Otro paso atrás en Honduras: fracasó la mediación de Arias

El presidente de Costa Rica presentó un plan que prevé el regreso condicionado de Zelaya al poder. Pero la misión del líder derrocado la rechazó ante "la intransigencia del régimen golpista". Hoy regresaría cruzando desde Nicaragua, dijo.
La mediación sobre la crisis hondureña respaldada por la OEA y Estados Unidos parecía anoche más un fracaso que otra cosa. Fue luego de que las dos partes en conflicto volvieran a mostrar posiciones irreconciliables en torno a la última propuesta de solución presentada por el mediador, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias. Mientras los delegados del depuesto Manuel Zelaya la rechazaron y afirmaron que concluía el tiempo para las negociaciones, la misión del gobierno de facto de Roberto Micheletti aseguró que entregaría la propuesta a los poderes del Estado para que la analicen. Sin embargo, en una entrevista posterior el canciller del gobierno de facto, Carlos López Contreras, informó que rechazaba la propuesta.

Anoche Zelaya dijo que regresaría hoy cruzando desde Nicaragua.

El fracaso constituye una sonora bofetada a la mediación que venían impulsando la OEA y el gobierno de Barack Obama, quien respaldó explícitamente la tarea de Arias y llamó al régimen de Tegucigalpa a que reinstalara a Zelaya en el poder. Pero, asimismo, también podría forzar a la Casa Blanca a acelerar las sanciones económicas y políticas con las que la canciller, Hillary Clinton, amenazó el domingo último a Micheletti en un diálogo telefónico calificado como "muy duro" por la cancillería.

Tras haber fracasado en otras dos rondas de diálogo desde inicios de julio, Arias presentó esta nueva versión ampliada que incluye, entre sus 12 puntos, el retorno este viernes de Zelaya al poder; el llamado a un gobierno nacional; una amnistía general de todos los delitos políticos antes y después del 28 de junio, cuando se produjo el golpe; la renuncia de Zelaya a convocar a una Asamblea Constituyente, una de las causas esgrimidas para echarlo del poder; el adelantamiento del comicio para el 28 de octubre; la anulación de las sanciones contra Honduras; y una comisión de la OEA para vigilar el cumplimiento de los pactos en este "Acuerdo de San José" difundido desde la residencia del mandatario costarricense.

En esencia, Arias propuso un retorno a la situación previa al golpe de Estado del 28 de junio, cuando Zelaya fue sacado de su casa y llevado en pijama a Costa Rica.

"Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, solicitamos al Congreso Nacional que (...) retrotraiga la situación del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Tribunal Supremo Electoral, a su estado previo al 28 de junio", dice uno de los párrafos de su declaración.

A diferencia de su propuesta anterior, esta vez Arias convoca a la participación del Parlamento, que es un reclamo continuo del gobierno de facto. Hasta ahora, Tegucigalpa ha insistido en validar cualquier acuerdo sólo con la aprobación legislativa y del Poder Judicial, lo cual ha dado pie a sospechas de que hay dos líneas internas en pugna: una que busca negociar políticamente como el único modo de evitar las presiones internacionales que lloverán sobre Honduras. Y otra, más dura, que se ampara en el reclamo de validación jurídica y legislativa para dilatar las negociaciones y sostener en el tiempo al gobierno de facto.

Al justificar su rechazo, la negociadora zelayista Kixi Moncada lo atribuyó "a la intransigencia del régimen golpista" y llamó a la intervención del Consejo de Seguridad de la OEA. Fuentes de este grupo dijeron a este diario que se hace difícil para Zelaya aceptar su regreso con poderes cercenados, aunque admitieron que la propuesta de Arias "da lugar sólo a lo posible y es muy realista".

Al presentar su programa, el presidente costarricense pidió a las delegaciones que se tomaran "unos días" para meditar su contenido, en tanto que la delegación de Micheletti dijo que analizaría las ideas propuestas sin dar detalles de cuándo contestaría.

Sin embargo, la ambigüedad de la respuesta de Tegucigalpa coloca al zelayismo en una endeble posición ante la opinión pública pues lo hace aparecer como la única parte que ha roto toda chance de acuerdo.

Mientras las delegaciones recibían las propuestas de Arias, las calles de esta ciudad volvían a ser escenario de manifestaciones de uno y otro grupo.

Miles de partidarios del gobierno de facto recorrieron varios barrios locales y apabullaron por su número a unos cientos de contrarios que se manifestaban para exigir el retorno al poder del derrocado.

Anoche, se esperaba aquí el anunciado regreso de Zelaya por alguna de las fronteras con Nicaragua, donde está hospedado. "Sería una traición a la patria si renuncio al cargo al cual fui elegido", afirmó a la CNN. Pareció un anticipo de la lucha que se viene.

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