Otro round cambiario que dejó como ganador al Banco Central

El BC desarmó una jugada especulativa que elevó el dólar a 3,44. Colocó en el mercado una oferta de venta de 1000 millones. El verde cerró a 3,39 y el saldo neto fue una baja de 255 millones de reservas.Por Cristian Carrillo
Los inversores se toparon ayer con un dique cambiario de 1000 millones de dólares, que el Banco Central colocó en el mercado para contener el desborde de la divisa. El organismo controló la demanda de dólares al poner ese monto como contrapartida a los pedidos de bancos y cambistas que representaban un tercio de esa cifra. Esa jugada fue tan contundente que redujo en pocos minutos la cotización cinco centavos hasta llevarla a los 3,37. El mismo valor de cierre de la víspera. Esa tarea de disuasión fue reforzándose a medida que se realizaron algunas ventas hasta sumar 1500 millones de dólares puestos “a disposición de la plaza”. La intervención apareció en momentos en que el billete verde en el segmento mayorista había alcanzado los 3,42 pesos. El costo final de esa estrategia para el Central fue una caída de 255 millones de dólares de sus reservas, a pesar de que se realizaron ventas efectivas por más de 400 millones, parcialmente compensadas con compras al final de esa jornada turbulenta. Los operadores se mostraron irritados por las pérdidas que les ocasionó ese “brusco movimiento”. Pero desde el Central insisten en que se seguirá dando “volatilidad” a la cotización para evitar los “reaseguros cambiarios”. En operaciones al público en las casas de cambio, el dólar subió tres centavos, para terminar en 3,39 pesos.

En la jornada anterior la entidad monetaria no participó en la plaza cambiaria y el dólar se disparó siete centavos. El mercado quedó demandado y al otro día arrancó en alza. En la primera hora y media, el billete estadounidense trepó otros cinco centavos y los responsables de las casas de cambio ya apuntaban solicitudes hasta a 3,45. Los pedidos de compra se multiplicaron y la oferta era casi inexistente. Los exportadores liquidaron lo justo y necesario para cumplir con sus obligaciones diarias y las AFJP seguían sin aparecer. Sin embargo, no bien pasado el mediodía, la pantalla de las ofertas sobresalió con una cifra inédita para el mercado electrónico de cambios. Era el Banco Central que había presentado una orden de vender nada menos que 1000 millones de dólares. Para tener una idea de la magnitud de esa intervención, todo el mercado en una rueda de euforia (entre ventas y compras) logra reunir esa cifra.

El resultado fue el buscado por el BC: tal ostentación de espalda financiera inhibió a los operadores. “Con ese nivel de oferta, el mercado sabe que no existe un jugador que pueda equilibrarlo, con lo que indefectiblemente tomar dólares del Central es hacerlo al precio que su mesa ponga”, explicó a PáginaI12 el responsable de la mesa de cambios de Puente Hnos.

En ningún momento la entidad que conduce Martín Redrado permitió que esa cifra desapareciera de pantalla. Nunca bajó de 960 millones de dólares ofertados. Si realizaba alguna venta concreta de dólares en el mercado “de contado”, reforzaba la apuesta. Al cierre de la rueda el organismo alcanzó a ofertar 1500 millones de dólares. Ofertó a 3,39 pesos, luego a 3,38 y a 3,37 reaparecieron los compradores. De ahí en más las operaciones se resolvieron siempre a ese precio; con el que finalmente cerró. El volumen de negocios se ubicó en 1082 millones de dólares. El Central vendió 400 millones de dólares y, con algunas recompras, perdió un poco más de la mitad. El stock de reservas terminó en 46.047 millones de dólares.

La estrategia logró desconcertar a los financistas. “Si lo que buscó fue dar imprevisibilidad al mercado, lo logró”, comentó a este diario un operador de la plaza, quien estimó que en cinco minutos hubo inversores que perdieron unos 200.000 pesos. “Perdés un auto en un minuto, ¿entendés?”, dijo uno indignado. Sucede que, en los últimos años, aquellos que “timbeaban” en la plaza cambiaria se habían acostumbrado a que el Central equilibraba las diferencias, tanto para un lado como para el otro. En cambio, ahora la intención es eliminar la demanda especulativa.

De todas maneras, los analistas apuntan que ese efecto de desorientación tiene un costo muy elevado en reservas. “Si no lo hubiera dejado ir ayer (por el martes), no hubiera tenido que hacer tanto despliegue. A esta altura es una pulseada entre el mercado y el Gobierno”, admitió Patricio Cancelmo, de Compañía Inversora Bursátil. De hecho, los “hombres de negocios” rumoreaban que la de ayer fue una “demostración de poder digna del ex presidente Néstor Kirchner”. En lo que va de octubre la caída de reservas es de más de 1000 millones de dólares. Desde el organismo justifican que las reservas son “un colchón para mover el tipo de cambio a criterio”.

El subibaja se reflejó en las pizarras del microcentro porteño. Luego de tocar los 3,44 pesos por dólar, el billete se reacomodó cinco centavos abajo, aunque tres arriba de la víspera. Se negoció en promedio a 3,39 pesos. La demanda de parte del ahorrista sigue firme, aunque la fuga de pesos no se hace contra retiro de depósitos. “A diferencia de lo que aconteció durante el conflicto agropecuario, no hay una caída de plazos fijos para adquirir dólares”, dijo a PáginaI12 Francisco Ribeiro Mendonca, directivo del Banco Piano. El ejecutivo reconoció que existe un mayor interés por parte del público por asegurarse liquidez en moneda extranjera: “algunos cancelan un plazo fijo en pesos y lo abren en dólares, pero son excepciones”. “Hoy el ahorrista prefiere pelear la tasa”, agregó. Actualmente un plazo fijo otorga un rendimiento de hasta 16 por ciento anual para colocación por más de 100.000 pesos y de 13 por ciento para inmovilizaciones por montos inferiores. Para obtener una diferencia igual en pesos debe preverse que el dólar supere en un año los 4 pesos. En el mercado a término, donde se arbitran esas tasas, los contratos de dólar a futuro para fin de septiembre próximo se pactaron en 3,85 pesos, según las pantallas del Rofex.

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