Oyarbide pidió el desafuero de dos jueces misioneros

Son los que autorizaron las escuchas de la SIDE pedidas por James.
El juez federal Norberto Oyarbide pidió ayer a las autoridades de la provincia de Misiones el desafuero de los dos jueces penales que autorizaron las escuchas a teléfonos pasados por el detenido espía Ciro Gerardo James. Se trata de Horacio Gallardo y José Luis Rey, quienes no se presentaron a prestar declaración indagatoria en las dos citas que fijó el magistrado.

El pedido de Oyarbide deberá ser resuelto por el Consejo de la Magistratura misionero, un órgano dominado por el oficialismo en la provincia. En caso de aprobar el juicio político a Gallardo y Rey, éste será llevado a cabo por el Jury de Enjuiciamiento de Magistrados provincial. En ambos casos, los organismos están integrados por jueces, legisladores y abogados.

El fiscal Alberto Nisman y el abogado de Sergio Burstein (un familiar de una víctima del atentado contra la AMIA) habían pedido no sólo la indagatoria de los jueces sino también sus detenciones. Como son jueces y tienen fueros, Oyarbide no tuvo otra posibilidad que pedir sus remociones de los cargos que ostentan.

De acuerdo con Nisman (el fiscal que investiga el atentado contra la AMIA y las causas conexas), los jueces misioneros habrían incurrido en los delitos de violación a la intimidad mediante intrusión telefónica agravada, desobediencia, abuso de autoridad, ocultación de documentos destinados a servir de prueba, prevaricato (dictar resoluciones contrarias a la ley), falsificación de documentos públicos y falsedad ideológica de documentos públicos.

Los jueces misioneros intervinieron el teléfono de Burstein y varios más a pedido de la Policía de su provincia con datos aportados por el detenido James, quien retiraba los casettes con las escuchas de la Secretaría de Inteligencia.

En la causa estaría acreditado que los jueces misioneros ni siquiera tenían las transcripciones de las escuchas, lo cual demostraría que sabían que los datos serían usados por James para temas ajenos a las causas que se tramitaban en Posadas. Así, al empresario Carlos Avila, se lo escuchó en todo tipo de causas penales. En total, habría unos 40 espiados.

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