Pacto Juez-La Voz y la libre prensa

Como en pleno auge del destape, Juez y La Voz decidieron dejar al desnudo el pacto que los une. Si alguna vez intentaron disimular, sin éxito, la estrechez de sus vínculos, ahora ya no lo hacen.
A cambio de renovada impunidad periodística en los medios que el Grupo Clarín controla en Córdoba, Juez prometió alinear a sus representantes en el Congreso detrás del objetivo de máxima de impedir una nueva ley de medios. A cambio ya recibió favores.

La norma, que ya se debate en Diputados, fija límites a la concentración monopólica y La Voz teme que su posición dominante en el mercado local sea puesta en riesgo. Ese fue el motivo que llevó al centenario matutino a renovar su pacto con el líder del Frente Cívico bajo la promesa de protección y promoción a cambio de votos en diputados y senadores.

Es tan evidente el pacto de impunidad periodística que La Voz garantizó a Juez que el diario no tiene empacho en mentir o tergiversar la realidad para cumplir con lo acordado. Es tan conocida la soberbia de La Voz que supone que una mentira adquiere categoría de verdad revelada por el sólo hecho de ser publicada en sus páginas.

Es bueno reconocer en este caso que todas las pruebas de amor y felpudismo que Juez brindó a La Voz cuando era intendente están siendo recompensadas ahora con la nueva versión de un pacto que incluye un desopilante capítulo de periodismo servil del que vamos a exhibir una muestra elocuente y categórica. Veamos:

En su edición de ayer, el diario de Clarín informó acerca del sobreseimiento de Juez en la causa en la que el ex intendente había sido imputado por defraudación calificada reiterada en perjuicio del Estado provincial. Gustavo Reinaldi, el juez que lo sobreseyó, dejó claro en su fallo que la decisión fue tomada porque operó la prescripción de la causa. Es decir que Juez se benefició por la lentitud de la Justicia que dejó vencer los plazos para elevar el caso a juicio. En los fundamentos del fallo Reinaldi sintetizó una serie de casos en los que quedaba suficientemente claro que mientras Juez se desempeñó como director de Vialidad primero y como fiscal Anticorrupción después, cobró bajo declaración jurada una bonificación por dedicación exclusiva cuando en realidad pasaba muchas de sus mañanas defendiendo delincuentes y homicidas en Tribunales. Esto quiere decir que de haberse realizado el juicio lo más probable es que Juez hubiera sido condenado. Pero por misteriosas razones que sólo la Justicia podría explicar el juicio nunca se realizó y la prescripción benefició a Juez. El ex intendente perdió así la oportunidad de demostrar su promocionada conducta transparente y la Justicia dejó pasar su chance de probar que no le tiene miedo la filosa lengua del senador electo.

Lo sorprendente es que La Voz aprovechó la noticia para presentar a Juez como víctima de una conspiración política cuando en realidad lo único que no quedó claro por el frustrado juicio es por qué el senador electo defendía delincuentes y homicidas cuando había prometido, bajo juramento, trabajar en forma exclusiva para el Estado provincial y cobraba por ello.

Miente La Voz cuando asegura que lo que se le cuestionaba a Juez era la incompatibilidad entre su cargo provincial y el ejercicio de la profesión como abogado en forma simultánea. De no haber cobrado la bonificación por exclusividad, el trabajo de Juez como funcionario provincial y el simultáneo ejercicio de la abogacía no hubieran constituido delito alguno. Pero fue el propio Juez quien personalmente había declarado bajo juramento que dedicaría todo su tiempo a la provincia para cobrar por ello el plus correspondiente. Nada de eso analizó La Voz y para dar cumplimiento al pacto presentó al ex intendente como la víctima de una conspiración política. A tal punto llega el cinismo que Juez pretende ahora demandar al Estado por daño moral cuando el expediente que no llegó a juicio está plagado de documentos que prueban que el autodenominado campeón de la honestidad tiene grandes manchas en su currículum que la objetividad e independencia periodística de La Voz se niega a ver.

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