Oyarbide puede jaquear al kirchnerismo

El magistrado investiga el patrimonio del matrimonio presidencial, el avión del ex secretario Ricardo Jaime y el caso Skanska. Se convirtió en un juez clave en las causas que amenazan al kirchnerismo. Fue nombrado durante el gobierno de Carlos Menem y protagonizó un escándalo cuando lo mostaron en un video en el prostíbulo Spartacus. El ex ministro Domingo Cavallo lo acusó de estar apadrinado por la Policía Federal. Al juez le apasiona la música clásica, las comidas en los restaurantes de Retiro y la actividad física al aire libre. Suele viajar a Salta para entregar zapatillas y ropa en los pueblos.
De aspecto elegante y gustos refinados, Norberto Oyarbide se erigió, en las últimas semanas, como el juez federal con mayor protagonismo por el peso de las causas que investiga contra el matrimonio presidencial. Nacido en Entre Ríos, soltero y de 58 años, Oyarbide investiga el abultado patrimonio de Cristina Fernández y su esposo, Néstor Kirchner. El juez también sigue la pista de los sobreprecios pagados por la empresa Skanska para ganar una licitación. Y sumó el misterioso avión del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime a los expedientes que amenazan con jaquear al kirchnerismo en la Justicia.

Como en los viejos tiempos, cuando llevaba adelante las causas por la cuenta en Suiza de Carlos Menem o el enriquecimiento ilícito de Armando Gostanian, Oyarbide volvió hacer declaraciones públicas en la puerta de su casa.

"El Enano", como lo apodan en forma despectiva sus colegas más nuevos del fuero, comenzó a trabajar en una empresa de alarmas en Entre Ríos. "No tengo por qué ocultarlo, barría el piso", dijo en un reportaje periodístico. Oyarbide llegó a la Justicia a mediados de 1976 gracias a las buenas gestiones del ex juez Roberto Calandra, defensor del general Roberto Viola en el juicio a las juntas militares. Fue secretario, luego fiscal, y en 1994 fue nombrado juez federal en la Ciudad de Buenos Aires. Tres años después ordenó la detención del abogado Mariano Cúneo Libarona, tras el robo del video donde supuestamente se negociaba una recompensa a cambio de información sobre el atentado a la AMIA. La decisión del juez federal generó polémica y fue fuertemente cuestionado.

Pero el escándalo mayúsculo ocurrió en mayo de 1997, cuando en un video casero se lo vio en un sillón del prostíbulo Spartacus. Se lo acusó de proteger el prostíbulo a través de su condición de juez y de enriquecimiento ilícito durante el juicio político que se llevó a cabo. Pero, cuatro años más tarde, el Senado lo absolvió de todos los cargos.

Así, Oyarbide resistió los diversos embates de los poderes de turno. Esquivó los ataques dirigidos por sus colegas de Comodoro Py. Y la acusación del ex ministro de Economía Domingo Cavallo, que lo acusó de estar apadrinado por la Policía Federal, luego de que el magistrado lo procesara en una causa vinculada a la empresa OCASA, del fallecido empresario Alfredo Yabrán. El escándalo se desató luego de que Cavallo relevelara que Carlos Corach le había anotado en una servilleta el nombre de los jueces federales y al lado a quiénes respondían.

Vírgenes, plata y carreras. El juez federal, que le revocó la prisión domiciliaria al represor Jorge Rafael Videla, posee un alto perfil. Suele salir a correr con amigos por la Costanera, le gusta la música clásica y conjuga el footing al aire libre con almuerzos en el coqueto restaurante Piegari, ubicado en la zona de Retiro.

Oyarbide tiene aggionardo su despacho con fotografías de su madre, ornamentos de plata desplegados por todo su escritorio y estatuillas de la Virgen María. Su devoción por la Virgen lo llevó a viajar el pasado 2 de agosto a la provincia de Salta para asistir a la misa de entronización de la Virgen del Señor de los Milagros junto al gobernador Juan Manuel Urtubey. En sus visitas al norte del país, el juez federal también encabeza actividades benéficas en el interior de la provincia. El año pasado visitó la ciudad de Guachipas, un pueblo de 1.700 habitantes, donde entregó noventa bolsas con zapatillas e indumentaria deportiva a las entidades intermedias de esa localidad.

Los casos resonantes parecen perseguir a Oyarbide. En 2007, pidió a España la extradición de la ex presidente Isabel Martínez Perón en la causa Triple A. También cerró una investigación por dádivas contra Néstor Kirchner.

Baez y Yabrán se parecen en algo

Lázaro Báez siempre prefirió las sombras, pero su exponencial crecimiento económico lo llevó a ser señalado como el "testaferro" de Néstor Kirchner e incluso a ser denunciado como parte de una asociación ilícita encabezada por el ex presidente. Ahora las empresas que forman parte de su pool empresario y que están siendo investigadas por evasión fiscal tienen un nuevo defensor: Pablo Medrano, el ex abogado de Alfredo Yabrán y pieza clave en el imperio del empresario postal.

Gotti es la constructora absorbida por las empresas de Báez que está siendo investigada por una evasión fiscal de más de 400 millones de pesos. La causa número 7547/07 "Gotti SA/sobre delito de acción pública" por facturación apócrifa recayó en el juzgado federal de Octavio Aráoz de Lamadrid y es un desprendimiento de la megacausa de facturas truchas, conocida como "la 1831". Gotti también es investigada por el juez en lo Penal Tributario Javier López Biscayart, y por el fuero en lo Penal Económico, a cargo del juez Rafael Caputo. En todas, se presentó Medrano como el defensor de la compañía.

Pero la sorpresa llegó del despacho del juez Caputo, que tendría avances en la causa que investiga a la empresa Palma SA, también vinculada a Báez e investigada por evasión fiscal. En esta causa estaría seriamente comprometido Fernando Butti, ex mano derecha de Báez y contador de Palma entre 2002 y 2003. A Butti también lo defenderá Medrano.

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