El otro PJ relanza la ofensiva anti-K

Por: Pablo Ibáñez

Sin foto única, la secuencia de instantáneas aisladas y parciales servirá como indicio: el peronismo anti-K, a veces por espasmos y sin organicidad, eslabonará una serie de movimientos para, en la trinchera, relanzar su ofensiva contra Néstor Kirchner.

El dato más explosivo involucra a Carlos Reutemann y Felipe Solá. El sábado, caminarán por Venado Tuerto, en el sur santafesino. Hace, el sobrio Lole, una maniobra inusual: sube a su campaña a un tercero que no es santafesino ni kirchnerista.

Personalista y autónomo, Reutemann siempre prefirió provincializar sus duelos y prescindir de protagonistas ajenos a la provincia. Por alguna razón, rompió el antiguo manual de estilo y ahora hará campaña con Solá, paradigma del peronismo anti-K.

Una hipótesis. Días atrás, un empresario porteño, de agenda acerada, se convirtió en el confesionario móvil de Reutemann que le susurró su desvelo por el resultado electoral y sus maldiciones contra Olivos, al que acusó de operar en su contra.

Lole relató que se acortó su diferencia con el socialismo

-el empresario creyó oír que de 12 a 6- fenómeno que atribuyó a la doble inyección de ánimo de la Casa Rosada, no sólo para la campaña de Agustín Rossi sino también para la de Rubén Giustiniani.

Con el abrazo a Solá, Reutemann incinera -o al menos trata- las versiones, que desliza Olivos, sobre un entendimiento subrepticio con el senador. Pocos peronistas desatan tantas tempestades en Kirchner como el ex gobernador bonaerense. Ni siquiera Eduardo Duhalde.

La cita en Santa Fe de los dos presidenciables -¿la fórmula que viene?- revela algo más: Lole, que cincela un pacto con Jorge Busti y Juan Schiaretti, está más activo que lo que se sospecha en el diseño de un eje peronista para incidir en la presidencial de 2011.

Postales

Esa foto, con más actores, se quiere montar un día antes y con las Cataratas de fondo: el viernes, en Puerto Iguazú, donde hará su cumbre el Peronismo Federal, con Juan Carlos Romero y Ramón Puerta como ordenadores, y a la que están invitados Reutemann y Solá.

No son los únicos: a la foto grande fueron convocados también Francisco de Narváez y el cordobés Eduardo Mondino. Si se alinean los planetas y los cuatro concurren, la postal unirá a los candidatos del PJ disidente de las tres provincias más poderosas.

Sin tanta estridencia, el PF planea juntar a peronistas díscolos de 18 provincias para, además de un compromiso legislativo de los candidatos disidentes, prometer una embestida global para recuperar el PJ con especial interés en Buenos Aires y Capital Federal.

El mandato porteño lo llevará Miguel Ángel Toma; el bonaerense no se sabe. No Eduardo Duhalde: al ex presidente lo notificaron del encuentro, pero nadie lo invitó. El caudillo otoñal, por las dudas, se anticipó y dijo que no se moverá hasta después de la elección.

Otra baja: Alberto Rodríguez Saá, firmante del documento fundacional del Peronismo Federal, empezó un brumoso juego de negativas hasta que, cuando se invitó a Solá a la mesa, pegó el portazo: «Yo no voy a aceptar que venga otro que quiere ser presidente» se despidió.

Desde entonces, el puntano se mueve en soledad: hasta se aventuró, por su cuenta, con Luis Lusquiños como ofer-ta, a la elección porteña contra Mauricio Macri, con quien tenía vínculo amigable. Cuando, días atrás, pidió butaca en Iguazú le bajaron el pulgar.

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