Pablo Olveira: "Las grandes cadenas son zánganos que vienen a llevarse la plata"

-¿Cómo va el tratamiento de la ordenanza de superficies comerciales?
-Nosotros apuntamos más a prevenirnos de la llegada de grandes cadenas, más allá del tema de las superficies. De hecho, hoy las cadenas están desarrollando estrategias para adaptarse a las limitaciones por superficie que establecieron algunos municipios. Van mutando, e implantan el mismo perfil comercial que ya tienen pero en superficies menores; ya existen el "Vea exprés", el "Carrefour exprés"… así que la limitación no puede venir solamente por ahí. Pero además hay otras cadenas que la limitación actual no comprende; cadenas de ferreterías, de tienda de ropa, de disquerías, de computación. Hoy en Cañuelas hay que tratar de ir frenando eso.

-¿En qué fundamentan su posición?

-No es que buscamos monopolizar el mercado. Peleamos por el comerciante local porque las cadenas se instalan con herramientas que para el comercio local son inaccesibles, y eso es competencia desleal. Tienen grandísimas ventajas en la faz crediticia, tienen acuerdos con las tarjetas de crédito a los que nosotros no podríamos acceder ni aunque nos uniéramos todos los comerciantes de Cañuelas. A eso hay que sumarle la publicidad, el acceso a créditos para ellos mismos imposibles para nosotros, exenciones impositivas, entre otras. Las presiones que ejercen las grandes cadenas sobre los proveedores son enormes, compran mucho más barato y el proveedor después quiere recuperar esas pérdidas con el comercio mediano o chico.

-¿Hay conciencia entre todos los comerciantes locales sobre este peligro?

-Lo que pasa es que el debate que se planteó siempre en Cañuelas fue el de las superficies. Y esa no es la solución definitiva del problema, porque incluso limita también al comerciante local. El eje del problema es ver de qué forma protegerse ante estas cadenas, que tienen una metodología depredadora. Llegan, bajan los precios, hacen una suerte de dumping interno, destruyen los comercios de los alrededores y después se dedican a recuperar el dinero. Los comerciantes locales opinan todos lo mismo sobre las grandes cadenas, porque no es una opinión, es una realidad. Hicimos encuestas en las cuales se nota que el comerciante no tiene problemas con la posibilitar de permitir comercios de superficies mayores, el temor pasa por las grandes cadenas. Al menos en este contexto, de 50 mil habitantes. Cuando haya 150 mil es otra cosa.

-¿Qué consecuencias puede tener para el partido la apertura a grandes cadenas?

-Si hoy le seguimos sumando cadenas comerciales a Cañuelas, las consecuencias van a ser nefastas para el emprendedor local. Y no hay que olvidarse que el comercio es el mayor empleador del circuito financiero local, y el que más aporta a las arcas municipales. Yo creo que las autoridades en este contexto deberían cuidar al comercio local. Hay muchos ejemplos de gobiernos locales que están tratando de defender a su sector comercial. Últimamente se ha hablado del caso de Chivilcoy, que intenta una modalidad muy restrictiva. Hay que ver si es o no la metodología más adecuada, pero muestra que hay preocupación en estos temas.

-El argumento más fuerte de quienes reclaman una apertura total es anteponer los derechos del consumidor. La sensación es que la gente no percibe que quizá estos emprendimientos no afectan solamente al comerciante…

-Sí, es cierto. Por eso vamos a iniciar una campaña de concientización ciudadana. La llegada de las cadenas, aunque no parezca, perjudica a todo el mundo. Lo que hay es un espejismo, porque estas cadenas no traen beneficios. Los precios no son muy diferentes a los del comercio local, su sistema de oferta es engañoso, generalmente hay algunos productos en oferta y el resto están más caros. Tampoco generan mano de obra, porque por cada empleo que ofrecen se pierden siete en otro lado. Y sus empleados trabajan en condiciones casi esclavas. Tienen francos rotativos, trabajan sábados, domingos y feriados, cobran lo mismo que los empleados de los comercios locales pese a que la ganancia de las cadenas es mucho más grande. Nuestros empleados, en cambio, son nuestros amigos. Ellos son economías dedicadas a reproducir dinero.

-Hay que sumar que "secan" la plaza.

-Eso es fundamental. El circuito financiero se corta. Nosotros consumimos entre nosotros, ellos vienen, ganan el dinero y se lo llevan. Y ni siquiera al plomero local contratan. Cualquier comercio que se instala acá contrata desde el arquitecto hasta el albañil, el electricista, el pintor… ellos vienen con un sistema armado, un mecanismo que traen. Ni siquiera compran acá los materiales de construcción. Son zánganos que vienen solamente a sacar el dinero del circuito y llevárselo.

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