El pacto del no olivo

El pacto del no olivo
Después de aceptar que pensó en renunciar, Pipo se reunió con los máximos dirigentes y los líderes del plantel. Ahí escuchó la opinión de los jugadores y consensuaron unión para salir adelante. Gimnasia es la primera prueba.
Mejor, vamos a reunirnos todos y así quedan todas las cosas claras". Corría la noche de un lunes de incertidumbre en el Monumental cuando un grupo de dirigentes se reunió con Ortega, Gallardo y Almeyda para preguntarles qué pensaban de Gorosito. El trío más experimentado del plantel respaldó al DT y condenó a Fa- bbiani. Pero no fueron todos elogios para Pipo, también hubo algunas "cositas" que prefirieron decírselas en la cara y con los directivos como testigos. Por eso ayer por la tardecita hubo una nueva cumbre en el estadio entre las famosas tres patas: los líderes del plantel, los dirigentes -Aguilar, Israel, Díaz, Macchi y Cuiña- y el entrenador. El verdadero pacto del (no) Olivo para que el DT pueda mantenerse en Núñez hasta diciembre. ¿Hasta diciembre? Es la intención, aunque si los resultados no mejoran, nadie garantiza cuál será la fecha de vencimiento.

A diferencia de lo que pasó por el sur de la Capital, en el Monumental no hubo ningún manager que desmintiera renuncias. "Cuando no se dan los resultados, principalmente por no jugar bien y quedar afuera de la Sudamericana, se te cruza por la cabeza renunciar", aceptó Gorosito al mediodía. "Pero el apoyo incondicional de los jugadores y los dirigentes me hicieron rever un montón de situaciones. Lo más fácil hubiera sido irme, dejarle el problema a los jugadores, a los dirigentes y al que viniera, sacarme la responsabilidad de encima y que no me insulten. Lo más difícil es quedarnos y dar vuelta esta situación", explicó tal como le había dicho a Aguilar un día antes y como Olé reveló ayer.

Pipo aclaró que no se queda por la plata ("Gracias a Dios, hoy no necesito un trabajo para vivir") sino que lo hace por el "compromiso asumido" con los dirigentes que en dos meses dejarán de conducir el club, esos mismos con los que se reunió varias horas más tarde. El respaldo dirigencial parte principalmente de Aguilar y sus más cercanos. El resto de la CD, sin tanto peso en las decisiones, ya se expresó cuando pidió la cabeza del técnico tras la derrota de la 1ª fecha ante Banfield. El plantel, al que no le llega el mensaje de Gorosito según él mismo reconoció, también le dio su apoyo, aunque Ortega, Gallardo y Almeyda le marcaron algunos puntos en los que no están tan conformes, pero se guardaron otros tantos. Por ejemplo, ciertas decisiones del DT que confunden al grupo y le restan confianza (como sacar y poner jugadores sin un hilo conductor) y la necesidad de profundizar algunos trabajos específicos sobre los reiterados errores que comete el equipo. Eso sí, todos estuvieron de acuerdo en que un cambio de mando no sería la solución y cada parte hizo una autocrítica y asumió responsabilidades.

Más allá de los planteos que no son nuevos pero que se blanquearon anoche, la conclusión fue poner las tres patas a la misma altura para que la mesa deje de tambalear. "La responsabilidad es de todos", había manifestado Pipo en la conferencia de prensa, donde no quiso quejarse por el plantel que le quedó tras la venta de Falcao y las incorporaciones de Paniagua, Cohene, Almeyda y Navarro. "Me quedé y ahora no hay pataleo. Si no, me hubiera ido antes", reconoció de la misma manera que aceptó que si no estuvieran las elecciones de diciembre "hubiese analizado muchísimo más" la posibilidad de renunciar.

Así, Gorosito le puso el hombro al grupo de dirigentes que lo contrató a fines del año pasado: "Si me iba le iba a hacer mucho daño al club porque hubieran tenido que salir apurados a contratar un nuevo entrenador". Los jugadores se sumaron a la causa y apuestan por una rápida recuperación. Y los dirigentes esperan que con ese acuerdo transcurran sus últimos dos meses sin tantas tormentas. "Tenemos la entereza suficiente para hacer lo imposible y revertir la situación. Yo no soné con esto, pero es el papel que me toca jugar", piensa con crudeza Pipo, el que se sumó al pacto para que no le den el olivo...

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