Pacto opositor para limitar al kirchnerismo en el Congreso

Una decena de bloques de diputados se unió para alcanzar la mayoría en todas las comisiones
Después de febriles negociaciones reservadas, la oposición concretó en las últimas horas un principio de acuerdo para despojar al oficialismo del control efectivo de la Cámara de Diputados a partir del 10 del mes próximo. Su objetivo prioritario será asegurarse el manejo de las comisiones y de las vicepresidencias del cuerpo y, para ello, confían en que contarán con una mayoría que oscila entre los 135 y los 138 votos.

En este acuerdo participa buena parte del arco opositor: la UCR, el PJ disidente, Pro, la Coalición Cívica, el Partido Socialista, Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad (SI), el Frente Cívico (Luis Juez), el Partido Liberal de Corrientes y Diálogo por Buenos Aires. Posiblemente, se sume también Libres del Sur. El siguiente paso en la estrategia opositora será una reunión, pasado mañana, por la noche, de todos los jefes de bloque para cerrar filas. Luego convocará al oficialismo a una reunión, el día siguiente, para intentar llegar a un "acuerdo civilizado" que evite una pelea directa en la sesión preparatoria del jueves, cuando se dirima la discusión.

Ese día asumirán los 127 diputados elegidos el 28 de junio pasado y la oposición quiere aprovechar ese primer ámbito de mayoría opositora para asegurarse el dominio de las comisiones de la cámara.

"Nosotros tenemos el mandato del voto popular de ejercer más control sobre esta gestión. Está probado que en este gobierno, sin mayoría en las comisiones, la oposición no puede controlar y el oficialismo vulnera todas las formas parlamentarias", justificó el jefe del bloque de la UCR, Oscar Aguad.

Muy ofuscado, el diputado Agustín Rossi, jefe de bloque oficialista, le retruca: "Somos un oficialismo que tiene la responsabilidad de gobernar por dos años. Somos la primera minoría y, con nuestros aliados, tenemos plena legitimidad para reclamar que las comisiones clave, como Presupuesto y Hacienda, que tienen que ver con la gobernabilidad del país, tengan mayoría oficialista".

Ambas partes se enfrentarán, de no mediar un acuerdo previo, en el recinto, en una sesión que promete ser por demás caldeada.

El reglamento de la Cámara no es preciso sobre la manera en que debería ser resuelta la integración de las comisiones: aunque sugiere que debería respetarse la proporción de los bloques, lo deja librado a las negociaciones políticas (ver aparte).

En la sesión preparatoria del jueves la oposición se verá las caras nada menos que con el ex presidente Néstor Kirchner, una de las figuras que jurará como diputado y que ya anticipó que no será un testigo pasivo de la confrontación. Muy por el contrario.

"Hay que llegar como sea a los 129 votos; si lo alcanzamos, nos quedamos con todo", fue la orden que impartió a los suyos. Rossi, junto a sus laderas Patricia Fadel y Patricia Vaca Narvaja se abocaron a la frenética tarea de reunir voto a voto; saben que para ello cuentan a su favor con el poder del Estado.

"No estamos tan lejos, puede haber sorpresas", anticipan, enigmáticos.

También durante la sesión preparatoria se deben elegir las nuevas autoridades de la Cámara baja. A priori, la oposición no se opondría a que el oficialista Eduardo Fellner continúe como presidente del cuerpo (la tradición parlamentaria indica que la primera minoría ocupa ese lugar), salvo que el oficialismo apele a "maniobras non sanctas" para imponer su criterio de preservar su dominio absoluto sobre el Congreso.

En rigor, en la oposición hubo opiniones encontradas sobre qué sector, si el oficialismo o la oposición, debe ocupar la presidencia de la Cámara baja.

Sectores del PJ disidente, de la UCR y de Pro alientan ese cargo para un opositor -proponían, incluso, al radical Ricardo Alfonsín-, con el argumento de que la oposición no puede ser concesiva con un kirchnerismo que demostró haber vulnerado todos los límites y códigos legislativos en los últimos seis años.

Sin embargo, esta postura se topa con el rechazo tajante de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, de Proyecto Sur (de Pino Solanas), el bloque SI (ex ARI) y el socialismo, que no quieren quedar asociados a ninguna maniobra que "atente contra la gobernabilidad".

Votos escasos

Sin el apoyo de la centroizquierda, la oposición más crítica carece de los votos suficientes para consumar su jugada de máxima.

Por eso el acuerdo opositor sólo abarca las vicepresidencias y la mayoría en la integración de las comisiones.

La centroizquierda demostró ser, otra vez, el fiel de la balanza en el equilibrio de fuerzas de la Cámara de Diputados: en esta feroz disputa por los espacios de poder no se plegará al oficialismo (al que acompañó estos últimos años en votaciones decisivas), pero mira con bastante recelo y desconfianza a sus socios opositores.

"Nosotros buscamos un acuerdo que refleje en el Parlamento lo que la gente votó el 28 de junio, pero vemos que hay gente (en la oposición) que busca la confrontación de una manera irresponsable. A eso no nos vamos a prestar", advirtió Eduardo Macaluse (SI). Claudio Lozano, de Proyecto Sur, coincidió en los argumentos.

En principio, aparece ajeno a esa estrategia opositora el bloque bonaerense que conducirá el saliente intendente de Morón, Martín Sabbatella.

El reglamento

ARTICULO 29

Las comisiones

"En las sesiones preparatorias correspondientes a los años de renovación de la Cámara, ésta, por sí o delegando la facultad en el Presidente, nombrará las comisiones permanentes."

ARTICULO 105

El reparto

"La designación de los Diputados que integrarán las comisiones permanentes o especiales se hará, en lo posible, en forma que los sectores políticos estén representados en la misma proporción que en el seno de la Cámara."

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