esos procedimientos se están verificando. La situación de esos niños es diferente de la de quienes fueron separados de sus familias a causa del terremoto", concluyó el representante de Unicef.

"Para llevar a cabo una adopción, es indispensable que exista una seguridad jurídica en el país. Hay que hacer una investigación seria y, para ello, es necesario reconstruir el país y su administración", analizó el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (Adecop), Miguel Góngora.

OTROS ARGUMENTOS. "La mayoría de las personas que me escribieron para adoptar, lo que quieren es ayudar a los chicos haitianos. Me pone feliz que haya tanto espíritu para colaborar, pero les respondí que un hijo es para toda la vida, no es objeto de caridad", advirtió Karina Klink, de Adoptar un Ángel. "A cada uno de ellos le debe pasar como a mí: la realidad de esos chicos es un puñal que te clavan en el pecho. Pero eso no implica asumir la responsabilidad de adoptar un nene como colaboración. Adoptar es darle una familia a un niño, que es mejor que un niño para una familia", analizó.

LA LEY. Ninguna ley argentina prohíbe la adopción de niños en el extranjero. Los interesados deben asesorarse con organismos que trabajan en adopción internacional y se conectan con los orfanatos de cada lugar, siempre fuera del ámbito de la embajada. Lo que sí se concreta en ese edificio es la legalización de la documentación. El trámite se completa cuando un juez extranjero autoriza la adopción del niño y su viaje hacia la Argentina.

La Ley de Adopción, 24.779, indica que "los derechos y deberes del adoptante y del adoptado entre sí se regirán por la ley del domicilio del adoptado al tiempo de la adopción, cuando ésta hubiera sido conferida en el extranjero".

Cuando la Argentina ratificó la Convención de los Derechos del Niño, se abstuvo en el caso del artículo 21 por limitaciones en la seguridad interna del país. Las autoridades argentinas entendieron que, para evitar el tráfico de menores a través de la adopción internacional, era necesario un riguroso régimen de control interno y que la Argentina todavía no estaba preparada para eso.

Quienes en el momento del terremoto estaban a punto de finalizar su trámite de adopción, también están en problemas: en la tragedia del 12 de enero falleció la persona encargada de firmar los permisos para que los menores puedan salir de la isla.

Tal es el caso de Mabel García, una cantante lírica radicada en Corea del Sur, que no puede dormir hace una semana a la espera de información sobre su hijo, un niño haitiano de tres años, que sobrevivió al terrible sismo. García está intentando acelerar el trámite de adopción y solicita que el gobierno argentino le asegure que su abogada será escoltada por los Cascos Azules cuando vaya a buscar al niño al orfanato y lo lleve hacia el aeropuerto.

Después del terremoto, países como Francia, Holanda y los Estados Unidos decidieron acelerar las adopciones que ya estaban en curso porque ahí las entidades encargadas de esos trámites trabajan juntamente con sus gobiernos. Por eso, un total de 159 chicos fueron evacuados de Puerto Príncipe y ya viajaron hacia esas zonas para encontrarse con sus nuevas familias.

OPINIÓN

"Es lo mejor para ellos"

Sara Zusman de Arbiser*

Si existe la posibilidad de adopción, siempre que sea con un asesoramiento serio, me parece lo mejor. Por supuesto que los niños adoptados van a sufrir el desarraigo de su familia pero así se les salvaría la vida. Esto también ocurre en el interior cuando los padres no tienen recursos para darles de comer a sus hijos. Se les genera cierto traumatismo al separarlos de su ambiente pero eso se puede trabajar empezando por no esconderles la verdad.

Hay que decirles que sus padres hicieron todo lo posible para cuidarlos pero que se vieron obligados a encontrar un modo de darles una vida mejor. Que la gente quiera adoptar a esos chicos es una obra de bien, es un acto de solidaridad. Se trata de salvarles la vida y que no se enfermen, en medio de tanto hambre, epidemias y casas cayéndose, una al lado de la otra.

Me hace acordar a aquellos chicos dados en adopción en la época previa al Holocausto porque sus padres veían el desastre que se venía. Las dos historias tienen en común cierto caos.

*Médica psicoanalista, miembro de APA.

OPINIÓN

"No hay que ir a quitar chicos"

Julio César Ruiz*

Es comprensible la actitud que tienen los aspirantes a adoptar. Esto no solamente ocurre hoy tras el terremoto en Haití, sino que pasó en el último tsunami y en cada desastre mundial.

Pero no se pueden manotear criaturas en un país que acaba de sufrir una catástrofe cuando no se sabe todavía si esos chicos perdieron o no a sus familiares. Los que lo hacen parecen buitres.

La adopción en la Argentina lleva a que mucha gente de bien se angustie de modo tal de involucrarse en muchos casos en el tráfico de bebés porque consideran que un hijo les completa la vida. No se puede hacer adoptar por una cuestión de humanidad.

Eso les puede crear un trauma a esos chicos, en medio de semejante drama.

Estoy de acuerdo con la ley: hay que esperar que el país se ordene y recién ahí ver cuáles de esos chicos sí pueden ser dados legalmente en adopción. Vayamos a Haití a dar una mano, pero no a quitar a los chicos.

*Titular de la Fundación Adoptar.

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