Pacto para que las elecciones no alteren el plan económico de Brasil

Las grandes empresas brasileñas y las multinacionales acordaron con el gobierno una "agenda positiva" para asegurarse que el debate electoral no toque el modelo actual y sólo se aboque a mejorarlo. Para 2010, se estima 6% de crecimiento.
El empresariado brasileño no quiere cambios en el rumbo económico y está dispuesto a respaldar un pacto "por la agenda positiva" con el gobierno de Lula da Silva para evitar que las elecciones presidenciales, en octubre de este año, interfieran en el crecimiento del país.

Más de 300 empresarios, convocados por el Grupo de Líderes Empresariales (LIDE), acudieron ayer a una cita con el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, en San Pablo.

Para tener una idea, sólo se pueden asociar a este club empresas locales y multinacionales que facturen más de 100 millones de dólares al año.

Las intervenciones privadas revelaron que los capitanes de la economía brasileña y los CEO de las multinacionales quieren asegurarse que el debate electoral no toque el modelo actual y se centre en propuestas innovadoras de cómo mejorarlo.

Admitieron que el equipo económico brasileño, el tándem Mantega-Meirelles, sacó al país de la crisis mundial en tiempo récord. Así lo afirmaron Abilio Diniz, dueño del Grupo Pan de Azúcar; Ivan Zurita, presidente de Nestlé; Kees Kruythoff (de Unilever); José Drumond, CEO de la fabricante mundial de electrodomésticos Whirpool y Paulo Nigro, titular de la multinacional de origen sueco Tetra Pak. Concordaron con las declaraciones de Mantega quien convocó a "blindar la economía en este año electoral".

Según Diniz, "hace un año nos reunimos en el peor momento de la crisis. Y fue extraordinario que Lula haya percibido que de la crisis debía salirse con la activación del consumo de los brasileños de las clases C, D y E".

El empresario contó que el presidente brasileño le dijo entonces: "Abilio, tenemos que estimular la demanda. Hay que evitar que las personas posterguen sus compras por miedo a perder el empleo".

Sostuvo, también, que las casi 600 firmas que integran LIDE asumieron ese compromiso: "No tengo dudas de que la acción del presidente, de Meirelles y de Mantega permitió que Brasil saliera del pozo mucho mejor que el resto del mundo". En su charla con los empresarios, presenciada por este diario, Mantega comentó que el gobierno prevé para 2010 un crecimiento de entre 5 y 5,5%. El mercado ya arriesga más: 6%. Y el FMI calcula algo menos, 4,8%. Los empresarios estiman que Brasil será la quinta potencia mundial en 2014.

En verdad, Brasil vivió un momento peligroso en el primer semestre de 2009. Y eso se reflejó en la caída del PBI industrial: acusó una retracción de 7,4% el año pasado.

Como apuntó ayer el Instituto Brasileño de Estadística y Censos (IBGE) fue la desaceleración más acentuada desde 1990. Pero el organismo oficial indicó que el resultado se debió a las graves pérdidas del primer semestre del año pasado y fue resultado de la violenta crisis financiera mundial.

Ya en el tercer trimestre la industria volvió a expandirse con un aumento de actividad de 5,8% y en el cuarto (noviembre-diciembre) el crecimiento alcanzó a 18,9%.

Mantega comentó hace un año que, también en una reunión del Grupo de Líderes Empresariales, "establecimos un pacto de confianza. Discutimos, en este mismo foro, actitudes positivas para enfrentar la crisis" y agregó: "Quiero agradecer a los empresarios que mantuvieron los empleos y las inversiones y a la población que mantuvo un consumo regular".

Según dijo ayer Lula da Silva, Brasil ya entró en "un ciclo duradero de desarrollo económico y social". En su último mensaje al Congreso, dado que dejará el cargo el 1º de enero de 2011, defendió la estrategia de su gobierno que permitió "seguir generando trabajo y renta y reduciendo el abismo social" mientras las potencias industriales entraban en recesión y perdían puestos de trabajo.

Los dirigentes de las multinacionales con inversiones en Brasil concordaron. "En el ambiente negativo (de la crisis mundial) sobresalió la decisión emprendedora de los brasileños".

"Logramos enfrentar la crisis y los resultados hoy son altamente favorables" subrayó Zurita, el CEO de Nestlé. Y destacó un dato: "El 82% del consumo de alimentos procede hoy de las clase C, D y E", gracias a los subsidios conocidos como "beca familia" del gobierno federal y de un salario mínimo de 310 dólares. El de Unilever reveló que Brasil representó para el grupo, en medio de un año crítico, la segunda facturación mundial. Para Nestlé fue la tercera .

Comentá la nota