Pablo Díaz Cisneros reconoce una "crisis de credibilidad" en la dirigencia política y sindical

El líder de los trabajadores de la salud hizo su análisis del reciente conflicto. Sin eufemismos, aludió a la postura del Estado municipal y a la interna sindical. Cómo sigue la lucha.
A pocos días de bajado el telón de un nuevo conflicto entre los municipales y el Gobierno comunal, el doctor Pablo Díaz Cisneros hizo ante El Eco de Tandil un repaso de lo sucedido. Sin rodeos, el titular de la Cicop analizó que se atraviesa una "crisis de credibilidad", que afecta tanto a la dirigencia política como sindical.

Para el profesional, el Ejecutivo se aprovechó, lisa y llanamente, de las necesidades de la gente, lo que alentó enojos y divisiones.

Animos caldeados

-¿Cómo quedó la situación, sobre todo los ánimos de la gente que representa, luego de las controvertidas asambleas del viernes?

-Nosotros fuimos todos juntos en este reclamo, ya que las anteriores demandas no habían sido satisfechas. La intención era llevarlo adelante juntos y cerrarlo juntos, por eso en nuestra asamblea, cuando rechazamos las cuatro propuestas del Ejecutivo por insuficientes, decidimos actuar orgánicamente y acatar la voluntad de la mayoría de los trabajadores municipales. Como somos dos gremios distintos, con sus estatutos y sus afiliados, no podíamos votar en una sola asamblea, por eso decidimos de esta manera.

-Pero esa decisión hizo que los trabajadores de la salud quedaran atados al compromiso asumido con los municipales. Porque la Cicop rechazó la oferta, y el STMT, aunque ajustadamente, la aceptó...

-Claro, pero en realidad la elección de los municipales estuvo muy reñida. Esto quiere decir que a ellos les costó mucho esa diferencia del sí. Lo que analizamos con (Roberto) Martínez Lastra es que la gente que votó por el sí tampoco está conforme. La interpretación es que lo que ganó es la necesidad de la gente; por mínimo que fuera el aumento, lo votó. Pero eso no significa que haya quedado conforme, porque necesita más. Yo lo interpretaría como usted si la aceptación de los municipales hubiera sido abrumadora, pero no fue así. Incluso se sabe que en una votación por asamblea sólo participan los afiliados.

La jugada del Ejecutivo

-Son las reglas de juego...

-Claro, pero estos momentos de tanta crisis, en los que las necesidades nos juegan esta pasada y hacen que termine ganando una propuesta que hace que mucha gente se enoje, suceden porque está todo mal. Evidentemente lo ofrecido por el Gobierno municipal no satisface, pero hay gente que dice: ‘Terminemos con este conflicto, necesitamos la plata ya’.

-¿Considera entonces que el Gobierno le sacó provecho o tajada a las necesidades de la gente?

-Creo que sí, sí. Ellos van a decir que hicieron el máximo esfuerzo posible; respeto que digan eso, pero evidentemente les ha venido bien la gran necesidad de la gente, que por poca diferencia aceptó la propuesta.

Fisuras y crisis

-Usted ha reconocido que se trata de un ‘escenario complicado’. Ahora bien, desde el plano sindical se han vuelto a poner sobre el tapete fisuras o diferencias con la conducción. Incluso se han dado complejas oscilaciones no sólo en la cúpula sino también en las bases...

-Lo que pasa es que las bases oscilan porque no encuentran respuestas. Y no es que uno no encuentra respuestas porque no conoce el problema, las respuestas no están porque falta lo principal, que son los recursos en forma fluida para que se puedan otorgar y la discusión salarial sea más flexible. Y algo que es importante y me gustaría mencionar con total claridad: El problema de todo está en la credibilidad, no sólo en la de uno como dirigente sindical, sino en la credibilidad hacia nuestros gobernantes. Hay una crisis de credibilidad hacia nuestros gobernantes, que se ve tanto a nivel nacional como provincial. Y en el caso de los trabajadores municipales de Tandil, -no menciono al resto de la gente de la ciudad porque puede tener otra óptica- hacia el Gobierno municipal. Esto genera incertidumbre, rechazo y movida.

-Pero esta crisis de credibilidad se traslada también a las dirigencias gremiales...

-Sí, porque la gente no ve resueltos sus problemas. Entonces busca cualquier canal para ver si puede mejorar.

Para elegir otros dirigentes habrá oportunidad, democráticamente, como se debe. Pero mientras tanto hay que sostener a la dirigencia, y las bases deben acercarle propuestas para proceder orgánicamente, que es un poco lo que ha pasado en este caso. Lo que sucede que al haber elecciones tan ajustadas -se definió por 11 votos-, la gente se va disconforme.

Una aclaración

-Me quedó una duda: El jueves, en Trabajo, en principio la cúpula sindical rechazó las tres propuestas del Ejecutivo, pero luego aceptó llevarlas a asamblea. Salud se mantuvo firme y el viernes no aceptó tampoco la cuarta oferta. Ahora, la comisión del STMT, sí. ¿A qué se debió tamaño cambio de opinión, siendo que la cuarta propuesta no modificaba sustancialmente las anteriores?

-Nosotros, en el Ministerio, dijimos que las propuestas eran insuficientes y que las íbamos a rechazar. Cuando estaban escribiendo el acta, decidimos llevar las ofertas a asamblea, pero pidiéndole al Gobierno que mientras tanto trabajara en alguna otra alternativa. Nos fuimos así.

-Insisto, pero el STMT el viernes votó la cuarta propuesta...

-Le repito, son momentos muy difíciles. Mi análisis, esto es una opinión personal, pero hablé con Martínez Lastra y él piensa lo mismo que yo, es que nadie quedó conforme, ni la gente que votó por el sí. En cuanto a la cuarta propuesta, era una suerte de dádiva.

Lo que viene

-Terminado el conflicto puntual, ¿cómo siguen ahora los trabajadores de la salud?

-Por encima del pedido del 33 por ciento que se hizo hace muchos meses y no pasó nada, por encima del 22 por ciento que pide la Cicop en Provincia y tampoco pasó nada, nosotros hicimos un estudio muy minucioso de cómo podemos tener un escalafonamiento acorde al grado de responsabilidad que tenemos. Si esto se lograra, se terminarían los conflictos por lo menos desde el punto de vista de nuestra lucha por los sueldos básicos en salud. El único problema que podría seguir es el de las guardias, porque tenemos inconvenientes para conseguir el recurso humano.

-La última, ¿qué fue de la vida de los 600 pesos que prometió Provincia en tiempos de la Gripe A?

-No pasó nada. Todavía no han llegado. Le hemos pedido al Municipio que se ocupe en reclamarlo. Nosotros creemos que lo justo no es que nos den un premio por el trabajo en la pandemia, sino que nos reescalafonen.

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