Un pacto hecho añicos

Cuando entregó el bastón de mando, aquel soleado mediodía del 10 de diciembre de 2007, José Manuel de la Sota dijo que no opinaría sobre la gestión de su sucesor, el también peronista Juan Schiaretti.
El entonces flamante habitante de la Casa de las Tejas también prometió que miraría hacia adelante y que no ahondaría sobre el gobierno anterior, del cual fue vicegobernador.

Menos de dos años después, aquel pacto se rompió.

Los delasotistas prendieron luces de alerta el año pasado, cuando Schiaretti, presionado por el Gobierno nacional, impulsó un recorte en las jubilaciones provinciales.

Aunque de manera velada, los funcionarios provinciales achacaron a De la Sota supuesto "desmanejo" en la Caja de Jubilaciones de la Provincia.

Algunos legisladores provinciales delasotistas aprobaron, con reproches por lo bajo, aquella iniciativa del gobernador.

Al parecer, la gota que rebasó el vaso de la paciencia de los dirigentes que se mantienen fieles al ex gobernador fueron las opiniones de la esposa de Schiaretti, la secretaria de Inclusión Social, Alejandra Vigo. Días pasados, la funcionaria cuestionó el plan barrios-ciudades, uno de los íconos de la gestión delasotista.

A Schiaretti y De la Sota los distanció la estrategia electoral para los comicios legislativos de junio pasado. Luego, la interna peronista provincial y la relación con los Kirchner. Ahora, aparecen diferencias por el manejo del plan del fuego. De la Sota alertó sobre la falta de inversión para equipar a los bomberos, en una columna en el diario Puntal, de Río Cuarto.

Todo parece indicar que las diferencias se profundizarán y de aquel pacto sólo quedarán añicos.

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