Pablo Bruera entre el cielo y el infierno

El intendente de La Plata, Pablo Bruera, está en el cielo cuando, casi por decreto, el ex presidente Néstor Kirchner lo declara afuera del "kirchnerismo" y lo señala, entre otros, como uno de los causantes de la derrota en la provincia de Buenos Aires.
Kirchner sabe que esa declaración es una verdad a medias y un intento de justificar sus propios errores, pero en el afán de sacarse la culpa de encima, la sola mención del tema le da a Bruera una estatura política nacional y provincial inesperada, donde además se lo asocia a Daniel Scioli.

Atentas miradas y llamados de dirigentes nacionales y provinciales, peronistas y de los otros. Menciones en los comentarios políticos de los más importantes medios y lanzamiento de candidaturas anticipadas de muchachos apurados por quedar bien con Pablo, brindan la sensación celestial en el despacho del alcalde platense.

Pero, paradójicamente, Bruera está en el infierno cuando por la misma razón se cortan los fondos nacionales, tan importantes para la obra pública del municipio o para la ayuda social. Para colmo, Kirchner les ordena por separado a Julio Alak y a Carlos Castagneto que "armen" y se preparen para el 2011. La intención es una sola: restarle votos de la misma "bolsa peronista" a Bruera para que no gane. El diablo sonríe.

Pablo Bruera está en el cielo cuando le llevan a su despacho los números que indican un buen apoyo de la comunidad platense para su gestión municipal y para su imagen individual.

Pero está en el infierno cuando se entera de que el representante de Rovag SRL, la empresa que tiene la concesión del Complejo Islas Malvinas, se auto-titula "contador de los Bruera", y el manejo de dicha firma es tan mezquino que termina generando un conflicto colectivo de trabajo con los empleados gastronómicos que allí trabajan, con la difusión y propaganda en contra que la situación provoca. Vale mencionar que pese, a la famosa Gripe A, el Complejo Islas Malvinas fue el único establecimiento municipal que mantuvo sus puertas abiertas siempre. ¿Será por la actividad cultural que allí se desarrolla o por el gran negocio que significa la explotación de ese local?

Pablo Bruera camina sobre el fuego eterno acompañado por su hermano menor cuando estalla el conflicto del Mercado regional. La firma de un contrato con la empresa Smart Bridge SRL, un negocio de 10 millones de pesos anuales, sólo vino a romper el equilibrio interno entre los distintos sectores que allí se desempeñan, y a trasladar en forma violenta el conflicto suscitado al barrio lindante, donde varias familias se disputan la paternidad política y económica.

La incapacidad de los funcionarios municipales intervinientes en el conflicto, desde el (ex) administrador del Mercado Benítez Mendoza hasta el secretario general del municipio, Mario Rodríguez, unida a la avidez y desesperación inexplicable para hacer redituables negocios, aún a riesgo de desatar semejante conflicto, provoca la sonrisa de las almas que ocupan el averno.

Mientras tanto el diablo invita a Pablo a quedarse definitivamente mientras le susurra al oído que estos dos ejemplos podrían multiplicarse con sólo revisar algunos expedientes de compras del municipio platense.

Pablo Bruera sigue en el cielo montado en la mejor de las nubes cuando aparece en varios medios la noticia de que le entregan el diploma de reconocimiento a la Buena Gestión Municipal que otorga anualmente la Comisión de Asuntos Administrativos y Municipales del Senado de la Nación por el desempeño del Presupuesto Participativo, probablemente el único programa efectivo de gobierno municipal con demostración de resultados.

Pero, nuevamente, el diablo, en comunicación directa, lo llama y le pregunta por los números del municipio mostrándole su propio color rojo, obvio.

Además, zorro el diablo, que más sabe por viejo, le pregunta cómo tardó tanto para desalojar a la polifuncionaria Mirta Monti de la Secretaría de Economía municipal.

A esta altura. nada detiene el interrogatorio del Espíritu del Mal, que vuelve a susurrar al oído de Pablo: "¿Por qué tus funcionarios sobrevivientes del área económica Princi y Naclerio critican la gestión municipal empezando por vos y terminando en los secretarios, pasando por tus hermanos, creyendo que nadie los escucha y pensando que son los únicos que saben algo de administración municipal?".

Bruera vuelve a buscar la redención pero, al pasar por el Purgatorio, se cruza con Néstor Kirchner, quien, en lugar de tratarlo de traidor, lo envuelve con promesas, sonríe y le pide que se deje llevar por su mano a las elecciones del 2011, siempre y cuando se aleje de Daniel Scioli, apoye el proyecto de ley de radiodifusión y coincida con sus políticas en relación al campo.

Bruera, confundido, busca apoyo en la "región capital". Habla con los intendentes, los legisladores y las CGT's zonales.

Intenta diseñar políticas de desarrollo local. Los intendentes no saben si confiarle, los legisladores igual y los dirigentes gremiales locales razonan: "¿De qué reactivación y empleo nos hablan con esta gorila e inútil de la Sturzenegger en la Secretaría de Producción del municipio de La Plata?".

Ni siquiera la pegó con el turismo y, cada vez que asoma la posible instalación de una empresa en la zona, los inversores salen espantados de las cosas que le exigen pública y privadamente.

Pablo Bruera, muy cansado, no puede con su alma y no sabe en quién confiar. Posiblemente busque la obra del Dante, "La Divina Comedia", para saber dónde pararse.

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