Oymyakon

Por Jorge Fontevecchia

Esta nueva edición del Anuario de Perfil que compila todos los trabajos galardonados y ternados para el Premio Perfil 2009 se parece a la primavera de Oymyakon porque las mejores notas y fotos publicadas en 2008 por las distintas revistas de esta editorial vuelven a brotar como las palabras congeladas de la Siberia.

En la parte central y oriental de la Siberia se localiza el pueblo de Oymyakon, el lugar habitado más frío del planeta porque se encuentra en medio de dos cadenas montañosas que estancan el aire y mantienen durante todo el invierno fríos superiores a los 40 grados bajo cero. Si en esos meses se echara agua hirviendo desde una ventana al exterior, inmediatamente se transformaría en hielo que caería al suelo con ruido sólido. En 1929 se registró allí el récord histórico de 71,2 grados bajo cero. Aun con menos frío que ése no se puede salir al exterior sin cubrir hasta el último centímetro de piel porque los tejidos se congelarían inmediatamente, se parte el acero, estallan los neumáticos de los autos, los árboles sacan chispas si se los golpea con un hacha y hasta se hiela el aliento.

Una creencia ancestral que se arrastra de los primigenios pobladores de Oymyakon relata que con el frío intenso no sólo el aliento, sino también las palabras una vez que salieron de la boca, se hielan y caen al piso. Pero en primavera, cuando la temperatura alcanza a ser templada, de la tierra brotan nuevamente y el aire comienza a hablar haciendo escuchar conversaciones no oídas, gritos repudiados, risas olvidadas, palabras extraviadas y murmuraciones perdidas.

Esta nueva edición del Anuario de Perfil que compila todos los trabajos galardonados y ternados para el Premio Perfil 2009 se parece a la primavera de Oymyakon porque las mejores notas y fotos publicadas en 2008 por las distintas revistas de esta editorial vuelven a brotar como las palabras congeladas de la Siberia.

Son 30 trabajos premiados (mejor columna de opinión, investigación, entrevista, producción, fotografía, infografía, imagen de humor, diseño de nota, nota completa del año, nota de mayor repercusión, y en varios premios cada categoría por cada género de revistas) más todos los ternados en cada uno de los premios que se compilan en una edición de 628 páginas (un kilo y medio de papel que ayer llegó a los kioscos al subvencionado precio de $ 20).

La ceremonia. Además, hay dos premios externos: A la Libertad de Expresión Internacional y Nacional. El primero fue otorgado este año a revista mexicana Zeta, la que por sus investigaciones sobre los carteles de la droga sufrió el asesinato de dos de sus editores y continúa denunciando el narcotráfico. Zeta ya fue premiada con el Premio Cabot de la Universidad de Columbia de Nueva York, con el Premio del Committee to Protect Journalist (CPJ), el Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el Premio Ortega y Gasset que otorga el diario El País de España.

Y el premio A la Libertad de Expresión Nacional fue este año para Robert Cox, mítico director del diario The Buenos Aires Herald durante los primeros años de la dictadura y el único que se animó a publicar los pedidos de hábeas corpus de los desaparecidos. Cox reside actualmente en Estados Unidos, donde se retiró como subdirector del diario Daily News and Courier de Charleston, Carolina del Sur (actualmente integra el Consejo de la SIP).

El juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni fue el encargado de entregar el premio a Cox delante de 600 invitados en el hotel Sheraton de Buenos Aires el martes 19. En una ecléctica ceremonia, intelectuales, políticos, artistas, empresarios y deportistas representaron todas las ideologías y estilos de vida, y dieron una muestra de pluralidad y tolerancia que sintetiza la foto de los tres candidatos que disputan el más caliente territorio electoral –Alfonsín, Nacha Guevara y De Narváez– que acompaña esta columna.

En la edición de ayer se publicaron más de cincuenta fotos testimoniando varios encuentros inimaginables, más la crónica del evento, pero en el reducido espacio de esta página quiero dar registro de este evento, que se realiza por quinto año consecutivo, felicitar a todos los premiados y alentar a los lectores a acercarse a la edición de este Anuario 2008/2009 que vale tanto la pena como la primavera de Oymyakon.

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